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La AN en 2016: Mucho abarcar y poco apretar. ¿2017?

Hace trece meses los venezolanos demócratas, empeñados en recuperar las libertades, la convivencia y la prosperidad, que con grandes esfuerzos se fueron construyendo en Venezuela desde el final de la anterior dictadura militar, 23 de enero de 1958, lograron un trascendental triunfo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del 2015, cuyos resultados le dieron a la Oposición unida dos tercios del total de diputados electos, y -sin lugar a dudas- demostraron que el régimen había perdido mucho más que la ventaja funcional que le permitía manipular a su favor los resultados electorales (“con una pequeña ayuda de sus amigos multicedulados y la “irreversibilidad” del CNE, con 4 rectoras rojas rojitas). Ya ni con el fraude continuado podían adulterar el saldo, las falsas “dos mitades” quedan en el pasado de altos precios petroleros, y el descontento aglutinó a la obvia mayoría en torno a la necesidad de CAMBIO. La cantidad de los descontentos ha crecido a medida que el régimen, en lugar de reconocer que la mayoría lo rechaza y cumplir su obligación de comenzar a resolver los graves problemas que aquejan a Venezuela, le impuso al país más arbitrariedades; En el lapso previo a la toma de posesión de los nuevos diputados, violando todos los procedimientos y requisitos, el oficialismo obligó a retirarse a varios magistrados del TSJ -a quienes todavía no se les vencía el período- y ocupó esos puestos con más camaradas sin los méritos que exige el marco legal. A partir del 5 de enero, ya con 112 diputados opositores en el poder Legislativo, el régimen castrochavista utiliza al poder Judicial como bufete del ejecutivo y sistemáticamente dispone la anulación de todas las iniciativas legislativas, comenzando por ordenar un exabrupto, la “desproclamación” de 4 diputados que habían sido electos en el Estado Amazonas, y ya proclamados por el CNE. La “desproclamación” no existe en el marco legal vigente, y tampoco puede el máximo tribunal del país invalidar la elección de 4 diputados alegando que hubo fraude en ese proceso, SIN realizar el juicio y SIN DEMOSTRAR la ocurrencia del alegado fraude. Sin embargo, el TSJ pirata logró su perverso propósito, anular a 3 diputados opositores para impedir que la Oposición disfrute de su Mayoría Calificada de 112, al tener sólo 109 representantes (1 de los 4 electos en Amazonas, es del bando oficialista).

Lamentablemente la bancada opositora, en lugar de plantearse un objetivo primordial, a partir de cuya consecución se allanara el camino para el logro de otros importantes objetivos, junto a la MUD -la Mesa de la Unidad Democrática, a cargo de coordinar la estrategia y las tácticas de la mayoría opositora-, abrieron varios frentes de confrontación con el oficialismo, lo que produjo confusión y división, permitiendo al régimen disminuir el efecto que habría tenido una sola andanada de esfuerzos convergentes en pos de un objetivo concreto y prioritario. Por su lado el oficialismo, en su desesperación por la apabullante derrota en las parlamentarias, incurrió en la ridiculez extrema de convocar una “asamblea popular”, que representaría obviamente a la minoría que le quedaba en enero del 2016, pero era tan endeble y risible esa opción que la desecharon discretamente. Un año después, el respaldo popular ha disminuido tanto, que no tendrían para ensamblar una mini asamblea popular, sino una muy paupérrima comisión de añoranzas y soviets.

Durante los doce meses transcurridos desde aquella toma de posesión hubo una especie de aburrido Ping Pong entre las dos minorías, la de quienes mantienen funcionando al régimen, y la de quienes representan a la Oposición, en la AN y en la MUD. Ambas minorías persistieron en actuar a espaldas de la real mayoría; El régimen, con su estrategia de correr la arruga sin resolver algo siquiera, e irrespetar al poder Legislativo a través del TSJ, con torcidas interpretaciones de las leyes y arbitrarias decisiones para apuntalar al ejecutivo, violando reiteradamente la Constitución y la voluntad del pueblo expresada en los resultados electorales de diciembre del 2015. La AN y la MUD tolerando la estrategia oficialista, asumiendo su óptica y su lenguaje (“guerra económica, desestabilización, intentos magnicidas y otras fantasías que conforman la coartada para este enorme desastre, iniciado en 1999) participando -por segunda vez- en un falso diálogo para evadir la solución esencial, copia del engaño implementado en el 2014.

No son recientes los graves problemas que aquejan a los venezolanos, la inseguridad ha venido incrementándose gradual y preocupantemente desde los inicios del castrochavismo, gracias al discurso celestino y demagógico que desde la presidencia estimulaba la comisión de delitos (“yo también saldría a robar” expresaba Chávez en cadena nacional de radio y tv, llamando “buenandros” a los malandros, apoyando directa o indirectamente los vicios que nutren la creciente zozobra del país, ya con 29.000 asesinatos anuales), la escasez, la inflación y el  menguante poder adquisitivo se manifestaban progresivamente, hasta alcanzar niveles que generaron las humillantes colas, y mecanismos para limitar la participación (por el terminal de la cédula) y el consumo (mínima cantidad del producto que apareciera cada día). La bonanza petrolera les permitió implementar el esquema de beneficencia comprador de conciencias y votos, paños calientes que no impiden que la pobreza y la marginalidad aumenten, provocan temporales satisfacciones, útiles a los fines del plan populista. Giordani, el “gurú” de la economía a quien el fanfarrón de Sabaneta apoyó desde 1999 hasta 2012, reconoció que para poder ganar la elección presidencial tuvieron que “raspar la olla”, dejando casi vacías las arcas de la Nación (además del adelanto del proceso para octubre, impuesto por el CNE, porque sabían que Chávez no aguantaba vivo hasta diciembre. Cometieron el exabrupto de inscribir a un candidato moribundo, por ser el único del PSUV con respaldo popular, aunque todavía hacía falta ayudarlo con la votación irregular de los Multicedulados, cuyas huellas dactilares nunca ha permitido auditar este CNE cómplice). Consumado el fraude electoral, el paciente terminal fue enviado al CIMEQ en La Habana, para aislarlo por completo de los medios y ocultar la verdad de su condición. Murió a finales de diciembre del 2012, pero lo mantuvieron tramposamente “vivo” hasta el 5 de marzo del 2013, lapso durante el cual reacomodaron los elementos para garantizarse la continuidad de la dañina “revolución”. Pero ya el perjuicio estaba hecho; El constante hostigamiento a las empresas privadas, las expropiaciones,   arbitrarias, injustificadas y no pagadas, más la pésima administración de esas empresas a cargo de los camarados y las camaradas con los que inflaron sus Nóminas y drásticamente redujeron la productividad y la producción, habían herido de muerte la economía, provocando creciente escasez, mientras en paralelo sofocaban a las pocas empresas privadas que sobrevivían a duras penas, manteniendo dos elementos absolutamente contrarios a la buena marcha de cualquier iniciativa productiva: La inamovilidad laboral (que impide despedir a los empleados flojos o saboteadores) y la ley de “precios justos” (que obliga a vender por debajo de los costos, lo cual inevitablemente descapitaliza cualquier empresa).

El desabastecimiento, que condujo a la dependencia de las importaciones (con su secuela de corruptelas) se hizo crónico, pero implosionó con el fuerte bajón de los precios petroleros, a fines del 2014 (previo al anuncio de negociaciones de Barack Obama y Raúl Castro, que vuelve soso el discurso “antiimperialista” de la ultraizquierda mundial). 2015 transcurre con creciente escasez e inflación, Maduro pretende contrarrestarlas con otros 5 demagógicos aumentos (van 15 en su “gestión”), que sólo sirven para estimular la inflación, y las constantes devaluaciones que debilitan la  moneda, forzando la introducción de un nuevo cono monetario que repone los tres ceros que le habían quitado desde el 2008 al otrora poderoso bolívar. El castrochavismo “descubrió”, luego de 16 años en el poder, que “el origen del problema está en el rentismo, unido a una guerra económica diseñada por la CIA y ejecutada por la dirigencia opositora y oligárquica”. En Miraflores decretan la emergencia, que la AN no aprueba, pero el obsecuente TSJ sí, y tanto, que prorroga varias veces el lapso de 90 días -durante el cual debían implementar las soluciones, basadas en “14 motores” que, tras un año de existencia no han producido absolutamente nada (aunque uno de ellos era motora, estaba embarazada, y parió un 15º motor, igual de inútil que sus parientes). Ningún ente reclamó por la esterilidad del decreto y sus inútiles prórrogas.

La Asamblea Nacional mientras tanto, le tiraba palo a todo mogote; Le solicitó la Partida de Nacimiento a Maduro, le otorgó el derecho a Título de Propiedad a los beneficiarios de la Gran Misión Vivienda, modificó la Ley del Banco Central para frenar las arbitrariedades en perjuicio de la economía y la moneda, respaldó la solicitud de Referendo Revocatorio contra Maduro  que hizo la MUD, sus integrantes se enfrascaron en discusiones bizantinas no exentas de todo tipo de expresiones histéricas, vulgares, chabacanas y -sobre todo- inconducentes, en un show permanente que parecía un concurso para determinar quién monopolizaba la palabra por más tiempo, quien era el más bravucón, incluso quien superaba lo vulgar del contrincante.  Sin dudas que Ramos Allup destacó tanto por su aparente osadía discursiva, que hubo un momento en que daba la impresión de que demasiados querían tener un hijo suyo, y por supuesto todos lo respaldaron en su clímax de popularidad como el macho Alfa (en marzo, si se lo hubiera propuesto, habría preñado a miles, y en diciembre habríamos tenido ese aluvión de ramosallupitos berreando con voz gangosa). Pero HRA, la AN y la dirigencia de la MUD, comenzaron a declinar, permitieron las prepotentes reacciones del régimen, sucumbieron a las tentaciones del falso diálogo, sazonado con hipocritón acompañamiento vaticano. Una rara amnesia puso en cero kilómetros la guaya de los dirigentes opositores, que olvidaron completa y negligentemente el precedente del engañoso diálogo del 2014, y todo lo hecho por la AN y la MUD se volvió agua de borrajas.

Tras la vergüenza de que el régimen -responsable por la destrucción del país, fracasado y en minoría-, haya tenido éxito en sus maniobras para impedir las mejoras que derivarían de la aplicación de las medidas legislativas (mediante el constante saboteo del TSJ), o el cambio total del esquema que seguiría al Referendo Revocatorio contra Maduro (mediante la operación morrocoy del CNE y los espurios dictámenes de tribunales locales alegando inexistentes irregularidades), y la cómoda indiferencia de la mayoría de los gobiernos del mundo, que son testigos de este desastre y se limitan a declarar lugares comunes, dar saludos a la bandera, o persistir en la falacia de los pañitos tibios del diálogo, a la AN y la MUD les corresponde este 2017 perseverar en la consecución de logros concretos que al menos sirvan para terminar de desnudar a esta dictadura ineficiente, corrupta y con doble moral, y callar a los mercenarios que ocultan la realidad desde sus hipócritas posiciones de intermediarios;

  1. Proseguir el trámite Revocatorio y exigir las elecciones de Gobernadores y Alcaldes, para demostrar que somos mayoría y, en paralelo, regular los referendos y todo proceso electoral, para garantizar celeridad y respeto a la voluntad popular. 2. Investigar a fondo los procedimientos, las credenciales y los tiempos que produjeron los nombramientos de cada magistrado del TSJ y cada rector del CNE (cuantificar su legitimidad y denunciar a quienes no cumplen los requisitos). 3. Exigir al TSJ demostrar el fraude alegado para “desproclamar” a 4 diputados Amazonas. 4. AUDITAR: 4A Misión Vivienda: determinar la cantidad real de viviendas construidas y asignadas, y las identidades reales de los beneficiarios, así como los mecanismos para la asignación de esos bienes construidos por la Nación, los criterios utilizados). 4B CADIVICENCOEX: Razón y cantidad de dólares asignados a cada empresa o individuo. Resultados de cada procedimiento. 4C IVSS: Revisar la lista de los pensionados por vejez y por incapacidad, su correspondencia con la condición de trabajadores cotizantes (para descartar a quienes recibieron el beneficio sin merecerlo, y conocer la cifra de aquellos a quienes –habiendo cotizado- les niegan el disfrute de su Derecho). Indagar sobre la presunta adquisición, por parte del Pdte. Del IVSS, General Carlos Rotondaro, de un lujoso Pent House en Saint German du pres, París, Francia, incompatible con sus ingresos. 4D PDVSA: Establecer con precisión su situación financiera actual, deudas, contratos a terceros sin cumplir requisitos de licitación, reducción de la producción de crudos y derivados, dependencia de importaciones  de refinados para abastecer refinerías y mercado nacional, uso de CITGO para avalar préstamos y posposición de pago de Bonos de la Nación. 5. insistir en la Ley del BCV para frenar las arbitrariedades tan perjudiciales para la estabilidad y fortaleza de nuestra moneda y poder adquisitivo de los trabajadores y las familias venezolanas. 6. Reiterar la solicitud formal a Maduro de su Partida de Nacimiento y que aclare todo lo referente a los Narcosobrinos. 7. Diálogo y otras engañosas baratijas: Desechar las estériles idioteces que suspenden contundentes actividades de protesta colectiva para ser comparsa de samperes y rodriguezzapateros en parodias que sólo sirven a los objetivos oficialistas de hacernos perder el tiempo y la calle. No incurrir en el  raso error de compartir las iniciativas demagógicas del régimen, convocando a legislar en los barrios (el poder legislativo tiene su sede propia, no puede funcionar fuera de ella, como no se deben dar clases sino en las aulas, ni presentar obras de teatro o conciertos fuera de las salas y teatros con espacios idóneos para esas actividades, ni realizar partos o cesáreas en discotecas, festivales musicales en hospitales, competencias deportivas en iglesias, cirugías en cafetines, celebrar fiestas en la morgue, o autopsias en un peaje de carretera). Y deberían deslastrarse los líderes opositores del cáncer mental de ofrecer repartir la riqueza, glorificar la pobreza y estimular el parasitismo, la esencia del igualitarismo que pone el énfasis en los derechos sin exigir el esfuerzo personal, el cumplimiento de los deberes y el respeto a las leyes.

Julio Borges y toda la bancada opositora deben mirarse en este espejo del 2016, y decidir si quieren desperdiciar el 2017 o aprovecharlo, haciéndolo rendir al máximo. Venezuela no resiste un año más de demagogia, populismo y pantallería improductiva.

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