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Historia parlamentaria de Venezuela

Significativamente, antes que la pólvora, comenzamos nuestra vida republicana e independiente a través de la deliberación organizada. El Congreso de 1811 fue desembocadura firme y cierta del intenso debate escenificado por las municipalidades, iniciando un largo y accidentado itinerario que autoriza a hablar de una esencial tradición parlamentaria. Sin embargo, tradición ahora ignorada, subestimada y preterida.

En los últimos años, se ha hecho indispensable una historia parlamentaria de Venezuela que evidencie el inocultable retroceso en un ámbito que sintetiza la irreprimible pluralidad y complejidad de un país forzado a callar ante las distintas vicisitudes que padece.  Institución fundamental, hubo dictaduras que, de no cancelarla o aplastarla, transitoriamente, debieron consentirla para amagar un mínimo consentimiento democrático que le dio refugio inevitable a los múltiples intereses que garantizaron un soporte imposible por la sola invocación de las bayonetas.

Añadidas las innumerables asambleas constituyentes, entre otras expresiones que se les acercaron, procuraríamos una copiosa cronología de los hechos y actores que (des) hicieron al importante órgano del Poder Público, intentando destruirlo o reivindicarlo, pero luce aconsejable un marco teórico que permita la comprensión del fenómeno – en definitiva, el de su propia subsistencia – más allá de los datos lineales, facilitando la asunción de los más contradictorios acontecimientos. Probablemente, el populismo y sus antecedentes, abarcando la transición del país rural al predominantemente urbano, incluida la renta petrolera,  pudiera abrir el generoso camino para una más acertada interpretación sistémica.

Obviamente, necesitamos de una adecuada definición del parlamento y de sus vicisitudes, a la luz de la doctrina constitucional, la normativa específica y las elaboraciones jurisprudenciales que haya generado. Hay constantes muy afortunadas en los reglamentos de Interior y Debates que ayudarán al contraste inmediato de los eventos, por lo menos, con menor puntaje dramático que el impuesto por el ahora vigente que las traiciona,  permitiéndonos advertir las prácticas administrativas, la eficacia de la comisión de mesa y de las fracciones,  y hasta las responsabilidades y medidas adoptadas en términos de seguridad interior, perfilando las relaciones con los demás órganos del Poder Público.

La nómina de los senadores y diputados que hemos tenido, las mayorías simples y calificadas, la contabilidad de sus asistencias, el trabajo en las sesiones plenarias y en las comisiones permanentes y especiales, los discursos, la representatividad social, el tiempo de labores, el traslado y hospedaje en la ciudad capital, la formación académica, la correlación de fuerzas políticas, el quórum, la consistencia de los recursos parlamentarios empleados, el audio y  disposición de los hemiciclos, son algunos de los aspectos específicos a tratar. Sumemos los allanamientos a la inmunidad parlamentaria que, requeridos de la formalidad básica de un proceso, no  equivalen al burdo desconocimiento o pistoletazo de las curules.

La más complicada, engorrosa y fatigosa tarea de investigación es la de establecer una clara correspondencia hemerográfica e historiográfica de las discusiones en cámara y en las comisiones, agregados los informes y otras diligencias resultantes. No basta con la paciente consulta y catalogación de los Diarios de Debates, sino que – interrogándonos sobre la supervivencia misma de las fuentes –  deben sintonizar con los archivos administrativos, la prensa, la propaganda, los estudios de opinión, y la polémica política, social y académica suscitada, ponderando la cultura política dominante.

Monumental esfuerzo el de concebir y hacer una historia parlamentaria de Venezuela que remitirá a una pregunta más de las veces ociosa: ¿Para qué servirá? , habida cuenta de la incomprensión y desprestigio de la institución que parece consolidado luego de varias décadas de soportar el denuesto. Por lo pronto, consideremos que las distorsiones, fallas, malentendidos, errores y fracasos del hoy Poder Legislativo en Venezuela, no serían de las dimensiones alcanzadas de haber compartido noticias de lo que fue en 188 años.

@LuisBarraganJ

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