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El ladrón en la casa vacía

José Tomás Esteves Arria

Tal vez no haya lectura más agradable que la de Memorias.  Es como una especie de biografía escrita por el propio biografiado. Las Memorias de Raymond Aron son muy interesantes porque es el recorrido intelectual de un gran sociólogo que vivió su tiempo al lado de figuras como Charles De Gaulle, Jean Paul Sartre, y otros más.  Célebres son las Memorias de Ultratumba de  Francois de Chataubriand, quien había llegado a un arreglo con su casa editora para que publicadas después de su muerte y ¡helas!, empezó un periódico a publicarlas en plena vida del autor.

También son dignas de leerse las Memorias del general Charles De Gaulle, tituladas El filo de la espada donde desarrolla varias ideas a las cuales siempre será fiel: la contingencia en toda acción;  la actitud del hombre de carácter; el papel del prestigio en el arte de comandar; y acerca de  las relaciones del soldado y la política.

Hoy, tenemos en nuestras manos las Memorias de Jean-Francois Revel, intelectual de corte liberal y profundamente iconoclasta. Nacido en Marsella en 1924, su lectura es un recorrido incesante sobre las vicisitudes de la vida francesa en los años en que desarrolló su juventud y su adultez.  Son más de seiscientas sesenta páginas con letra menuda, donde  relata su pletórica vida intelectual, amorosa y hasta gastronómica.  Es impactante como describe nuestro memorialista las relaciones de la intelectualidad de izquierda entre sí: sobre todo Louis Althusser y su ascenso entre los profesores y estudiantes de la famosa Ecole Normale Superiure de Francia.

En una época de su vida, Revel (cuyo verdadero apellido es Ricard) vivió en México en los años cincuenta, copiamos un fragmento de sus Memorias:

Las constituciones latinoamericanas en teoría están calcadas del patrón norteamericano: elección por sufragio universal directo del presidente y de un congreso legislativo que puede oponerse al ejecutivo sin poder derribarlo ni ser disuelto por él. Pero en la práctica la omnipotencia presidencial, en Latinoamérica confisca en gran medida las prerrogativas del Congreso. Esta transformación de la presidencia en dictadura elegida varía de unos países a otros, pero en todos es el rasgo dominante de la vida política (…) p.244.

En México conoció a Luis Buñuel, como también vivió y soportó el régimen cuasi-dictatorial del PRI el cual no había todavía evolucionado hacia la alternancia en el poder con el Partido de Acción Nacional (el PAN).  Otra crítica terrible a la sociedad mexicana, extensible a la latinoamericana y hasta a la Francia mandada por Francois Mitterand es la siguiente:

No obstante, los índices de atraso más graves en esta clase de sociedades son la megalomanía xenófoba y el elogio de sí sin pudor. Son lo contrario de una duda punzante. Recurren al expediente lamentable de achacar a los extranjeros o los adversarios todos los fracasos y sentimientos de frustración que se experimentan, tanto en el orden cultural como en el económico. (…) p.245.

En estas páginas jalonadas por anécdotas, amistades, encuentros y desencuentros, Jean-Francois Revel, nos exhibe su inmensa cultura como crítico de arte, y amante de la literatura y filosofía. También nos muestra su talento como asesor literario de una casa editorial. Aquí, como venezolanos hemos disfrutado la lectura de cómo descubrió el manuscrito de Papillon, el cual se lo trajo Jean-Pierre Castelnau quien estaba pasando grandes necesidades económicas, y le entregó una caja de cartón con dos o tres kilos de hojas mecanografiadas.

Efectivamente, se sumergió en la lectura de este manuscrito, que era la autobiografía novelada de Henri Charriere, y tal como nos cuenta “ me deje llevar por él, fascinado como me había sentido a los diez años, cuando leí mi primer Verne o mi primer Jack London. “ .  Papillón relata la autobiografía de un condenado a Cayena por la muerte de un proxeneta en París, y su posterior escapatoria, y asentamiento en Caracas. Relato interesante y lleno de anécdotas y horrores de la prisión en Cayena, llamada por muchos franceses la “guillotina seca”.

El libro Papillón vendió un millón de ejemplares en Francia, y casi veinte millones en traducciones de las diversas traducciones publicadas. En las páginas de estas Memorias, Revel explica ad nauseam, que en vez de un escritor –anónimo por supuesto-  que volvió a  redactar el libro basado en los manuscritos de Henri Charriere,  fue al contrario: más bien, se tuvo que oponer a retoques y cambios al original que le restaban naturalidad y veracidad al relato. Es falso de toda falsedad que se haya contratado a un escritor distinto de Charriere. El mismo Jean-Francois, nos aclara que si en verdad la Editorial Robert Laffont dispusiera de tales “negros” todos los años podrían hacer “best-sellers” altamente redituables.

Otro dato, interesante para los seguidores de la economía como medida de bienestar social de una nación, es la evaluación del gaullismo que nos hace, nuestro “rebelde”. Así el memorialista, nos afirma que mediante un plan de recuperación económica Pinay-Rueff se había estabilizado la moneda, y acelerado el crecimiento económico y por ende aumentado el nivel de vida por lo tanto, “quince años después del final de la Segunda Guerra Mundial y tras el período de prueba que se podía dudar  entre los dos sistemas, el espectador objetivo de la escena mundial ya no podía permitirse dudar: el socialismo había fracasado y el capitalismo había triunfado”.

Adicionalmente, a todas estas polémicas y desencuentros. En este relato, su autor nos muestra cómo grandes “vedettes” de la vida intelectual francesa cómo Jean-Paul Sastre,  Lacan, y hasta el mismísimo Levi-Strauss, se sintieron afectados por sus ideas expuestas en su libro: Pourquoi des philosohes ? (¿ Para qué filósofos ?)

Son de antología política las páginas dedicadas al estilo de gobierno de Francois Mitterand, y su lucha contra George Marchais secretario general en los años setenta y ochenta del Partido Comunista Francés. Nuestro filósofo de la rebelión, nos cuenta con enorme lujo de detalles el pánico que le tenían los reporteros y periodistas galos a la figura del jefe del comunismo en Francia, hasta lo tilda de “vanidoso y necio”. Asi, l´Express bajo la hábil dirección de Revel, sacó a relucir el descubrimiento de los documentos que probaban que George Marchais había sido trabajador voluntario en una de las mejores fábricas de aviones de guerra de la Alemania nazi, el escándalo se había levantado, y causaba un revuelo terrible en las “buenas conciencias” de las izquierdas. Adicionalmente a este super-escándalo que se abatió sobre el secretario general del PCF, también se descubrió el enlace de las finanzas del Kremlin con las finanzas del PCF, gracias a unos documentos que estaban en pipotes de basura. Todo este zaperoco en el mundo de la política francesa lo relata magistralmente nuestro memorialista.

Jean-Francois Revel, le dedica páginas enteras a su difícil relación con el dueño de L’Express mister James Goldsmith.  Ponemos al lector un pedazo de las extensas líneas dedicadas al tema de la libertad de prensa y de opiniones:

El público tiene en baja estima a los periodistas, pero desea protegerles de la arbitrariedad del Estado o del capital. El director del Washington Post, Ben Bradley, con quien había entablado en 1973, durante el escándalo Watergate, relaciones de trabajo estrechas y cordiales, defendió en un editorial el derecho de Goldsmith a contratar a sus directores. Asiento en este punto. Sólo puede haber dos clases de propietario en un periódico, una emisora de radio o una cadena de televisión: el Estado o el accionista privado. Ambos plantean o tienen el derecho a formular preguntas a las redacciones Pero, pese a todos sus riesgos, prefiero la propiedad privada al Estado. Estado no hay más que uno, mientras que propietarios privados hay unos cuantos. P.633.

Aquí le enmendamos la plana un poquito al brillante expositor, puesto que los verdaderos dueños de las revistas, los periódicos y los medios radioeléctricos son los lectores, el público, y los televidentes y radioescuchas. ¿ Quién se acuerda en Venezuela de la Esfera, quebrada y olvidada, del diario La Religión de la Iglesia Católica, o del Mundo, y hasta de la versión impresa del Diario de Caracas? Son los consumidores que con su voto en el mercado deciden que empresas deben subsistir y cuáles no. ¿ Quién lee los fastidiosos ejemplares de Vea ? ¿ Quién lee Granma en Cuba ?

Para ir finalizando estos comentarios, las Memorias de Revel, se llaman el “Ladrón en la casa  vacía” porque está tomado de una comparación budista entre la vida humana perdida en el mundo de la ilusión, antes del “despertar” o, por lo menos, sin la búsqueda de la sabiduría que lleva al despertar, y la avidez estéril de un ladrón que ingresa en una casa supuestamente próspera, deseando obtener un cuantioso botín y una vez adentro se da cuenta de que está completamente vacía y de que ha sido engañado por la apariencia del envoltorio. En nuestro caso, no nos hemos topado con una casa vacía sino llena de experiencias, de temas, de ideas y de una filosofía increíble de la vida.

Nos despedimos con la definición de neoliberalismo que nos ofrece J.F Revel, casi terminando el voluminoso libro:

El neoliberalismo es la corriente de pensamiento que a partir de los años setenta quiso revitalizar la economía de mercado ante los fracasos socialistas y keynesianos. Esta corriente, no es exagerado decirlo, es la que en este fin de siglo se ha impuesto en el mundo, tanto en viejos países capitalistas de desarrollo o en los que fuesen comunistas. No se reduce a la “reaganomanía” ,como pretende nuestro desdeñoso dúo (Marchais y Mitterand)  Además este neoliberalismo económico, lejos de oponerse a la democracia, tiende a acompañar su instauración o restauración tanto en las áreas en vías de desarrollo como en las áreas liberadas del comunismo.P.659

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