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La destrucción de la nación

Venezuela, desde 1999, ha sido sometida a un proceso de destrucción y degradación. Son toneladas las de papel y cantidades inenarrables de palabras con las que se ha tratado de analizar este proceso.

La elección del difunto, en diciembre de 1998 y sus causas también han consumido mucho “centimetraje”. Pensamos que hay dos pilares que han soportado el inicio del proceso: El primero lo encontramos en el espurio espectáculo que se realizó el día de la toma de posesión del presidente electo, cuando, entre otros defectos se sucedió un extraño discurso que sustituyó el imprescindible juramento de ley. Pocas semanas más tarde, una “curiosa” (sic) sentencia de la Corte Suprema de Justicia, cambió las reglas del juego cuando consagró la supremacía del poder electoral sobre los procedimientos de modificación y sustitución de la Constitución y dio paso a la Asamblea Constituyente.

No vamos a emplear el valioso tiempo de nuestro lectores en recordar los detalles de lo que vino luego: se agredió de muerte la actividad pesquera nacional, se robaron las fincas dedicadas a la cría y sostenimiento del millonario rebaño nacional y las que con enorme dificultad contribuían a la agricultura en todas las escalas. Se robaron terrenos de distintos tamaños, de distintas calidades y ubicación, sin la menor justificación, para realizar oscuros contratos para construir viviendas. Los contratos se celebraron con dudosas empresas extranjeras y la asignación de las viviendas ha sido absolutamente irregular. Se agredió y robo empresas industriales y comerciales sin juicios de expropiación y en muchos casos sin la compensación monetaria que establecen las leyes de la república.

Se invirtieron muchas lunas y todo tipo de medios para describir los “errores” y la “brutalidad” de las autoridades y resulta que ambos caminos, parece que son y han sido falsos.

En estos últimos días hemos leído tres trabajos diferentes que comentaremos someramente en el orden en el que nos los devoramos.

El primero de ellos fue escrito por la abogado y dirigente político Thays Peñalver, creemos que el título de su trabajo es ¿Cuánto falta?, ha circulado por las redes como un documento que no puede referirse sino reproducirse y que nos explica su nueva visión en la que lo que llamábamos errores, equivocaciones y demostraciones de brutalidad, ahora las entiende como procesos absolutamente programados en un libreto de muy largo alcance.

La señora Peñalver es colaboradora de muy diversos medios de comunicación escrita y autora del libro “La revolución de los 12 golpes” donde emite su opinión sobre todo este ignominioso proceso que vivimos.

El segundo trabajo se titula La amenaza Castrista: De Venezuela para el mundo, y está escrito “a cuatro manos” por Aura Marina Palermo y Federico Boccanegra. Una versión del trabajo se puede acceder en “La Patilla”: http://www.lapatilla.com/site/2016/06/07/la-amenaza-castrista-de-venezuela-para-el-mundo-por-aura-marina-palermo-y-federico-boccanera/. Dado que nuestros lectores pueden acceder a su texto nos limitaremos a anotar que los autores describen los pasos dados desde 1992 con un libreto que se denomina “Proyecto Nacional Simón Bolívar” y se trata de toda una hoja de ruta para sumir a Venezuela en un comunismo del que ha fracasado en todos sus escenarios. No por ello ha dejado de arruinar países y destruir pueblos.

Por último, queremos concatenar estos dos trabajos con una estupenda entrevista que le hace el periodista Hugo Prieto al historiador y académico Germán Carrera Damas para las páginas del estupendo portal “Prodavinci” y que podemos leer en la entrega del domingo 3 de julio. Allí el periodista acuerda con el historiador un título: “El control militar ha fracasado rotundamente” y en el texto que podrían disfrutar en su publicación de origen, Carrera Damas describe con precisión sibarita, la evolución del proceso, desde el punto de vista militar, en estos cuatro lustros.

Es impresionante para nosotros que en un fin de semana hallamos encontrado tres trabajos que si no coinciden, son absolutamente complementarios.

Si vamos a hacer una acotación: Lamentamos que se le presta muy poca atención a la destrucción moral del país. Hemos utilizado mucho espacio, ya abordaremos ese tema con mejores detalles, pero no podemos dejar de mencionar la perniciosa costumbre que se esconde detrás de la palabra “corrupción” y que alcanza su cenit en lo sucedido hace pocos días en Mérida, cuando una pandilla de motorizados, aparentemente dependientes del régimen que nos destruye, ante una inocente identificación, desnudó y quemó las ropas de cinco seminaristas, que para colmo, son menores de edad. Cuanta sevicia.

No vamos a “chalequearles” las que deben ser sus propias interpretaciones y conclusiones. Entre los tres trabajos se puede llegar a varios lados. Dejamos a vuestro albedrío e inteligencia los mejores resultados.

[email protected]yahoo.com
@rafael862

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