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La centro derecha en la Argentina se llama NUC

La Argentina está viviendo una de las peores crisis sufridas desde el regreso de la democracia en 1983. Coadyuvan para que así sea cuatro factores determinantes, a saber:

1. Una epidemia que puso al descubierto la debilidad del sistema sanitario y que ha sido aprovechada políticamente por el gobierno para tratar de imponer un modelo autoritario de control social y desborde institucional.

2. Un entorno latinoamericano signado por los ataques del eje cubano-venezolano y el sostén ideológico del Foro de San Pablo que generan escenarios de caos social en las naciones que tienen gobiernos que no adscriben a su ideología.

3. Una deuda externa de corto plazo e imposible pago, contraída por el anterior gobierno social demócrata  de Juntos Por el Cambio, que amenaza con ocasionar un nuevo default ante la escasa voluntad del gobierno actual de asumir los costos de un plan de equilibrio fiscal.

4. El gobierno del llamado Frente de Todos que suma a una evidente ineptitud, desvíos ideológicos propios de la izquierda bolivariana y luchas internas por el poder que lo sume en profundas contradicciones y no le permite articular las urgentes medidas que la dura situación económica y social reclaman.

Algunos analistas y ciertos espacios opositores piensan que una previsible derrota electoral en las elecciones legislativas del corriente año puede producir el derrumbe del desprestigiado y desacreditado gobierno que encabeza el Presidente Alberto Fernández pero que en la realidad es manejado sin disimulo por la Vicepresidente Cristina Fernández.

Por cierto que un derrumbe del gobierno “kirchnerista” no es un escenario improbable en las actuales circunstancias de desocupación, insatisfacción social y pobreza creciente, pero la pregunta inmediata es: ¿Qué viene después?

Destruir es siempre más fácil que construir. Edificar un edificio lleva meses pero se lo puede derribar con una implosión en pocos segundos. Engendrar, criar y formar un individuo adulto es tarea de años, pero basta el disparo artero de un criminal o la imprudencia de un conductor ebrio o drogado para ultimarlo en instantes. Por eso es mucho más difícil plantear cuál es la alternativa a un gobierno inepto e irresponsable que predecir la inminencia de su derrota.

El grupo más numeroso de opositores en el Congreso pertenece a Juntos por el Cambio, la alianza que encabezó Mauricio Macri y que fue derrotada en las últimas elecciones presidenciales después de defraudar las expectativas que la sociedad había depositado en ellos y dejar al país fuertemente endeudado y con la economía sumida en un proceso de inflación con recesión. Con esos antecedentes mal pueden ser vistos como los artífices de un futuro esperanzador.

El próximo gobierno argentino debe ser definidamente distinto en sus propuestas y procederes y sus referentes no deberían guardar relación con la casta política que ha venido alternándose en un esquema de poder que solo favorece a un reducido grupo de dirigentes, sin atender a los intereses generales de una población hastiada de ser engañada y pauperizada.

Ha llegado el tiempo en la Argentina de darle la oportunidad a un gobierno de centro derecha en que predomine la firmeza, que no tenga temor de enfrentar a las mafias que se han enquistado en todos los estamentos de la sociedad y que esté dispuesto a arrasar con los privilegios de los sectores políticos y la corte de funcionarios ineptos, asesores militantes y corruptos de toda laya que recaudan para la corona y para su exclusivo beneficio. Es la hora de un gobierno que ponga la Argentina a trabajar, permita producir a los empresarios y a los emprendedores, grandes y pequeños, incentive la ciencia y la tecnología nacional y no tenga temor en reprimir la violencia y la delincuencia usando con toda firmeza los medios del Estado para asegurar la tranquilidad y seguridad de los ciudadanos decentes y trabajadores que hoy son las víctimas del crimen y la impunidad.

En el año 2007 fundamos un partido de centro derecha llamado Nueva Unión Ciudadana, más conocido por su sigla NUC. Somos conscientes de que la palabra derecha ha sido demonizada y vituperada en la Argentina, ignorando la vigencia del pensamiento de derecha en el mundo contemporáneo y el resurgir de las ideas nacionalistas en oposición a la ideología globalista de pensamiento único que pugna por ser impuesta en el llamado mundo occidental. Una ideología que ha renegado del concepto de Dios y de la defensa de la familia y de la vida desde la concepción, que fueran sus piedras angulares y que se muestra debilitada moralmente para enfrentar los embates de las izquierdas totalitarias que han aprendido a producir como capitalistas mientras sojuzgan y niegan derechos elementales a sus sociedades.

Hemos aprendido duramente a competir en el difícil mundo de la política argentina y participado de sucesivas elecciones con recursos escasos, pero manteniendo nuestra independencia ideológica y nuestros paradigmas éticos al costo de no vendernos ni resignar principios.

En el año 2017 convocamos a distintos partidos de nuestra geografía con similares valores con los que constituimos el espacio político ENCENDER (Encuentro de Centro Derecha) y participamos en la elección presidencial del 2019 logrando ubicarnos como la quinta fuerza nacional.

Desde entonces el NUC ha experimentado un notable crecimiento iniciando el proceso de reconocimiento en varias provincias argentinas con el objetivo de constituirse en un partido nacional en el año 2023.

Somos un partido de centro derecha que no se avergüenza de su ideología, que reivindica el concepto de Patria y la noción de servidor público que debe guiar a los funcionarios y que aspira a traer a la política al Dios al que invocaron nuestros constituyentes al proclamarlo como “fuente de toda razón y justicia”.

Lejos de ser sectarios o excluyentes nuestro proyecto de desarrollo y crecimiento convoca a todos los hombres y mujeres que estén dispuestos a sumarse a la política para dar sentido a sus vidas trabajando por el bien común a través del ejercicio del poder, que por ser democrático no debe ser ni débil ni conformista.  Confluyen en nuestro partido justicialistas hartos de que sus líderes traicionen su doctrina, desencantados  de la tibieza y la ambigüedad del anterior gobierno, militares y miembros de las fuerzas policiales y de seguridad en condición de retiro que aun tienen  mucho para dar por la Patria, veteranos de Malvinas, jubilados que esperan justicia, profesionales independientes que quieren hacer resurgir a la Argentina, científicos y técnicos que desearía ver salir sus proyectos de las carpetas en que están confinados y nacionalistas definidos como aquellos que quieren sostener los intereses de su país por encima de los intereses foráneos y las apetencias  sectoriales.

A la velocidad en que se deteriora la situación social pronto la mayoría de los argentinos concluirá que ha llegado la hora de la centro-derecha nacional. Y la centro-derecha en la Argentina se llama NUC. Devolveremos a cada miembro de nuestra sociedad el orgullo de ser argentino para que nuestros hijos y nietos no necesiten alejarse de su terruño para concretar un futuro auspicioso.

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