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Hay que querer mucho más al país

Hacer un intento de análisis sobre el presente y futuro de Venezuela es sumamente complicado y de muy difícil solución.

La compleja y permanente intromisión de fuerzas extranjeras en los asuntos internos, es, en extremo, preocupante tanto a nivel  internacional como nacional.

La corrupción, el narcotráfico, la anarquía, la explotación descontrolada de la minería local, todo agravado con un deterioro económico asfixiante y en bancarrota de la mayoría de los entes productivos de la economía, han causado ruinas, hambruna y escasez general, además de una exagerada pobreza, que ha obligado a más de cinco millones de venezolanos a huir a otras latitudes, intentando escapar de la miseria y de la calamidad extrema, agravada por las carencias y temores de poder subsistir.

Actualmente, la captura y el arresto de cualquier ciudadano sin una orden judicial, sin aviso ni protesto, sin derecho a exigir una explicación y, mucho menos, a dejar constancia de ¿quién lo detiene?, ¿ni para dónde lo llevan? ponen el caso en manos de familiares. Ellos, luego de varios días de indagaciones para seguirle la pista a lo que denominan coloquialmente » El Ruleteo», finalmente, se enteran en cuál cuerpo policial lo tienen detenido.

Usualmente, es encontrado y maltratado físicamente y en precarias condiciones. Con suerte, se enterarán de la supuesta razón por la que fue detenido. Luego de un prolongado lapso de semanas o meses de espera, con suerte, permiten visitarlo, a discreción de un funcionario. De igual manera, también, por el mismo motivo, el detenido es presentado en un tiempo indefinido a un Tribunal para la formulación de cargos. A título de ejemplo, lamentablemente, se cita el caso insólito de un joven que, con Síndrome de Down, fue detenido por haber participado en una supuesta protesta pública contra el régimen. De haber sido así, estaba en su derecho.

A esta triste situación, se le suma todo un rosario de violaciones de derechos humanos ya debidamente denunciados, identificados y calificados como tal en el Informe de las Naciones Unidas, consignado a través de la Alta Comisión para los Derechos Humanos, luego de una visita a Venezuela del organismo, acompañados por la propia Presidenta del mismo, Dra Verónica Michelle Bachelet .

En sumatoria, a todas estas calamidades los actores en pugna, gobierno y oposición, luego de 21 años de un contrapunteo pernicioso entre ellos, únicamente han logrado ser un gobierno eminentemente ineficiente, represor y cuestionado, y una oposición de múltiples cabezas e intereses particulares que, en lugar de presentar un frente con metas comunes y unidos, tan sólo han logrado perniciosos desacuerdos, descalificaciones, desencuentros e intrigas internas por ambiciones personales, figuración y obtención de algunos beneficios, además  de poder.

A esta enorme lista de contradicciones, hay que añadirle otro gravísimo problema: la enorme corrupción y la falta de moral ciudadana, que ha generado lo que, en un hábitat social han conceptuado un «SALVESE QUIEN PUEDA». Ya no hay ninguna gestión o trámite gubernamental o privado que se salve del famoso ¿Cuánto Hay P’a Eso?. Además de las apropiaciones indebidas, incautaciones o expropiaciones nunca pagadas, negocios turbios y las inconstitucionales y abundantes alcabalas de perniciosa y dudosa utilidad, convertidas en un cobro arbitrario de peaje o diezmo obligatorio para poder proseguir en ruta, la lealtad o mística de trabajo, es inexistente la cortesía, mientras que el respeto es cosa del pasado. Tanto como además del grotesco, soez y cotidiano vocabulario, especialmente el de los jóvenes.

El problema de los venezolanos no es sólo un cambio de gobierno, ni el de obligar el desalojo de todos los factores externos de intromisión interna. La gran otra gran preocupación o reto es: ¿Qué y cómo, quedará el país?, ¿De qué recursos internos y externos se dispondrá? ¿Cómo se erradicará la delincuencia y los grupos organizados de la sociedad civil, armados y perturbadores?, ¿La reorganización y reconstrucción del Poder Judicial? ¿La reestructuración de las Fuerzas Armadas Nacionales y de los Sectores de la Salud y de la Educación? ¿Bajo qué parámetros y conceptos se reestructurará la economía privada?. Y muchas otras interrogantes.

El cambio de gobierno sucederá tarde o temprano. Nunca han habido gobiernos eternos. El verdadero problema es cómo enfrentar luego la recomposición de un país sin ley ni moral, convertido en un monstruo de mil cabezas, además de arruinado. Es importante recordar que la Democracia no es sinónimo de libertinaje. Por el contrario,  comprende orden, deberes y derechos, además de una justicia incorruptible e implacable . De igual manera, exige respeto, colaboración y cumplimiento ciudadano. 

Definitivamente, los venezolanos no pueden seguir siendo simples habitantes. Tienen que ser  ciudadanos de un país que merece respeto, además de una sociedad supeditada a lo que realmente significa estar constantemente decidida a querer mucho más a su país.

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