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La economía verde pos-Covid 19

Ciudadanos, gobernantes y analistas coinciden en prever que el mundo que surgirá después de que sea dominada la pandemia del coronavirus será diferente al actual. Las revistas especializadas y académicas y la prensa internacional publican reportajes sobre los cambios que las sociedades deberán aplicar en el futuro, no sólo para minimizar y detener el impacto del virus, sino para redibujar sus patrones de producción, consumo y comportamiento individual y colectivo.

Aunque las cifras de nuevos enfermos y muertes se han moderado y los países avanzados de Norteamérica y Europa comienzan a reabrir sus economías, lo cierto es que todavía no existe una vacuna contra el Covid-19, aunque también se reportan los avances de las empresas farmacéuticas y biotecnológicas sobre pruebas inicialmente exitosas para la prevención y alivio de la terrible enfermedad, que ya ha costado la vida de cerca de 2,5 millones de personas.

Los gobiernos y los bancos centrales del mundo han aplicado políticas fiscales y monetarias expansivas para contrarrestar la grave incidencia económica de la parálisis productiva global. Hay llamados de especialistas estadounidenses que reclaman la fijación de tasas de interés negativas, como ocurre en Europa, para estimular el crédito y la actividad económica.

El connotado economista y catedrático venezolano, Ricardo Hausmann, director del Laboratorio del Desarrollo de la Universidad de Harvard, asesora a trece países en cómo enfrentar la pandemia con medidas adecuadas en el plano socioeconómico para evitar o mitigar una depresión en esas naciones. La compatibilización entre la velocidad y profundidad de la reapertura de las economías y el resurgimiento del virus es una tarea nada fácil a la hora de sincronizar uno u otro esfuerzo. Hay especialistas que pronostican que la situación no será superada sino dentro de un período de tres años, cuando el Covid-19 haya contaminado a 60-75% de la población del mundo.

El FMI estima que las economías de Estados Unidos y Europa se contraigan 4% y 6% en 2020, respectivamente, bastante más que durante la crisis financiera del 2008-09. China registró su primera caída del PIB en casi 40 años. Empresas emblemáticas como Hertz, JC Penney y Neuman Marcus han solicitado protección bajo el Capítulo 11 de la legislación estadounidense sobre quiebras. Lufthansa alcanzó con el gobierno alemán un paquete de ayuda financiera de US$ 29 millardos. La Unión Europea ha aprobado hasta la fecha más de 1,35 billones de euros en estímulos fiscales y transferencias para mantener a flote sus economías.

En el mundo de la energía, el efecto sobre las empresas petroleras ha sido significativo. 37 empresas de petróleo y gas en los Estados Unidos han anunciado recortes por $ 38 millardos en sus presupuestos de inversión (CAPEX). El número de taladros operativos se ha reducido más del 50% respecto de 2019, y se estima que la extracción de petróleo del mayor productor del mundo (13,1 millones de barriles diarios (MMBD) a fines de 2019), se reduzca en 2 MMBD para fines de 2020.

La cuarentena mundial ha hecho que gobiernos y sociedad civil tomen consciencia acerca de la gran cantidad de recursos que se despilfarran por el alto consumo de materiales y combustibles fósiles. Se plantea aprovechar la nueva concientización para reanudar los esfuerzos para descarbonizar la economía mundial y enfrentar con éxito el cambio climático y el calentamiento global. La caída significativa de las emisiones tóxicas de efecto invernadero durante la cuarentena ha puesto de manifiesto cuán fácil es hacer más eficientes los sistemas productivos y de relacionamiento social de cara a la imperiosa necesidad de bajar las emisiones y superar las metas trazadas en el Acuerdo de París de 2015.

Habrá que esperar el hallazgo de la vacuna contra el Covid-19 y la medicación efectiva para su tratamiento. Sólo entonces será posible estabilizar la economía mundial y verificar hasta qué punto se adoptarán patrones de producción y consumo más amistosos con el ambiente y los ecosistemas. La tendencia hacia una economía verde y descarbonizada se profundizará; razón por la cual los países extractivistas y dependientes de un solo recurso naturaldeberán replantearse sus estrategias de desarrollo. Venezuela, país carcomido por un avasallante Petro-Estado, deberá tomar conciencia y reinventarse a objeto de que se aproveche la crisis del coronavirus pararedefinir su propia estrategia de desarrollo, superar su postración rentística y forjar una economía socialmente responsable, diversificada y productiva.

@lxgrisanti

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