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El peor de ambos mundos

Dentro del decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica el Presidente de la República autorizó el funcionamiento de casas de cambio en la frontera del Táchira y del Zulia para cambiar bolívares por pesos colombianos. La medida hipotéticamente apunta a contrarrestar la especulación de las casas de cambio que operan en la frontera del Estado Táchira y Zulia.

Según las informaciones del Gobernador del Táchira, las operaciones se inician, “con un monto de referencia de 200 dólares americanos que se van a entregar en pesos colombianos. De acuerdo con el Banco de la República de Colombia cada dólar vale 2.937 pesos, lo que indica que si se venden 200 dólares, son 587.400 pesos”, es decir, el dólar se estaría cotizando aproximadamente en 750 bolívares.

Inicialmente se podrán adquirir un monto máximo para la compra de 200 dólares en efectivo y 300 dólares por transferencia, según informo el propio Gobernador José Gregorio Vielma Mora. Sobre esta medida de política cambiaria se han pronunciado destacados economistas del país.

Veamos lo que dice al respecto Ángel García Banchs director de la firma Econométrica “Esta decisión acaba con la práctica de los últimos cuatro años (4) que relega el mercado cambiario a un territorio extranjero…lo cual según su criterio es una buena noticia por cuanto ello va a permitir la intervención por parte del Estado” y continua diciendo García Banchs; “Esto no es suficiente, pues debe haber un proceso de legalización del mercado de divisas en general, es decir, según su criterio, “cualquier persona debe ir libremente a comprar dólares a un Banco preferiblemente a una sola tasa de cambio, pero si las autoridades desean un diferencial, es decir, dos tasas de cambio con base a la cual financiar el carnet de la patria, vale decir, los subsidios directos a la demanda que sustituya al subsidio cambiario que hoy expropian unas mafias, habrán dos tasas de cambio, pero la última tasa de cambio más alta, sería muy inferior a la tasa de cambio de Cucuta, por lo que el nivel de los precios de reposición seria mucho menor y por lo tanto la circulación de bienes y servicios mucho mayor, la productividad, las ventas mayor, el nivel de bienestar superior”, lo cual lo lleva creer que la medida de la casa de cambio es apropiada. Según García Banchs, esta medida debe ser completada con la legalización del mercado negro, vale decir, la instauración de un mercado libre con una unificación cambiaria.

Se le escapa a García Banchs en su reflexión, que el régimen estableció desde hace 14 años (2003-2017) un control cambiario, a saber; La Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) cuya tasa de cambio se estableció en 1.600 Bs/$. En estos 14 años hemos tenido siete tasas cambiarias; Cadivi, SicadI, SicadII, Simadi, Dipro, Dicom y ahora Italcambio.

García Banchs probablemente coincidirá con nosotros en que el levantamiento del control de cambio, pasa previamente por tener una definición de política económica donde el BCV, tenga definidas un conjunto de acciones que apunten a que el comportamiento del tipo de cambio, sea congruente con unos parámetros de corto y mediano plazo de esa política económica, a los fines de garantizar una transición con un esquema monetario que controle el desbarajuste actual de la inflación.

García Banchs es un talentoso economista liberal que ha venido consecuentemente alertando de los errores cometidos contra los principios del dinero sano, el equilibrio fiscal y el libre mercado. En esta dirección ha planteado reiteradamente que; “El costo político de la unificación cambiaria no es pequeño, pues implicará una redistribución de recursos de los mafiosos del contrabando de extracción, y oferta local, bachaqueros, buhoneros y motorizados del comercio informal, hacia oferentes formales, productores, importadores, mayoristas y minoristas, al menos en el sector de alimentos. Pero, además implicará una redistribución de quienes compran barato en Mercal y Pdval, hacia quienes compran hoy caro en el comercio informal, aunque en la práctica el subsidio cambiario a los primeros pueda luego substituirse por uno directo en bolívares (como cupones de alimentación u otros)”.

Dentro del contexto de la cita anterior del economista García Banchs, se nos ocurre preguntar; ¿Habrá dentro de la mafia del contrabando de extracción, operadores que tienen información confidencial sobre los clientes y sus intenciones de compra o venta para realizar sus propias transacciones en forma estratégica, lo cual les podría permita sacar ventajas cambiarias empujando hacia al alza la taza de cotización del mercado negro?

Otra de las cosas que nos inquita, es que hasta ahora nadie se ha pronunciado por el incremento del 72% que tuvieron los activos de los diez mayores bancos del país, entre mayo del 2014 y mayo del 2015. Los activos bancarios de estos 10 bancos para el año 2015, representaba el 88% del total de activos de la banca venezolana en momentos cuando la recesión se situó en más del 10%, mientras la tasa de inflación según cifras del BCV alcanzo el 180,9%, es decir, de que a pesar de que la situación del país en materia fiscal, cambiaria y de balanza de pago no podría estar peor, la banca tiene estos significativos niveles de crecimiento.

No se nos escapa que el manejo de la moneda es uno de los temas más complejo de la economía, pues conseguir un tipo de cambio que satisfaga las expectativas de una política económica es una tarea compleja, por cuanto el tipo de cambio, tiene efecto directo sobre la inflación, las exportaciones y las importaciones, lo cual afecta a su vez la asignación de los recursos. A lo anterior tendríamos que agregar que toda la herramienta teórica de la ciencia económica es hoy insuficiente en Venezuela, para explicar las causas profundas del desastre que estamos viviendo, a lo que habría que sumar la quiebra moral de un régimen que lo imposibilita para comprender la magnitud de la crisis que estamos viviendo y una oposición que continua entreteniéndose en lo puramente electoral sin ocuparse de discutir ninguna otra política, en momentos cuando en el mundo se están presentando problemas muy serios de carácter Geopolíticas y Geoestratégicos mientras nosotros acá en Venezuela, continuamos haciendo política con una visión completamente aldeana. No se trata de descalificar la materia electoral, sino de llamar la atención de que la misma tiene que estar conectada a una política superior de mayor calado que incorpore una visión de Estado, pues la fragilidad de la democracia en el país, no requiere demostrarse.

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