OpiniónOpinión Nacional

Goewin la Virgen Celta deshonrada

El Mabigion (siglo X) de Math, hijo de Mathenwy es uno de los  relatos de   lo que se denomina la cuarta rama de estos mitos, que serían los más antiguos de los 11,   y  formaban parte de los saberes tradicionales que debían aprender los bardos o druidas.  Es una joya literaria de un tiempo y espacio  donde la palabra   tenía poder invocatorio.  Las palabra en esta civilización tenía un amplios valor significativo, debido a que alfabeto se vinculaban   a un árbol, por tanto cada  una   asumía sus  rasgos:  biológicas, como serían los frutos; físicas como   la dureza de  su madera; la fauna que cohabitaba en él….

Este universo simbólico se transmitió al medievo sincretizándose  con    su  civilización,   en la literatura a través por  ejemplo del ciclo arturiano, en el  por   los diseños de las cruces sincréticas que asumió el cristianismo,  las barrocas  miniaturas que hacían los copistas en manuscritos, biblias… Este   universo mitológico  sobrevivió  también en los  tapices entre tramas de coloridos hilos y la variedad de sus contenidos visuales, donde se crearon escenas de una misteriosa belleza,  como serían los inspirados  en las doncellas    vírgenes representadas junto a    Unicornios,  que  se encuentran  descansando en su regazo.  El relato del Math, el rey tullido  acerca  este mito  a  esta manifestación   estética, pues el rey  podría representar   en estos diseños simbólicamente el unicornio  por ser virtuoso,  justo, puro y representar el poder divino a través de su enceguecedora blancura. Esta narración  es sincretizada con el círculo arturiano al ser cristianizado el rey tullido con el rey pescador,   proceso que se  inicio   con  Chetrien de Troyes  entre el los siglos  XI y XII en su incompleto  Parsifal, otros autores más atrevidos  fusionaron  complemente este  relato  del Mabinogion, cristianizándolo completamente. Existen grandes diferencias entre ambos: La personalidad del rey Math   no es la de un adolorido  y sufriente ser como  es el rey pescador que   vive en un castillo evanescente  como metáfora de Cristo y la crucifixión,  o sea el dolor y el sacrificio de sí como vía de la salvación.

Math  aprecia a extremo  la paz sin dejar de ser un noble guerrero  capaz de enfrentar al mal con determinación,  vinculado también al equilibrio de los opuesto que encarna con la joven virgen. Para él es importante la prosperidad y el bienestar de su reino, una de las razones de su existencia.

En el relato  la doncella virgen sobre la que  posaba sus piernas   en su regazo  simboliza la fertilidad, pues es el vientre  donde se desarrolla la vida de todo ser humana, por tanto  transmite al rey este el poder don que hacer brotar semillas  que   se transformaran en árboles, abundantes cosechas, aromáticas hierbas,  coloridas flores  realidades que  adormecen el furor guerrero, y solo pisa la tierra con su divino poder cuando es necesario protegerla contra el desamor, la mentira, y la infertilidad de la tierra.

Posaba el rey los pies sobre el regazo de la virgen Goewin, no porque no pudiera caminar o sufriera de una terrible dolor que exorcizaba la doncella. Sino   juntos representaban el perfecto equilibrio  que los chinos llamarían el “Yin y el Yan, la alquimia la coincidencia de los opuestos, esta unión sagrada  simboliza la abundancia, y la felicidad del reino. El caos y el desequilibrio se hace presente por el sobrino del Math, Gilvaethwy que palidece y enferma por su lascivia, al no poder saciar su  desenfrenados deseos no  correspondidos. Su hermano  se percata de tal desosiego, pero al ser interrogado no puede decírselo, pues uno de los poderes de rey es oír  a través del viento. No hace falta que se emita palabras alguna para que entienda su retorcida alma.  “El tío – Gwydyon– es   uno de los mejores bardos, y   aparece entre muchas ramas o ciclos míticos del mundo celta, y en especial en galés, Bretón, armoricano y gaélico, de Escocia… En el siglo XII se crearon en Irlanda  escuelas   que impusieron reglas métricas y  sus  forma y dicción, a través de estas lenguas esotéricas.”(Mabinogion, traducción y notas de María Victoria Cirlot) 

De Gwydyon, el druida  se decía que era el mejor narrador  del mundo. El encantamiento que provocaba  su palabra era tal  que creaba ilusiones que hechizaban a sus oyentes. Era capaz de  hacer de un hongo un bello escudo, o de algas un portentoso barco. Se plantea así el poder del verbo     como  sustituto temporal de la realidad,  para crear espacios-tiempos paralelos e imágenes poéticas   que  creen   engañosas  realidades.

Usa el poder ontológico de la palabra para saciar  la  malsana pasión que devora la vida de su hermano,  sin importarle poner al reino en peligro. El alcahuete druida como su sobrino saben que solo hay una manera de que los de pies de Math, dejen   de  reposar sobre las  tersa  tela del   vestido que cubre  el vientre   de  virgen Goewin,  obligarlo  a ir la guerra para montar los estribos y desenvainar la espada en defensa del reino.

La trama que urde el bardo para saciar la lujuria de su hermano, es   provocar un conflicto bélico en el reino  de Pridery, hijo de Pwyl, otro de los personajes centrales que integran  estas cuatro ramas,   con la excusa de obtener    cerdos que hasta ese momento eran desconocidos por Math, misteriosos animales que  habían sido traídos de lejanas tierras  y tenían una apetitosa y tierna carne, a diferencia de la dura  y magra  de los bueyes. El bardo usa su elocuente y hechizante palabra para   convencer  al rey   para  despertar el furor guerrero. Los  cerdos era animales  sagrados vinculados a las diosas madres en diversas tradiciones culturales y religiosas.  No por azar lo primero que hace  Odiseo al regresar a Ítaca, disfrazado de mendigo es ir a ver a su querido porquero Eumaco,  para urdir  entre ambos  la venganza  a  Penélope y su hijo Telémaco.  

“ Señor –dijo Gwydyon-he oído que han llegado al Sur una especie de animales que jamás hemos visto en esta isla. ¿Cómo se llaman? preguntoMath Hob (cerdos), señor. ¿Qué tipos de animales son? Son pequeñas bestias, pero con una carne mejor que la de los bueyes. Son pequeños y cambian de nombres. Ahora los llaman   puercos. Y  pertenecen

-A Pridery, hijo de Pwyll, y se los han enviado de Annwvyn ¡Y bien¡ de que forma podríamos obtenerlos?

Iré señor con otros once compañeros en guisa de bardos, a pedir los cerdos, no me los negara”. El bardo,   le ofrece a su señor obtener estos animales no a través del  robo y el engaño sino por un muto acuerdo que beneficie a ambos reinos, pues Pridery era apreciado y respetado por Math. Los diálogos que se dan en este encuentro  llevan al máximo la tensión dramática,  para  que la corte del poseedor del rebaño de cerdos disfrutara de los relatos  del mejor  druida de Gales.

No logra convencer a Pridery en un primer intento  que se los otorguen, ante esto pide una contrapropuesta que da a conocer el día siguiente,  para ser oída y decidida en el consejo de bardos-guerreros, ofrecerle portentosos caballos con sillas, arneses y escudos de oro.

 Urde el engaño entre bebidas fermentadas  y  la palabra poético que crea la ilusión de  preciosos equinos con ricas bastimentas, hechizo  que durará solo un día, y al ser descubierta se iniciara la guerra que hará que Math,  tenga que ir a batalla para pisar la tierra y descargar su ardor guerrero.  Al regresar del sangriento encuentro  en que muere Pridery,  a quien había engañado el cruel bardo.  El rey  se encuentra ante  un trágico suceso al llamar a la sagrada virgen  que le permite vivir y proteger la paz de sus tierras,  al posar sus   piernas sobre su bello regazo, sin morderse la lengua dice: “Señor –dijo Goewin-, busca una virgen que soporte tus  pies, yo soy mujer”.  Cuenta había violadapor Gilvathwy, el   hermano del bardo, el descarriado druida,  el rey  la  compensa al hacerla   su reina.

El alcahuete bardo que había planeado la deshonra  huye con su sobrino, hasta que el rey da la orden que nadie en el  reino les de alimento y bebida. Ante tales adversidades deciden volver a someterse y pagar por su felonía. “Al llegar ante  el rey les pregunta: ¿Habéis venido a darme satisfacción?.

-Señor estamos dispuestos a hacer tu voluntad. Si siempre hubiera sido así, no habría perdido ni hombres ni caballos; no podéis recuperar mi vergüenza después de la muerte de Pryderi. Pero ya que habéis venido hasta mí quiero castigaros”. Y les  impondrá un cruel castigo a los violadores.

En estos relatos no hay despliegues de ira, y las batallas sangrientas  acaban en negociones,  es un rasgo socio-político de esta culturas y del tipo de gobierno de esta civilización ¿Podría representar este mito, la inversión del ritual del sacrificio del rey al acabar el año viejo, entre el matriarcalismo celta?

Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de analitica.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal

Un comentario

  1. Qué interesante. De allí viene entonces el consumo del cerdo a Occidente. Me agrada la historia de esa virgen, es una historia de resiliencia, de aceptación de la adversidad y la manera de resolver sus conflictos, también la prosperidad presente, simbolizada por la virgen.

Responder a Liliana Durán Torreyes Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba