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Jeremiada

Carlos Armando Figueredo

En Venezuela se suele decir a quienes se  lamentan “déjate de jeremiadas”, o “no llores como Jeremías”. ¿De dónde se sacan esas imprecaciones?

En primer lugar veamos cómo los diccionarios, y en varios idiomas, se define la palabra “jeremiada”:

Según el diccionario Manuel Seco del Español, “jeremiada” es lamentación exagerada”; por su parte, el diccionario francés Petit Robert define la palabra “jérémiade” como “Lamento – Queja sin fin que importe – Dolencia, lamentación, queja”; en portugués  es “lamuria”, sinónimo de  “queja, lamentación, plañido, lloriqueo; súplica enojosa e inoportuna”; en Alemania “Jeremiade” es el término común para lamentación, revoltijo y a menudo recibido una connotación peyorativa; en los Estados Unidos, según el diccionario Webster, ”jérémiade” es  “una historia de tristeza, desilusión o queja;  una diatriba dolorosa”.

Tal como puede observarse, en los idiomas citados la definiciones son muy parecidas. Ahora bien, ¿cuál es el origen de la palabra? Veamos: viene del profeta hebreo Jeremías, del libro bíblico Las Lamentaciones.

¿Quién fue Jeremías?

Jeremías fue un profeta hebreo que vivió en los años 650 al 586 antes de Cristo. Según sus profecías Yahvé le había dicho que Jerusalén sería destruida por el hecho de que sus gobernantes y su pueblo vivían en medio de la violencia y de la corrupción. Lo relativo a sus profecías y a su tarea para aplacar la cólera de Dios aparece escrito en los rollos de su discípulo Baruc en el libro de Jeremías y en los Libros de los Reyes y de Las Lamentaciones, Para llamar a la rectificación y tratar de impedir la destrucción de Jerusalén y aplacar la cólera divina, Jeremías, junto con Baruc, se valió del llanto, pero ese llanto no era una queja sino una herramienta. Es así que no es aceptable que jocosa y burlonamente se llame a Jeremías el Profeta Llorón, Los llantos de súplica de Jeremías y Baruc aparecen en fragmentos de los siguiente textos bíblicos:

“Y no saquemos agua para echarla en los abrevaderos, sino lloremos y llenémoslos de lágrimas, porque el Señor no va a tener compasión de este pueblo”.

(“Paralipómenos de Jeremías”)http://gftaognosticaespiritual.com/wp-content/uploads/2015/03/18-14-PARALIPOMENOS-DE-JEREMIAS-www.gftaognosticaespiritual.org_.pdf)

Y he aquí que se produjo un sonido de trompetas; salieron ángeles del cielo empuñando antorchas en sus manos y se situaron sobre los muros de la ciudad. Jeremías y Baruc, al verlos, rompieron a llorar diciendo: «¡Ahora sabemos que es verdadera la palabra!». (ibídem)

Entonces Jeremías y Baruc entraron en el santuario y, tomando los utensilios litúrgicos,los confiaron a la tierra, conforme les había dicho el Señor. Y al punto los devoró la tierra.  Ambos se sentaron y echárense a llorar.

Pues muchas veces, al salir, encontraba a algunos del pueblo colgados por el rey Nabucodonosor, que lloraban y decían: ‘¡Ten piedad de nosotros, dios Zar!’ (ibídem)

En el libro titulado “Profetas que Lloran”, de Wenceslao Calvo, se dice lo siguiente:

Pero es fácil confundir las cosas y pensar que el llanto de Jeremías es uno de lástima propia, al considerarse una víctima desgraciada de un conjunto de factores adversos. Nada más lejos de la realidad. Las lágrimas de este profeta no son la expresión del ‘pobrecito de mí’, ‘cuánto estoy yo sufriendo’, ‘nadie me comprende’ o cosas por el estilo.

Jeremiadas en Venezuela

Son muchos los que manifiestan jeremiadas en Venezuela. Y no lo hacen, las más de las veces como llorones sino más bien como en quejas, cómo en plañidos. Me refiero a quienes todos los días dicen “¿cuándo vamos a salir de esto?; ¡ya no debemos aguantar más!; ¿por qué no se pide ya la intervención extranjera?”  Debe reconocerse, sin embargo, que hay muchos llantos que sí tienen los mismos fines que los de Jeremías: me refiero a los de las madres cuyos hijos han sido asesinados, los de una esposa a la puerta de la morgue a quien no le entregan el cadáver de su hijo y tantos más, justificados, que no son súplica enojosa e inoportuna” como se cita arriba. Son lágrimas, si bien de tristeza, son también de llamado a la unión de las fuerzas para recuperar lo perdido.

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