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Insultos del Socialismo del Siglo XXI

Se va cansando el colectivo venezolano de ese lenguaje de gallera, de patio de bolas, de botiquín de mala muerte, que utilizan el designado y sus acólitos cogolleros para dirigirse – con total irrespeto a la dignidad del ser humano – a aquellos que no comparten su visión  decimonónica de un país uniforme, caudillesco, militarista, carente de modernidad, montonero, sin sentido de los rasgos fundamentales de un  siglo XXI, caracterizado por la mixtura, la hibridez, la apertura, la pluralidad, el multiculturalismo, la tolerancia, la libertad, el libre albedrío, en su mejor sentido, y, por supuesto, la tan deseada igualdad, fruto del esfuerzo personal y la igualdad de oportunidades.

Estudiantes, profesionales, obreros, campesinos, madres, padres, congresistas y gobernantes foráneos, profesores, jueces de verdad, Papa y cardenales, nuncios y obispos, presidentes y expresidentes, legisladores  de allende y aquende  éticos, verdaderos ciudadanos civilistas de  aquí y acullá,  se van convenciendo – los hechos, los desvaríos, las locuras y los dislates son más que elocuentes -, de que lo que se quiere imponer, a escondidas y a rajatabla, en Venezuela, al socaire de un bolivianismo redentor, de un hablachento e ineficiente Socialismo del siglo XXI. Un país no se gobierna por instrucciones, con insultos a granel; con base en órdenes jerárquicas que deben ser prontamente y sin discusión aceptadas y ejecutadas por unos gobernados que no son tenidos en cuenta por sus gobernantes: la Patria no es un cuartel ni la convivencia cotidiana una batalla permanente.

A la visconversa, van de retruque estos insultos, porque lo que es igual no es trampa:

Analfabestia. Se dice de la persona sumamente tosca y embrutecida, que, a su ignorancia de cosas elementales, como la lectura o la escritura, une espíritu cerril y zafio.

Cantamañanas. Sujeto irresponsable y pesado, mezcla de donnadie y zascandil, que llevado de su osadía e inconsciencia es capaz de comprometerse a cosas que a todas luces es incapaz de realizar.

Fanfarrón. Valentón amigo de bravatas y baladronadas; matón y fantasmón que se las da de valiente no siéndolo tanto, preciándose de lo que no es.

Lenguaz, lenguaraz. En sentido figurado, persona que tiene la lengua muy larga; deslenguado e impertinente que dice necedades y se muestra atrevido en el hablar; desvergonzado que no mide el alcance de sus palabras ni es consciente de la gravedad que a menudo supone la incontinencia verbal.

Mojarrilla, mojarras. Persona poco seria, con muchos pájaros en la cabeza, que siempre anda alegre y con ganas de chanza, haciendo gracias y burlas.

Ordinario. Individuo vulgar y chabacano, de poca estimación y calidad; persona plebeya o de ruin condición, que carece de educación y se comporta groseramente, sin importarle la bajeza con la que se conduce por la vida. El dramaturgo Antonio Mira de Amescua afirmaba:

Un enfermo deliraba y grande rey se fingía, imperios y monarquía en su locura gozaba.

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