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La Cumbre de las Américas

José Luis Ortiz Santillán

Ha iniciado la VIII Cumbre de las Américas este 13 de abril en Lima, Perú, sin la presencia del presidente Donald Trump, Nicolas Maduro y Lenin Moreno, de los Estados Unidos, Venezuela y Ecuador. Bajo el desinterés de los Estados Unidos por la surte de los países de América Latina y el Caribe, con el lema de la lucha contra la corrupción y con el claro propósito de condenar al gobierno de Venezuela, nunca antes los países latinoamericanos y caribeños se vieron desamparados, sin la tutela de los Estados Unidos, abandonados a su suerte por el “Tío Sam”, quien lejos de fortalecer sus relaciones políticas y económicas con ellos en este nuevo gobierno que relevó a Barack Obama, pretende aislar a su país del resto del hemisferio occidental, detrás de una muralla y una barrera inexpugnable de aranceles a las exportaciones hacia sus mercados.

La Cumbre de las Américas surgió bajo un sólo objetivo, el cual hoy ha dejado de tener importancia para los Estados Unidos. El proceso de integración de la Unión Europea condujo a los Estados Unidos de América a lanzar la “Iniciativa para las Américas” el 7 de junio de 1990, orientada a reforzar el crecimiento y la estabilidad política de América Latina, ante el éxito de ese proceso de integración regional; pero la experiencia europea ya había seducido a América Latina, que vio en ese proceso el mejor ejemplo para avanzar en su propia integración.

Gracias a esa iniciativa estadounidense, desde la primera Cumbre de las Américas en Miami, en diciembre de 1994, se reunieron todos los presidentes de América menos el de Cuba. Sin embargo, en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, en 2005, la mayoría de los Jefes de Estado y de Gobierno, latinoamericanos y caribeños, enterraron las aspiraciones de los Estados Unidos de crear una zona de libre comercio continental, bajo el nombre de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propiciando el distanciamiento de los Estados Unidos por sus vecinos.

La Cumbre de Mar del Plata puso en evidencia la existencia de dos Américas, la que vivía bajo la sombra de los Estados Unidos y la que había comenzado a diseñar su propio camino al desarrollo. En aquel entonces, el presidente Vicente Fox se situó como un peón de George W. Busch, secundando sus propuesta y tratando de convencer a los presidentes de Brasil y Argentina de la importancia de sumarse a ellas, poniendo en ridículo a México.

Fue ahí donde el presidente Vicente Fox afirmara que la impresión que se llevaron varios jefes de Estado, era que el pensamiento del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, estaba más orientado a cumplir con la opinión pública argentina, que a lograr que la cumbre de Mar del Plata fuera exitosa; a lo cual el presidente argentino respondió: “Que el presidente Fox se ocupe de México; a mí me votaron los argentinos y yo me voy a ocupar de ellos, como corresponde… yo no voy a ir a una Cumbre a entregar los intereses de los argentinos por quedar bien con los invitados, por más grandes que sean… Argentina está de acuerdo con la integración económica, pero sin asimetrías ni subsidios, no busca la integración a favor del más grande, sino a favor de todos… vamos a seguir defendiendo con toda nuestra fuerza los intereses de los argentinos en las reuniones internacionales; para algunos la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y agachar la cabeza ante los fuertes…”, precisaba, refiriéndose al presidente mexicano.

La V Cumbre de las Américas que se desarrolló en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril de 2009, se ha convirtió en el encuentro de dos mundos, que parecían desconocerse, a pesar de compartir el mismo continente; el anglosajón del norte, que durante años se negó a reconocer la independencia económica y política de los países de América Latina y el Caribe, su capacidad para gobernarse, y para mantener el control sobre sus pueblos organizó y orquestó intervenciones militares y golpes de Estado; y el otro,  el amerindio, el del sur del Río Bravo, que hoy ha hecho de la democracia y de su defensa el principio para iniciar su transformación; el cual durante la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, el 23 de febrero de 2010, creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC), sin los Estados Unidos y Canadá.

La VII Cumbre de la Américas en Panamá en 2015, estuvo marcada por la participación de Cuba y su acercamiento con los Estados Unidos. Hoy, el presidente Trump ha liberado a los países latinoamericanos y caribeños, les ha dado la espalda y dejado huérfanos, sin su tutela; él culpa a los pueblos y los gobiernos del sur del río Bravo de todos los males de su país; no solo no quiere ver en su territorio inmigrantes ilegales de esos países, sino que desea poner fin al libre comercio y a los acuerdo comerciales firmados con ellos. La cancelación de la participación del presidente Trump en la Cumbre de Lima, bajo el pretexto de la guerra en Siria, sólo constituye su justificación para ocultar el desprecio hacia Latinoamérica; lo cual debería marcar el inicio de la revisión de las relaciones con los Estados Unidos de todos los países y la revitalización de la CELAC.

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