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La ONU en lucha consigo misma

“La búsqueda de la paz y el progreso no puede terminar en unos pocos años con una victoria o derrota. La búsqueda de la paz y el progreso, con sus ensayos y sus errores, sus éxitos y sus fracasos, nunca puede relajarse ni ser abandonada”.Dag Hammarskjöld

El 24 de octubre fue el Día de la ONU, y toca reflexionar sobre cuál es el papel de las Naciones Unidas en la búsqueda de esa paz y desarrollo de la que habló el secretario general Hammarskjöld. La última década ha mostrado dos caras muy contrastantes del complejo sistema de agencias, programas y fondos. En temas humanitarios, de salud, desarrollo y otros, los funcionarios de Naciones Unidas siguen extendidos en todos los continentes, atendiendo a los más necesitados, salvando vidas y asistiendo en proyectos, incluso cuando los presupuestos no son suficientes.

Por otra parte, vemos que los espacios donde los representantes de los Estados se reúnen a debatir, con el aparente objetivo de construir consensos y buscar soluciones a los problemas, se han hecho increíblemente inoperantes. El caso del Consejo de Derechos Humanos es paradigmático; la instancia que debe investigar violaciones de derechos humanos suele tener entre sus miembros a algunos de los mismos perpetradores que deberían estar siendo investigados.

¿Pero es posible evitar estas debilidades? La organización probablemente no pueda ser mejor que la suma de sus miembros, y si de sus 193 Estados menos de la mitad son democracias consolidadas, es difícil lograr ciertos objetivos. El príncipe Zeid Raad Al Hussein, el predecesor de Michelle Bachelet como Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, nos ofrece pistas para entender esto mejor: Se enemistó con Duterte, Maduro y otros dictadores, pero también con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y cuando le tocó pensar si iba a buscar reelegirse, la respuesta fue obvia: Tratar de buscar los votos de muchos de sus criticados sería tratar de abdicar en los principios con los que trató de conducirse en el cargo.

Entonces la organización está en constante contradicción, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos debe trabajar a la par que muchos de sus detractores más fieros cuentan con voz y voto en la instancia que debe respaldarlo; Rusia puede atentar contra la paz y seguridad internacionales, pues tiene una silla permanente en la instancia que trabaja esos temas; la ONU y sus funcionarios internacionales, voluntarios y expertos promueven ideas, propuestas y valores que son rechazados por muchos de los Estados que le dan su legitimidad de organismo global.

Entonces ¿es obsoleta la ONU? Por supuesto que no. Millones de personas habrían fallecido si no fuese por el trabajo de Naciones Unidas alrededor del mundo, pero eso a su vez no desplaza al hecho de que la organización ha perdido vigencia en otras áreas. Lo más sensato es entender el porqué de sus limitaciones y cuales alternativas existen ante su inoperancia en ciertos temas, a la par que no se menosprecie el trabajo que hace en otras áreas. La ONU no es un monolito, o una cosa concreta, es un sistema grande y complejo, entonces las simplificaciones solo afectarán negativamente nuestros análisis.

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