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La complejidad de nuestra crisis política

Miguel Molero

Una de las características más emblemáticas de este régimen, ha sido su habilidad particular para manipular a los sectores populares de la población a través de su reduccionismo reflexivo de la lucha de los pobres contra los ricos, reduccionismo reflexivo de la cual no escapa una fracción importante de nuestra oposición, al plantear el problema en términos dilemáticos de la lucha entre capitalismo y comunismo, sin profundizar en el análisis del continuo cambio al que ha estado sometido el mundo desde fines del siglo XX y principios del siglo XXI.

No ha habido por parte de un sector de nuestra oposición, un verdadero análisis político de los procesos vividos en la antigua URSS a raíz del Glasnost y la Perestroika de Gorbachov, ni el proceso del fin de la Guerra Fría y la unificación de las dos Alemania y el actual proceso autoritario populista tanto en el campo de la izquierda y en la derecha mundial.

Soy del criterio que la crisis del país no puede continuar gravitando sobre la captura del reduccionismo de los twitters. de los dirigentes y de un sector importante de la población, no se puede continuar navegando en el antiintelectualismo pragmático que hoy prevalece en la acción política ante la compleja crisis del país, por cuanto en mi opinión, ello abona a las fuentes de confusión en los sectores más bajos de la población. La discusión de la compleja crisis del país requiere de un mínimo nivel de análisis, para sacarla del pantano de la confrontación visceral que reproduce un espectador forzado asumir una acción social confusa cargada de distorsiones emocionales.

En la oposición estamos obligados a desagregar la verdad de los rigores del hambre de los que se vale el régimen, para manipular a los sectores más vulnerables sociales y económicamente de la población. Para ello no sólo necesitamos de explicar las razones de tipo político y económicas que condujeron e ello, sino también el análisis del autoritarismo que está enraizado en toda ésta tragedia que ha conducido a una profundización de la desigualdad social y al caos desorientador de la violencia extrema del régimen contra las manifestaciones de protestas de una población desesperada por el hambre y la enfermedad y la falta de servicios públicos.

En la oposición no podemos continuar enfrascados en un debate político de parches (los Claps, los bonos, los apagones, la inseguridad, la falta de medicamentos, otros), estamos obligados a forzar un debate político estructural que pasa por explicar no sólo el escenario político-económico nacional, sino también, sus relaciones internacionales y sus vinculaciones con las teorías económicas, políticas y geopolíticas de la globalización y para ello, es necesario dejar la pereza intelectual que es incapaz de elaborar un discurso coherente de la tragedia del país

Debemos empezar por aclarar que, la globalización ha hecho de la economía mundial una totalidad superior a la mera suma de las economías nacionales, escenario donde se profundiza una estructura productiva mundial y una circulación de mercancías regimentadas no solo por los Estados Nacionales, sino también, por las empresas transnacionales. De tal modo que, el debate nacional sobre la complicada situación económica no puede centrarse únicamente en la dinámica creciente de los disparates y la ineptitud de los “economistas” del régimen.

Para asimilar, entender y poder explicar la compleja realidad política y económica del país, tenemos que remitirnos a la historia del chavismo-madurista, es decir, a la estructura de violencia política y económica (militarización, destrucción de las instituciones democráticas, militarización, otras), con el objetivo de intentar consolidar y expandir un modelo de sociedad fracasada. Pero para ello no podemos utilizar las viejas herramientas del discurso de la lucha entre capitalismo y comunismo.

La simplificación discursiva de este tema, no es más que la expresión de la pereza intelectual que ha invadido hace años a nuestras elites dirigentes, que han evidenciado en estos 18 años de chavismo sus limitaciones para interpretar y asimilar los procesos de cambio político, económico y geopolítico que se han producido después del fin de la Guerra Fría, la progresiva expansión de China en el comercio mundial y en el conflicto geopolítico, así como también, la pérdida de hegemonía de los EE.UU. en la discusión por un Nuevo Orden Mundial (NOM).

La confrontación política y económica entre el capitalismo y comunismo, fue el marco para pensar la sociedad mundial del siglo XX, pero que no nos sirve para pensar la sociedad mundial del siglo XXI. En estos tiempos el totalitarismo populista es un arma organizacional que sincroniza grupos de intereses divergentes y se aplica a cualquier movimiento de izquierda o de derecha independientemente de una clase social específica tal y como señala el profesor Alistar Hennesy de la Universidad de Warwick de Inglaterra. Observemos lo que está pasando en estos momentos en EE.UU. con Trump y en China con Xi Jinping. De manera pues, que la crisis de Venezuela es mucho más compleja de lo que piensa una determinada fracción de nuestra clase dirigente.

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