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Guyana quiere negociar

El 17 de octubre del 2013, después del incidente del buque Teknic Perdana, apresado por la Armada venezolana en la Zona Económica Exclusiva de la fachada atlántica que proyecta el estado Delta Amacuro, los cancilleres Jaua y Rodríguez-Birkett  en un comunicado conjunto, “acordaron  explorar mecanismos en el marco del derecho internacional para abordar el tema de la delimitación marítima  y que en los próximos cuatro meses un equipo técnico se reúna para intercambiar  opiniones al respecto”. El 17 de febrero  se vencieron los cuatro meses.

Han pasado ocho meses y Guyana no sólo ha reactivado  su solicitud a la ONU, sino que el 24 de marzo  la canciller guyanesa declaró sobre una represa hidroeléctrica a ser construida conjuntamente con el Gobierno del Brasil en el Esequibo y se refirió a la reclamación territorial venezolana; señalando, que aunque ella no puede predecir el futuro, ella no visualiza ninguna consecuencia con la nación vecina ya que esa área no es más considerada como “disputada”. En una reciente entrevista para la televisión guyanesa sobre la controversia con Venezuela y el incidente del buque Tecnik Perdana el líder de la oposición guyanesa David Granger ni siquiera  menciona al Acuerdo de Ginebra, dice que la controversia fue cerrada con el Laudo Arbitral de 1899 y para colmo afirma que el incidente se debe a que Venezuela “busca” una salida libre al Atlántico. En otras palabras, desconoce el Acuerdo de Ginebra y que Venezuela tenga derecho a su salida libre al Atlántico.

Además en mayo,  en otra declaración Rodriguez Birkett afirma que Punta Playa en el límite entre el Estado Delta Amacuro y el Esequibo  será el punto terrestre a partir del cual se negociará con Venezuela en las próximas negociaciones técnicas con Venezuela sobre la delimitación marítima.

Que Guyana diga y haga todo esto para afirmar sus intereses es normal, lo que no es  normal es que el Gobierno de Venezuela calle. En Derecho Internacional el silencio otorga derechos, por vía de la “aquiescencia”.

Frente a la reciente reiteración de la solicitud guyanesa de negociar el tema de la delimitación marítima y de ampliar “su” plataforma continental, Venezuela debe:

1) Reafirmar  públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable

2) El patrullaje tradicional de la Armada en nuestra fachada atlántica debe mantenerse.

3) Es indispensable y urgente es nombrar un negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo, apoyado además por un pequeño equipo de apoyo que le permita hacer un adecuado “lobby” en la ONU y en la comunidad  internacional en general, particularmente en el Caribe.

4) La reciente muerte del buen oficiante de la ONU Norman Girvan crea las condiciones  para el nombramiento de un nuevo buen oficiante o de reflexionar sobre la conveniencia de buscar vías alternativas para la solución de la controversia, en el marco del Acuerdo de Ginebra.

5) La reclamación del Esequibo y la defensa de nuestros derechos en la fachada atlántica del delta del Orinoco son dos temas distintos pero íntimamente relacionados. Se debe exigir que las negociaciones, anunciadas en el comunicado conjunto de los Cancilleres Jaua-Rodrigues-Birkett del 12-10-2013, deben darse en un ambiente de transparencia, los nombres de los negociadores por Venezuela deben ser conocidos.

Guyana buscará negociar una línea de delimitación marítima, dejando de lado la negociación sobre la zona en reclamación y aunque teóricamente no sería imposible delimitar, reservando nuestros derechos sobre la zona en reclamación, en la práctica entregaríamos uno de los pocos mecanismos de presión que Venezuela tiene sobre Guyana para que negocie un arreglo práctico a la controversia, porque una vez logrado un acuerdo sobre una línea de delimitación de áreas marinas y submarinas entre el estado Delta Amacuro y la zona en reclamación, aunque nos reservemos los derechos sobre la misma, Guyana se sentiría en libertad de reiniciar el otorgamiento de  concesiones a transnacionales sobre la base de la delimitación acordada con Venezuela. Además, obviamente, se haría mucho más difícil encontrar un arreglo práctico a la controversia, porque Guyana tendría todavía menos interés en negociar. Recordemos que el status quo favorece a Guyana.

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Un comentario

  1. Bueno, tengo años oyendo el tema, me acuerdo que le deciamos «RUPUNUNI» cariñosamente a un guyanés de intercambio que vivia en la misma residencia universitaria, a finales de los 60. Ellos tenian bastante claro el problema. Acuérdese que negociar con Guyana, es como negociar con England, o sea algo bastante dificil…

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