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La gran disyuntiva del Covid-19: muerte o más pobreza

La pandemia del coronavirus tuvo sus inicios en una ciudad china Wuhan, al parecer como en una buena dictadura no se dejaron filtrar noticias y hasta castigaron a un médico que se atrevió a denunciar lo que estaba pasando, “soitil en soit”, fue a partir de diciembre de 2019 cuando empezó la gran tragedia a conocerse en el mundo. Posteriormente se extendió mundialmente, gracias a los viajes y los viajeros contaminados.

En primer lugar, pasóa Tailandia, Japón, Corea del Sur. En Estados Unidos el primer caso sucedió el 21 de enero del 2020, luego Taiwán, y Francia fue el primer país europeo en vérselas con este mal, el día 24 de enero. Día tras día, la cifra de contagiados y decesos en razón de la pandemia comenzaron a incrementarse en todo el mundo y en especial en Europa, donde los casos de España e Italia ha sido terribles. A la fecha en que escribimos esta nota, en España habían fallecido 16.972 personas y en Italia 19.899 personas. En Estados Unidos, debido a que su presidente Donald Trump se resistió a adoptar medidas con prontitud, hoy por hoy han viajado al otro mundo, la totalidad de 21.733 ciudadanos norteamericanos, especialmente en el estado de New York, debido a la enorme actividad aeroportuaria y portuaria que tiene la ciudad del mismo nombre.  Hoy por hoy, han fallecido en el mundo 112.000 personas y están contaminados 1,8 millones al mismo tiempo. Aparentemente si comparamos estas cifras con la población mundial no son muchos, pero una vida es una vida, un proyecto de futuro que desaparece de repente, y además está pandemia colapsa los centros hospitalarios impidiendo que se atienda normalmente a los otros enfermos de otras enfermedades como cáncer, operaciones quirúrgicas, etc.

Esta epidemia colectiva e internacional ha sacado lo peor y poco de lo mejor de todos los países. En el Reino Unido otro estado renuente a tomar medidas rápidamente, el Primer Ministro Boris Johnson ha caído enfermo, revelando que la peste atrapa a todos ricos y pobres e incluso poderosos. En España, ya están acusando fuertemente a las autoridades gubernamentales de no manejar bien la situación y atribuyen tanto a las autoridades sanitarias nacionales como a las llamadas comunidades autónomas el haber hecho compras nerviosas de equipos sanitarios y con sobreprecio. En Brasil, también se le echa en cara a Jair Bolsonaro su presidente, de actuar con parsimonia para adoptar medidas, y a pesar de la fama de conservador en lo económico, aparentemente le va a dar una ayuda a los cientos de miles de trabajadores de la economía informal. En Argentina se está cumpliendo rigurosamente la orden del presidente de una cuarentena excepto para una población de alto riesgo de contagio como lo son los jubilados que acuden a los bancos y cajeros automáticos para retirar sus pensiones y salvaguardar sus pocos pesos ante la acometida de la inflación reptante en aquel país. En Cuba, asistimos a la indignidad de que el gobierno comunista saca a los nuevos esclavos contemporáneos, sus médicos para colaborar en Italia y otros países, cuando su propia nación está corriendo grandes riesgos de, morbilidad y mortalidad. Increíblemente en el mundo absurdo de la Venezuela de Maduro, existe un supremo riesgo con sus hospitales públicos sin agua, y sin siquiera jabón y otros productos de limpieza, y todavía allí en lugar de ser médicos y científicos los que le hablan al público, son el mismo presidente y dos o tres altos funcionarios los que ordenan y le dicen a la población lo que “deben hacer” para evitar contagios.Ergo: las dictaduras no admiten que otros les roben el espectáculo.

En una investigación hecha por el economista Gabriel Giménez-Roche del Instituto Económico Molinari, se detectó que los países más endeudados del mundo, con escasas excepciones han sido los que peor han reaccionado en controlar los efectos de la mortal pandemia. En efecto, entre los que se encuentran más endeudados tenemos a Japón, Italia, Singapur, Estados Unidos, Francia y España, y para la fecha en que el estudio fue hecho 1 de abril 2020 los países con mayor tasa de mortalidad del covid-19 por millón de habitantes eran Italia con 151,6; España con 30,7; Reino Unido con 11,3; y Suecia con 10,1. Cabe destacar que en esa fecha Estados Unidos no tenía tantos contagiados. La lección que podemos sacar del estudio de Giménez-Roche es el endeudamiento en tiempos de normalidad ha sido nefasto para soportar luego las finanzas públicas en tiempos de angustia y gran tensión como ahora. También alerta el sagaz economista que es posible prever un proceso inflacionario en esas economías endeudadas porque pueden monetizar sus deudas públicas a través de los bancos centrales independientes como la Reserva Federal y a través del Banco Central Europeo, el cual ya está siendo presionado fuertemente por España e Italia.

De igual forma, en lo que respecta a la economía mundial se están avecinando las sombras de una recesión quizá con una poderosa y nefasta alza de la inflación. En Estados Unidos, donde Trump había elevado los niveles del empleo  enormemente, 16 millones de personas han pedido la prestación por desempleo (uno de cada diez trabajadores). Para la América Latina se estima un descenso en el PIB del 4,6%, sin mencionar los casos de Venezuela y Argentina. Y China continental, la gran locomotora del crecimiento mundial anuncia con cifras oficiales, que la producción industrial en los meses de enero a marzo, ha bajado un 13,5%, y la inversión en activos fijos en el mismo lapso se redujo un 24,5%.  En Europa lasestimaciones de crecimiento  del PIB para la Eurozona es -3,0%, Reino Unido -2,0%, y en Suiza 1,2%.

Ante tal exhibición de bajas en el crecimiento económico e incertidumbre, la Reserva Federal anunció  una reducción de las tasas de interés hasta un 0% y un paquete de compra de activos (bonos del tesoro) y activos hipotecarios  por US $ 700.000 millones (un 30% del PIB de Estados Unidos) además de que los bancos centrales de Canadá, de Europa, de Japón y de Suecia se suman a este programa masivo de inyección de liquidez mundial.

Esto es, se han descalabrados casi todos los aparatos productivos en el mundo, se han desquiciado tanto la oferta global como la demanda global, hasta el turismo mundial ha desaparecido. No es fácil entonces decir que las economías se recuperarán al socaire de políticas monetarias expansivas que ayudan más a engordar los gobiernos de todos los países más que la reactivación de la inversión privada, el emprendimiento, los buenos negocios y sobre todo la confianza ¿Ha fracasado el capitalismo, no ? Han fracasado los gobiernos populistas, los carismáticos, y los dictadores permanentes como el de China.

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