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Fortalezas de la ciudad

El penoso panorama que se dibuja para nuestras ciudades en el contexto del sedicente Socialismo del siglo XXI ha incidido en una tendencia a subrayar sus debilidades, sin duda muchas y en evidente expansión. Pero el cuadro resultará incompleto, y lo que es peor, engañoso, si ignoramos sus fortalezas, también abundantes, aunque hoy disminuidas y amenazadas.

En relación a Caracas las que primero destacan son las naturales: localización, clima, vegetación, paisaje, que pueden ser mejoradas, pero también empeoradas. Pero lo que hoy afecta más la calidad del medio urbano caraqueño es la obsolescencia, el deterioro y el déficit de los factores producidos, tanto materiales (edificaciones e infraestructura) como institucionales (formales e informales). Sin embargo, respecto a los primeros es posible identificar unas potencialidades extraordinarias que, en un contexto político y cultural distinto, podrían colocarla en una posición muy ventajosa respecto a sus pares en la región.

Entre ellos destaca lo que se ha dado en llamar el núcleo cultural de Los Caobos, que partiendo desde los dos museos de Villanueva (Bellas Artes y Ciencias Naturales), en el borde del parque, se proyecta hacia el oeste a través del Ateneo de Caracas, el Complejo Cultural Teresa Carreño, el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, el Museo de los Niños, el Museo de la Arquitectura, la Galería de Arte Nacional, la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas y el Museo Cruz Diez, exceptuada esta última, edificaciones todas de singular y a veces excepcional calidad, que, pese al escaso o nulo mantenimiento, se mantienen en pie pero que la peste del siglo XXI ha vaciado de contenido y de personal calificado.

Sin gran dificultad, ese núcleo puede ser conectado hacia el este, a través del Parque Los Caobos, con el Centro de Acción Social por la Música, el conservatorio del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles ubicado en el colindante sector de Quebrada Honda, y, a través del Jardín Botánico y la Plaza Venezuela, con la Ciudad Universitaria, donde se encuentran las excepcionales Aula Magna y Sala de Conciertos y cerca de una veintena de auditorios.

Aunque todo ese sistema amerita un “recosido” urbanístico que no sólo facilite sino estimule los desplazamientos entre sus componentes, lo cierto es que allí está, esperando que la ciudad redespliegue su potencial para apropiárselo y llenarlo de vida hasta transformarlo en uno de los más potentes dinamos culturales de la región.

Además de este poderoso complejo, en el casco histórico están los clásicos teatros Municipal y Nacional y, alrededor de la Plaza Bolívar, los restaurados teatros Principal y Bolívar (antiguo cine Rialto), que forman también un circuito con mucho potencial.

Al margen: La otra cara de la moneda: la semana pasada BBC Mundo publicaba un escalofriante reportaje sobre otra ciudad venezolana, Guanta, a la que llama “la ciudad invisible que vive bajo una nube tóxica” y que forma parte del Área Metropolitana Barcelona-Puerto La Cruz. Esa nube la expele la planta de Cemex, la flamante cementera expropiada por Chávez en 2008 convertida hoy en un cachivache. Vale la pena visitar el enlace (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49302786) para constatar cómo la alianza entre ignorancia y latrocinio puede transformar una fortaleza en una letal debilidad.

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