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Las Farc, además de pederastas, son cínicas

Definitivamente estos señores de La Habana nos creen idiotas desmemoriados y con altas dosis de imbecilidad. Ellos, en su proverbial cinismo, son capaces de afirmar que nunca, dentro de sus postulados, han tenido como objetivo a la población civil.

Más de 50 años de terror en donde la mayor cantidad de víctimas han sido civiles indefensos es, sin lugar a dudas, una demostración innegable en cualquier escenario de que de hecho, ese ha sido el principal objetivo de estos facinerosos. No solo los muertos, también los secuestrados, los mutilados, los heridos, los que pagaron vacuna, los que en los retenes debían cancelar altas sumas de dinero para poder continuar con su viaje, además estamos todos los colombianos que, en vista del accionar de estos terroristas perdieron o feriaron sus patrimonios en el campo.

No podemos olvidar claro está a las acciones demoníacas de estos señores en Bojayá, el Club el Nogal, los diputados del Valle,  las minas y los cilindros instalados cerca de las escuelas, las voladuras de torres de energía que ha dejado poblaciones enteras durante varios días sin este servicio básico para la subsistencia. Las voladuras de los oleoductos y el derrame de combustibles originan daños ecológicos y riesgos de envenenamiento de las aguas que consumirán los habitantes de las poblaciones vecinas. Esto en ni más no menos, un acto de terrorismo en contra de la población civil. También lo es la explotación de los ríos en minería ilegal, sin los cuidados necesarios para la preservación de la potabilidad de las aguas.

¿Qué dicen entonces de las deforestaciones incontroladas para la siembra de coca? ¿Eso no es un atentado real en contra de la humanidad? El negocio de la coca es per se, un ataque permanente hacia la población civil pues propicia la delincuencia que se genera alrededor de este negocio maldito. El listado de víctimas civiles es inmensurable puesto que son muchas las que no hemos conocido, esto contradice con realidades esas cínicas e increíbles afirmaciones; si de verdad queremos justicia  ellos deberán purgar penas de prisión por esa inmensa cantidad de víctimas sin contabilizar.

Hay un capítulo que debe mencionarse aparte y darle toda la dimensión que en verdad requiere. Se trata del reclutamiento de niños y niñas para sus filas. La pederastia es un delito imperdonable. Además del daño físico, trae consigo secuelas incurables en la mente y el espíritu de quienes la han padecido. Estos señores han sido los principales ejecutores de esa aberrante práctica. Por eso solo deben estar encerrados de por vida en un lugar en donde no puedan continuar dañando el futuro de los niños.

A esto le aunamos el hecho de que  una vez cumplida la satisfacción de sus perversidades estos niños y niñas deben convertirse en combatientes imberbes para servir de carne de cañón en los pocos enfrentamientos que aceptan contra las fuerzas del estado. Reitero ese solo hecho les da para cadena perpetua de manera que no nos vengan con ese cuento de que el perdón es una forma de sanación de la sociedad. Sociedad que perdone esto es sin lugar a dudas una sociedad enferma que tendrá un futuro muy incierto.

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