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La democracia en Venezuela: 1928-1998

El ideal democrático venezolano surgió en un ambiente adverso y hostil en las primeras décadas del siglo XX; incluso pudiera considerarse un “hecho jamás esperado” siendo una expresión genuina y excepcional en la historia latinoamericana.

Si bien no se puede ignorar los ideales federales y republicanos gestados en los primeros años del proceso de independencia; estos no se concretaron en la naciente República de 1830, instalándose “la barbarie” manifestada en distintas y sucesivas dictaduras de “origen y totalitarias” como negación de la civilización y expresión de la política.

 El proyecto democrático puede tenerse como fecha de inicio el año de 1928, cuyo final se concreta en 1998, exactamente 70 años; teniendo por consolidación en 1958, con la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez, presidencia de Rómulo Betancourt y vigencia de la Constitución de 1961, por antecedente el “trienio adeco” 1945-1948.

INICIO DEL SIGLO XX.

Vale destacar la acción de los líderes o protagonistas democráticos a comienzos del siglo XX; observando la ausencia de organizaciones políticas y sociales inexistentes prácticamente en gomecismo, a pesar que iniciándose el “capitalismo venezolano”  hubo algunos movimientos sindicales en los campos petroleros y servicios en los incipientes en centros urbanos. El movimiento democrático tendría un carácter fundamentalmente intelectual y universitario convivió con los movimientos reaccionarios al gomecismo de carácter burocrática particularmente de origen militar como lo fue de Román Delgado Chalbaud y la expedición del Falke -1929- .

El proyecto político democrático influenciado inicialmente por la “ideología de izquierda” se conformaría en el exilio en la espera del fallecimiento del general Gómez en 1935. Se observo en el diagnostico de la época que la explotación petrolera comenzaba a cambiar la estructura social y económica del país incluso sustituir la estructura agraria decimonónica considerada “injusta” pero paulatinamente cobraría importancia el trabajador fabril  sobre el  rural.

La presencia e influencia en la política de las transnacionales consideradas bajo la influencia de la ideología de izquierda como expresión del imperialismo norteamericano formularía la renegociación de los términos de los contratos petroleros más que una temprana de nacionalización de la industria como había sucedido en México a través de la Ley de Expropiación de 1936.  

EL POST-GOMECISMO: 1935-1945.

De manera súbita comienza a manifestarse las primeras organizaciones políticas de oposición con una gran influencia de la ideología de izquierda paulatinamente plantearon una idea de país y democracia siendo paradigma el programa político de Partido Nacional Democrático antecedente de Acción Democrática. Así surge relevante la fundación del partido socialcristiano COPEI y Unión Republicana Democrática serian los fundamentos de la conformación del sistema democrático representativo.

La Revolución del 18  de Octubre de 1945, significo la concreción de la ruptura contra el pos-gomencismo y protagonizada por la dirigencia Acción Democrática aupado por un movimiento militar de “oficiales jóvenes”. Betancourt reivindicaría este hecho al aseverar enfáticamente “Nunca nos hemos arrepentido” pues sería apreciado como “hito del progreso en la historia nacional y cambio hacia lo mejor que reclamaba el País”. La candidatura presidencial de López Contreras fue considerada por el regreso a las tendencias autoritarias y por contar como se ha sostenido de mayoría en el Congreso una vez descartada la candidatura de consenso oposición- gobierno de Diógenes Escalante, favorecería este acontecimiento.

TRIENO ADECO- REESTARUCION MILITAR. 1945- 1958.

La instauración de la “República democrática civil” sus principios estarían consagrados en la Constitución de 1947; estableciéndose por base un sistema de elección directa, popular, universal y secreta de elección del presidente de la República prometiendo progresivamente establecerlo a otros cargos deliberativos de representación popular. Se eliminó la formula de sucesión presidencial gomecista que el presidente saliente elegía a su sucesor calificado por “gran elector” ratificado por el Congreso mayoritariamente correligionario del post-gomecismo llevaría calificar a las opciones opositoras de “simbólicas” al no tener posibilidad real alguna de hacerse con el poder forzándose a las vías conspirativas.

Se adjudica a Betancourt y Acción Democrática el haber caído en el “radicalismo” y “jacobinismo” desplazado e ignorado a sus posibles “aliados civiles” en las decisiones políticas sirvió  por justificación para que los socios militares sustento de fuerza del movimiento de 1945, realizaran el golpe de estado “restaurador” de noviembre de 1948, contra la presidencia de Rómulo Gallegos; en base que se les habría considerados “árbitros” de la diatriba política y convocar a un nuevo proceso eleccionario.

 El gobierno militar después de una lucha interna afectado por el magnicidio del general Carlos Delgado Chalbaud (1950) exhibió su vocación totalitaria y providencial con Marcos Pérez Jiménez proveyéndose de una nueva Constitución (1953) en base de un proceso electoral de elección para una asamblea constituyente considerado fraudulento por la oposición (1952) y  proponer el plebiscito general que incluía el cargo presidencial para eximir la participación política de los partidos de oposición (1957).

La perseverancia de objetivos de la oposición civil a pesar de los “distanciamientos ideológicos” que posteriormente harían crisis; perturbo las bases  del “perezjimenizmo” cuyo fundamento se sustentaba en el desarrollo material de la Nación; abandonando la presidencia en enero de 1958.

Las circunstancias favorecieron el inicio de la “Democracia Representativa” destacan: la presidencia de transición de Wolfgang Larrazábal  ejemplo inédito de un “militar civilista”  propiciaría la transición al gobierno civil, el Pacto de Puntofijo acuerdo mínimo de funcionamiento del sistema democrático cuando los militares formalmente se retiren del poder suscrito por lideres y partidos políticos  e inicio al régimen constitucional de 1961.

CONTEXTO INTERNACIONAL.

Betancourt para 1945 con gran optimismo interpretaba el inicio del sistema democrático en Venezuela fue producto de la coyuntura internacional de expansión de las Libertades occidentales después de la Segunda Guerra Mundial; advertiría pronto la vocación totalitaria del comunismo soviético como lo había hecho tempranamente con el comunismo vernáculo por negador de la democracia. No ocurría así en 1958, donde regímenes totalitarios sea de izquierda o derecha se habían establecido y consolidado en el continente siendo los socios democráticos reducidos.

Los movimientos internos insurreccionales en principio reivindicaban restaurar la vigencia de la Constitución de 1961, producto del denominado “Espíritu del 23 de Enero” consenso de partidos y líderes políticos inclusive ideológicamente opuestos de poner fin a la “última dictadura militar” como expresaban las referencias de la época. Resulta importante observar la opinión pública extranjera mostraba sorpresa que la presidencia de Betancourt hubo superado el primer año de gobierno cuando la coyuntura podría haber sugerido lo contrario.

DEMOCRACIA Y ECONOMIA.

La consolidación de la democracia representativa en Venezuela en parte ha sido independiente del desarrollo económico por lo menos hasta 1973. El cambio estructural y físico del País se iniciaba bajo un afán e inspiración “desarrollista” fue promovido por consenso la industrialización desde la aparición del petróleo entre los distintos grupos políticos para dejar de ser subsidiario y distribuidor de mercancías importadas que podían producirse con capital y mano de obra nacional -Betancourt- ; se concretaría con la fundación de la Corporación Venezolana de Fomento en 1946. En el gobierno militar de 1948, la continuidad  tendría expresión en la doctrina del Nuevo Ideal Nacional.

Los demócratas reconocerían los avances de Venezuela en materia económica e infraestructura; sin embargo reclamaban el atraso político y democrático que no compaginaba ni era coherente con el desarrollo económico y retos a enfrentar a futuro. Propiciaba un desarrollo moderno de la política en base a la democracia como había sucedido en lo económico.

 Los pactos de elites a partir de 1958, tuvieron por objetivo el “desarrollo nacionalista” independientemente de las interpretaciones que sobre su contenido daban las elites. Se menciona por obstáculos a resolver: La alta natalidad de la población vulnerable, el desequilibrio grave entre lo urbano y rural como un posible fin de la etapa petrolera, entre otros.

En consecuencia un primer diagnostico de la democracia en Venezuela estuvo guiada por el ideal de Libertad por oposición a la tiranía bajo un antecedente  republicano inclusive por encima de los ideales de “justicia social” que inspiraron movimiento populistas autocráticos como el peronismo en la República Argentina.

1973: PINACULO DE LA DEMOCRACIA.        

Resulta ser un año electoral se debe considerar ciertos acontecimientos: la consolidación del bipartidismo como fundamento del sistema democrático en base a los partidos Acción Democrática y socialcristiano COPEI y sus caudillos fundamentales Rómulo Betancourt y Rafael Caldera respectivamente, siendo significativo la alternabilidad o entrega de poder particularmente a un partido opositor de forma “pacífica” siendo el segundo caso en la historia de Venezuela entre Caldera y Carlos Andrés Pérez.

La política de “pacificación” de los partidos izquierda a pesar de su naturaleza anti sistema con su reciente pasado subversivo se incorpora a la institucionalidad y competencia política pero irónicamente se impide la postulación presidencial a general Marcos Pérez Jiménez dando por finalizado la tendencia militarista del año 1945.

El auge de los precios del barril del petróleo y consecuente aumento de los ingresos del Estado reforzando la preponderancia de este producto en la economía venezolana reivindicó de la dirección e intervención de manera significativa del Estado; pero también la sujeción a los ciclos petroleros de bajos y altos precios. Otro aspecto es la consolidación como modelo de “democracia occidental” con relación a otros inestables inclusive considerados “alternativos y progresistas” pero no necesariamente democráticos.

El “fundamento pactista” o “piedra angular” del mantenimiento del sistema  que se asientan en un conjunto de relaciones del poder entre los “componentes históricos” de diverso grado, de conflicto o cooperación y no necesariamente equitativas en cierto modo producen estabilidad del sistema se manifiesta de una manera mejor acabada en 1973.          

Las próximas décadas comenzaría una etapa de decadencia cuando la dinámica del endeudamiento externo afecto los niveles de bienestar que pudieron haberse generado en el proceso de conformación del sistema democrático particularmente en virtud de políticas populistas y dadivas generadas en los ingresos petroleros envolvería al País en una mayor inestabilidad resquebrajando los cimientos del “pacto de elites” que la sostuvieron; en debilidad “sucumbió democráticamente” ante las tendencias anti sistema particularmente el militarismo y la extrema izquierda en 1998.

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