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Estancados en la Guerra Fría

Dentro del debate de la crisis política de Venezuela, hay quienes se han quedado estancados en la Guerra fría, a pesar de que el pulso entre el mundo occidental y el comunista haya acabado hace 30 años y hay quienes continúan planteando el debate entre capitalismo y comunismo, olvidando  que eso son vestigios del duelo global del siglo pasado. Tal vez esta posición de algunos analistas, este alimentada por la política de Donald Trump respecto a su posición antiglobalista y su desconocimiento de los acuerdos nucleares de Irán y de Rusia, a lo que habría que sumar su política de la ¨guerra arancelaria con China y una parte de Europa.   

Cuando Obama visito a Cuba el 20 de marzo de 2016 manifestó lo siguiente ¨He venido aquí a enterrar el ultimo remanente de la Guerra Fría en las Américas¨. Pero no logro que los EEUU sepultara el bloqueo financiero, comercial y económico que desde 1962 le ha impuesto a Cuba. Bloqueo este que ha sido agudizado por la administración de Trump aplicando el capítulo III de ley Helms Burton esto a pesar de que el fin del embargo ha sido reclamado por resoluciones anuales mayoritarias de la ONU desde 1992.     

La ultraderecha y el Sionismo se resisten a aceptar la crisis integral y estructural del poder centrado en los EEUU, conjuntamente con sus corporaciones financieras y su complejo industrial militar. Hecho este que, demanda una revisión profunda de las teorías del poder tomando en cuenta que la hostilidad internacional provocada por Trump, ha desalentado la inversión en los EEUU, lo cual ha llevado a que el crecimiento potencial mundial se haya ralentizado, lo que ha provocado a su vez, que las exportaciones hayan dejado de crecer mientras la tasa de inversión se ha tornado negativa.

¨El motor que empuja hoy la economía de los EEUU es el gasto público, en lo particular el militar y no hay evidencias que el gasto militar arrastre la economía, ni tampoco la expansión de crédito interno. Desde el segundo trimestre del 2018 el crecimiento del PIB de los EEUU lleva una tendencia descendente que continuara como efecto de la guerra comercial¨ (Oscar Urgateche, Alfredo Ocampo. Thank You Mr.  Trump)

La ultraderecha en el mundo y el Sionismo, se niegan aceptar que los EEUU, ya no es el único jugador en la división multilateral de la geopolítica y que ahora, están presente Rusia y China en una alianza geoestratégica, y tienen como aliados a países tales como Irán, Siria, y otros países de Europa. Mientras esto ocurre, otros países se debaten acerca de cuáles serían las alianzas óptimas en esta nueva realidad multilateral de la geopolítica. Como vemos pues, estamos en presencia de una nueva situación geopolítica muy diferente a lo que el mundo presencio durante los años de la Guerra Fría, cuestión esta, que produce mucha inquietud en los liderazgos de varios países en el mundo, y si a esto le agregamos las graves incertidumbres de la economía mundial donde según los índices de actividad industrial, estamos en presencia de una recesión en el sector manufacturero. Razón por la cual, solo los gastos militares y los “sectores de servicios” tales como salud, educación, otros, están manteniendo la economía mundial. Pero estos sectores dependen en última instancia del comportamiento de los sectores productivos. Detengámonos un momento a revisar esta afirmación. . 

Comencemos por decir, que después del colapso del Lehman Brothers (2008) los estrategas de J.P. Morgan crearon un modelo destinado a medir cuando y con qué gravedad, podría llegar la próxima crisis financiera, este indicador, está apuntando el próximo año 2020, aun cuando establece que esta recesión (del 2020) será menos dolorosa que la del 2008,  pero advierte a la vez, que los bancos centrales no podrán usar en esta oportunidad su liquidez para ayudar a suavizar el golpe como lo hicieron en 2008, puestos que los balances de estas instituciones apenas están empezando a disminuir y, la próxima crisis financiera llegara en poco más de un ano y de acuerdo a la metodología de J.P. Morgan quien obtiene sus conclusiones en función de una serie de variables como la extensión de las expansiones económicas, la duración potencial de la próxima recesión, el grado de apalancamiento de los agentes, las valoraciones y variaciones de los precios y activos, y el nivel de desregulación e innovación financiera previa al comienzo de la crisis, y asumiendo una recesión de tipo medio, el modelo en cuestión muestra unas estimaciones de caída de precios en acciones y bonos de acuerdo a lo cual la corrección de los índices bursátil en los EEUU será en torno al 20% y se producirá un incremento de rentabilidad de los bonos corporativos en una cantidad de 1,5% , una caída de 35% en los precios de la energía el petróleo junto a una corrección del 29% en los metales. La peor parte según el modelo de J.P. Morgan, podría llevársela los mercados emergentes ya que podrían caer sobre un 48% y los bonos soberanos de esos países incrementarían su prima de riesgo respecto a la de los EEUU en 2,79% , lo que no apuntan los economistas de J.P. Morgan, es la extensión de esta crisis, si bien puntualizan que una corrección de tal magnitud se marcaria en una recesión de duración media alrededor de 18 meses, (Informe de J.P. Morgan. primer semestre 2019)

Lo anterior crea en los mercados bursátiles inquietudes ante lo impredecible de una nueva recesión, razón por la cual, los expertos financieros buscan indicadores económicos que puedan orientarlos. Para ello han recurrido a la llamada ‘curva de rendimiento de bonos invertidos’. Esto es, la diferencia entre la tasa de interés anual que se obtiene de un bono del gobierno (que tiene una vida de diez años), y la tasa de interés por comprar un bono a tres meses o dos años de vencimiento, y la tasa de interés por comprar un bono a tres meses o dos años de vencimiento.

La curva de las tasas de interese para bonos con diferentes vencimientos es generalmente ascendente, lo que significa que si compra un bono del gobierno se espera obtener una tasa de interés más alta que si compra un bono a tres meses o a dos años. Pero, a veces los bonos del gobierno caen por debajo del rendimiento de los bonos a tres meses. Es entonces, cuando se produce la llamada ¨curva de rendimiento invertida¨, es decir, cuando esto ocurre, es porque los inversores en activos financieros (bancos, fondos de pensiones, fondos de inversión, empresas), están tan alarmados por la marcha de la economía que evitan tener acciones o bonos de empresas, pues, hacerlo es demasiado arriesgado y por tanto, prefieren mantener activos más seguros con los bonos de Alemania, del Japón, EEUU, otros, en tanto estos países no van quebrar como una empresa o un banco. 

Esta última disquisición económica era necesaria abordarla, puesto que la derecha y el sionismo siempre nos han querido hacer creer que las medidas económicas que ellos toman, son siempre las más acertadas por cuanto en su criterio, las mismas responden a criterios científicos y técnicos basados según ellos, a su amplia cultura económica. Para la derecha y el sionismo todo lo demás, no son otra cosa que “panfletos comunistas”.

Pero cuando las cosas no le salen bien, como en 2008, se inventan datos, estadísticas y alegorismos matemáticos, para tratar de explicar lo ocurrido con lo cual evaden el problema político que subyace en su “amplia cultura económica”. “La amplia cultura económica” de la que se “pavonea” la derecha y el sionismo, habría que recordarle, que la única forma en que el capital puede continuar expandiéndose, es a través de la expansión monetaria, porque con el dinero teóricamente no hay límites, en tanto que producir, cabillas o cemento, u otro cualquier material, la cantidad a producir tiene un límite físico, pero con el dinero, se puede simplemente agregar ceros a la oferta monetaria global. Fue precisamente esto lo que se hizo con la crisis de las hipotecas subprime en el 2008, pues, con la llamada “Flexibilización Cuantitativa” (QE), a través de la cual los bancos centrales inyectan dinero a la economía mediante la compra de valores como acciones, bonos y activos de tesorería del gobierno o de bancos comerciales. Los bancos centrales se suman a los fondos de reserva de estos bancos miembros (que se mantienen de conformidad con el sistema bancario) a través de la extensión de un nuevo crédito que no está respaldado por ninguna garantía o patrimonio físico, sino que a través de la  Flexibilización Cuantitativa se crea dinero de la nada y por esta vía se continua alimentando la especulación financiera que no genera ni valor ni riqueza tangible puesto que la especulación financiera se limita a recoger rentas no ganadas, vale decir, rentas derivadas de la propiedad de bienes raíces y de los patrimonios financiero. Ante esto se nos ocurre preguntar: ¿se va continuar expandiendo la oferta monetaria, para que después ese dinero no tenga donde ir, excepto a la especulación financiera?

Se les escapa a la derecha y al sionismo, que las crisis de los excedentes de capital son consecuencia de que los mismos (los excedentes) no encuentran un lugar donde obtener una tasa de rendimiento adecuada. ¿Cómo se enfrentó la crisis de los años 30, de los 70 y la del 2007-2008? En todas estas crisis el excedente de capital no tiene como funcionar porque el mismo no tiene fines socialmente productivos.    

Fue Keynes quien a través del efecto multiplicador de la inversión intento hacer algo al respecto, pues, suponía que el incremento del gasto o de la inversión terminaba provocando un aumento de la producción y de la renta y esta inversión o gasto puede realizarse sin esperar al previo incremento del ahorro, debido a que el incremento de producción y renta genera de forma casi inmediata, una liquidez que se convierte en ahorro. Es decir, el efecto multiplicador de la inversión, no es otra cosa que la variación en el ingreso con respecto a la variación en la inversión, lo que provoca a su vez el incremento de la demanda agregada. Pero a la derecha y al sionismo, se les olvida que la naturaleza real del problema, está en la contradicción de la acumulación de capital que terminan cobrando vidas y creando miserias porque ellos no tienen idea de cómo armonizar los factores de producción para que puedan funcionar con fines socialmente productivos. Y es que a pesar del intento de la derecha y del sionismo de borrar del léxico de las luchas sociales la categoría de la lucha de clases, no pueden explicar la compleja realidad actual de los conflictos del mundo, a través de la retórica  manía del enfrentamiento entre capitalismo y comunismo, y explicar a su vez la mayor concentración de la riqueza en pocas manos, paralelo al desmantelamiento de las clases medias en los países del primer mundo y la destrucción del movimiento obrero y los sectores populares. En un intento de reeditar la Guerra Fría y evadir la realidad objetiva del multilateralismo.

Igualmente a la derecha y al sionismo se les olvida que la dominación imperial permanente de los EEUU sobre el mundo, también se desmoronó como la Guerra Fría y no pueden imponer su dominio por la fuerza ante el inminente peligro de una conflagración nuclear. 

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