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El rescate de Venezuela

Se repite mucho la frase e idea que los venezolanos somos de memoria corta, y tal vez dicha frase tenga asidero. No es un tema de caer es disputas inútiles o flagelarnos como sociedad, pero sin dudas hay que tener memoria corta para no recordar iconos, realidades, logros, personajes, gobiernos, etapas, decisiones que el país hasta hace una décadas tuvo. No pretendo hacer una defensa de periodos o ciclos, cualquiera pudiese argüir que defiendo la llamada cuarta, no sé si la cuarta, la tercera o la primera. Sólo argumentare en función de la Venezuela cercana que como venezolano viví, disfrute, percibí, sentí. En una frase crecí en un país libre y pleno en todos los órdenes que no se parece en nada al actual.

Estudié en dos gran liceos (para mi eran casi universidades) en Valencia, el Liceo Manuel Felipe de Tovar y complete mi secundaria en el Martin J Sanabria (ambos públicos) todavía recuerdo a mis profesores de historia, física, educación artística, en esa época nadie era más que nadie, las rivalidades eran escasas y los padres no tenían que hacer grandes sacrificios para comprarnos la lista completa de útiles escolares (el problemario de E Navarro, el álgebra de Baldor o el libro de historia de González Guinán o el de Alberto Arias Amaro, el de historia universal de Aureo Yépez Castillo) educación de primera nada de ideologías, deformaciones y mitos, asimismo, era algo natural la compra de los uniformes, los liceos impecables, salones iluminados, laboratorios dotados, auditorios y canchas deportivas. Por cierto dos pequeños accidentes que no pasaron de fracturas recuerdo con el seguro escolar entrar a la policlínica Guerra Méndez y la Clínica la Viña sin cancelar un bolívar.  

Este país le permitía a cualquier padre de familia en navidades comprar los tradicionales estrenos para los niños incluyendo regalos, ni hablar la preparación de del pernil y pavo, pan de jamón y hallacas hasta para regalar, y de ñapa pintar la vivienda al menos en la tradición de los Andes venezolanos. El país tuvo estabilidad política y económica, y por sobre todo progreso y ascenso social por el valor y de estudiar y preparase lo que permitía que la señora que hacía de bedel o portera en un liceo u hospital tenía la certeza que con su sueldo y sacrificios sus hijos estudiarían, se graduarían y vendrían mejores tiempos en todos los órdenes, esa situación no era un milagro era la cotidianidad.

En esa Venezuela de hace no tantos años la inversión extranjera y nacional, pública y privada era alta, aspecto que permitía altos niveles de empleo de calidad, estabilidad y mejora laboral, económica y social. Las Universidades Autónomas plenas de talentos, laboratorios, cátedras, científicos y estudiantes, y nuestros egresados formados con altos niveles de excelencia para ingresar al mercado laboral público o privado. La Venezuela de entonces logro un digito de inflación, un crecimiento del PIB sostenido y comparativamente uno de los más altos estándares de América Latina y Europa, por eso venían de todo el mundo familias enteras en búsqueda de oportunidades y calidad de vida. Venezuela era destino obligatorio de inversión de las grandes transnacionales, empresas, laboratorios y firmas. Pero además llegamos a tener record en telefonía fija, telégrafo, electrificación e infraestructura en términos de vialidad, puentes, viaductos, autopistas, puertos y aeropuertos, salubridad, vacunación y otros. Cualquiera viajaba en avión dentro y fuera del país.

Venezuela logro un cumulo o conglomerado industrial en sus empresas básicas, en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), Sidor, Venalum, Ferrominera del Orinoco, Alcasa, Bauxiven, ni hablar el prestigio, excelencia y eficiencia de la Electricidad de Caracas, PDVSA, Corpolec, INOS, por ejemplo Viasa era nuestra línea bandera con conexión al mundo entero, diversas empresas manejadas con una gran gerencia que permitió un crecimiento y expansión importante y sostenida en los 60, 70, 80 y parte de los 90.  

Ir a un supermercado era una auténtica fiesta y ver esos carros de mercado hasta las metras de alimentos de todo tipo hoy algo imposible o milagroso. El venezolano común disfrutaba de sus tres golpes (desayuno, almuerzo y cena) y meriendas, y podíamos comer de todo y cuanto quisiéramos, pollo, carnes, pescados, frutas y pare usted de contar. Cualquiera podía comprar un carro pero había muchas opciones de transporte público de calidad, el mayor ejemplo, el Metro de Caracas emblema de pulcritud y eficiencia.

A modo anecdótico el venezolano se acostumbró a la pluralidad no solo en el contexto político o religioso o ideológico, razas, credos y nacionalidades, es decir, en Venezuela cabíamos literalmente todos. El venezolano escogía no solo adecos, masistas, copeyanos, comunistas, después justicieros hasta escoger chavistas. Además,  esa pluralidad tenía que ver con la prensa, los diarios, las radios, los canales de televisión hasta los productos de aseo personal camay, monclear, lux, palmolive, rexona , protex y así ocurría con los alimentos, las marcas de productos, repuestos, artefactos … no como en la V República donde todo es único o monocolor no hay opciones o tonalidades. Nos olvidamos que la pluralidad y la diferencia son un valor y riqueza de la democracia.   

Disculpen los lectores que hable en primera persona. Llegue a Mérida a estudiar en la Universidad de Los Andes hace treinta años, ya tengo casi veinte de profesor, como estudiante tuve comedor, transporte, residencia, bibliotecas dotadas, ni hablar de mis profesores y educación de altísima calidad, uno que otro paro sin afectar mi formación profesional… En los noventa Venezuela entraba en la etapa de la inestabilidad, en las miopías y egoísmos de sus partidos políticos y unos dirigentes que no comprendieron que debían hacerse reformas, controlar casos de corrupción, impulsar la descentralización político administrativa y tomar decisiones de política económica, cambiaria, monetaria, fiscal y demás  con la previsión del caso para que el país avanzara y siguiese creciendo … lo intento Carlos Andrés Pérez II pero la miopía y revanchismo pudo más.

Venezuela iniciaría una etapa de turbulencia e inestabilidad que llega a nuestros días. La historia pudo ser otra. Las nuevas generaciones crecieron en medio de crisis y limitaciones, en medio programas dominicales interminables de Chávez cargados de diatribas y polémicas, el país se militarizo y cundió como el covid-19, nos trataron de convertir a los civiles en súbditos, a Venezuela un gran cuartel … Mientras pululó la corrupción, frenaron el auge de la descentralización político administrativa y el federalismo que recién daba sus frutos, comenzaron las expropiaciones y ocupaciones de industrias, tierras y demás. Inicié este artículo señalando sobre la memoria corta que tenemos los venezolanos, tal vez valga el momento para recordar a esa Venezuela no tan lejana que reclama ser rescatada para bien de todos los venezolanos.   

(*) Profesor de la Universidad de Los Andes
E-mail: [email protected]               

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