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Las marchas restablecieron el equilibrio de fuerzas

La situación en Venezuela nos muestra una reactivación de la oposición a través de la única estrategia posible que es la presión de calle. El 70% electoral se utiliza ahora como palanca fuera de elecciones. Es un activo que la oposición no estaba utilizando y ahora comenzó a hacerlo.

Después de mucho tiempo la agenda la está imponiendo la oposición. Aquí cabe mencionar que en este momento oposición y MUD no significan lo mismo, considerando que la última tiene un alto grado de desprestigio entre el pueblo opositor. El rol de la dirigencia opositora de no estar en una tarima sino abajo marchando y exponiéndose con la gente le ha dado una vida importante a esta nueva etapa inaugurada el 19A. El riesgo está en que se vuelvan a subir a la tarima. La tarima tiene sabor a acuerdos secretos, a luchas internas por un poder que aun no tienen y por daños que se causan entre ellos y le causan al movimiento. La quinta columna sigue allí, activa y pasando desapercibida para algunos, esperando el momento para volver a frenar o boicotear. No me extrañaría que la inhabilitación de HCR hallara una explicación en esa idea.

La MUD debería permanecer silenciosa, la AN debería intentar recuperar su legalidad, y los líderes seguir al frente de los movimientos versus los discursos de tarima que transmiten desconfianza y luchas internas. Hace falta una camada de dirigentes de nueva generación y bien harían los demás en dar un paso al costado para así contribuir al éxito de su misión: aprovechar la formidable fuerza electoral que es el partido MUD para lograr ganar unas elecciones presidenciales que conduzcan al país hacia una prosperidad donde la gente viva bien y tenga un futuro brillante, cosa que hoy no ocurre.

El presidente NMM articula entre dos grande fuerzas (lo venimos diciendo hace unos años) dentro del chavismo que se alternan en su fuerza, ganando a veces alguna posición y perdiéndola después. La fuerza radical revolucionaria, y la pragmática más democrática.

Claro que no todo es blanco o negro dentro del gobierno / chavismo, sino que hay gente que se mueve entre posiciones, casi siempre aquellos que el mismo gobierno ha llamado oportunistas de la corrupción y la incompetencia. El gobierno sabe que están, sabe quiénes son, pero aun no ha tomado las medidas para combatirlos. Con dos decisiones clave: a) flexibilizar la economía y pagar la deuda privada, y b) descubrir frontal y públicamente a los corruptos, podría dar vuelta una situación adversa desde las encuestas y preservar al chavismo para una futura supervivencia cuando sea oposición, que a este paso no está garantizada.

Entonces el presidente articula entre esos dos grupos y ese tercer grupo de corrupción e incompetencia (amiguismo y lealtad en los nombramientos -enroques- por sobre la competencia para ejercer un cargo), además del grupo militar el cual se manifiesta a través de su representante VPL quien debe velar porque el gobierno no traspase los límites constitucionales porque se le haría muy difícil mantener la gobernabilidad en la fuerza armada.

La gobernabilidad del país depende esencialmente de la gobernabilidad en la FAN.

El próximo mes de Julio debería producirse la rotación de VPL (aunque podría seguir quedándose) presionado por los mandos que están creciendo horizontalmente en sus carreras y no destraban las vías de ascenso. Se habla del MG ultra chavista Suarez Chourio quien debería contar con el liderazgo que le permita moverse en los límites constitucionales que ha caracterizado a su potencial antecesor.

Un par de ejemplos de la pulseada entre los dos grandes grupos del chavismo lo constituyen el evento del “impasse” TSJ-FGR-NMM en el cual el grupo radical intentó pero no tuvo la fuerza para imponerse, y la salida de GMV del país en la cual si tuvo éxito dándole un golpe muy fuerte debajo de la línea de flotación a la Agenda Económica Bolivariana y al Motor Industrial: Por cada medida más o menos liberal del grupo pragmático democrático, se generará por parte del grupo radical un ataque frontal que les haga perder fuerza o más bien fracasar.

La oposición mantendrá todo el tiempo que pueda la presión de calle hasta lograr el cronograma electoral, el cual no incluirá las presidenciales del año próximo. Y esto es así pues el chavismo no convocará elecciones presidenciales hasta que no haya logrado un acuerdo con la oposición en caso de que perdiera y tuviera que entregar. Y no logrará ese acuerdo hasta que la oposición no presente una organización sólida con un líder capaz de comprometer y asegurar el cumplimiento de los compromisos. El gobierno, aparentemente, le asignó la negociación a JVR y a Heman Escarrá como sus representantes, y la oposición debería nombrar los propios cuando se haya definido la candidatura presidencial cuyos líderes naturales LL y HCR se encuentran inhabilitados. Entonces habrá que buscar, o bien presionar para revocar la medida administrativa contra HCR (poco probable, pero posible), o bien ir a una segunda o tercera capa de dirigentes capaces de medir en la encuestas, los cuales no son representativos del pensamiento de calle de la oposición. Y eso no sería bueno…pues con una estrategia divisionista bien manejada el gobierno podría tener algún chance (también poco probable, pero posible) en las presidenciales.

A partir del restablecimiento del equilibrio de fuerzas producido por la presión de calle, es más posible para la oposición abrir en paralelo otros frentes, tales como la mediación de la iglesia, la constitución de un consejo asesor al gobierno y el restablecimiento de facultades a la AN, entre otras múltiples opciones que se abren cuando las fuerzas están más equilibradas.

Aun queda mucho terreno por transitar hasta llegar a una elección presidencial y habría que hacerlo manteniendo el equilibrio de fuerzas. De otra manera será un juego del “gato y el ratón” en el cual el gato nunca podrá comerse al ratón pero lo tendrá a la defensiva todo el tiempo. Y eso no es bueno para la salud de la sociedad.

La estrategia de calle conlleva el riesgo de la violencia, ya sea de los grupos duros de ambos bandos, ya sea de la delincuencia transversal (malandros) que nos ataca a todos por igual. El espíritu de las marchas, y más del 90% de los marchantes son pacíficos…gente que siente que las cosas tienen que cambiar para vivir mejor. Pero ese menos del 10% podría generar algún percance que saque de control el movimiento de gente y se produzca una explosión social.

Las condiciones objetivas de las protestas son legítimas y en algún momento podrían radicalizarse, ya sin importar a que bando pertenecen, pues ambas partes, chavistas y opositores, sufren el mismo día a día de deterioro en todos los ámbitos. Solo en las burbujas mediáticas del chavismo se vive un mundo diferente. Para todo los demás hay escasez de medicinas y alimentos, inflación, deterioro de servicios e inseguridad, por nombrar solo los de impacto diario. Y esa explosión podría llevar a más represión y hasta a un golpe de estado. Esto último, si bien no aparece como probable en el mapa de las lecturas sociales, siempre está en el imaginario, sin tener en cuenta que lo que podría significar una salida rápida a una situación, sería también una entrada rápida a un periodo de mayor deterioro institucional que podría tomar décadas en recomponer.

Hay que ser responsables en el manejo del poder que cada quien tiene. Y el poder de la calle genera responsabilidades.

Pasando a lo económico, el gobierno sigue resistente a hacer los ajustes económicos que permitirían a la gente vivir un poco mejor. No lo hizo en el pasado y todo hace pensar que no lo hará ahora…aunque siempre queda la esperanza.

Hay cuatro temas que deben tenerse en cuenta:

  1. Se habla de que pronto podría reactivarse el nuevo Dicom con el impacto que podría tener en la economía si se alimenta con dólares…bolívares hay…ahora, habrá dólares para comprar? El precio pasaría a ser lo de menos…lo importante sería que haya y que no sea ilegal comprarlos
  2. Los futuros aumentos de sueldo del 1ro de Mayo y su impacto negativo en los balances, ya no solo de las empresas en sí mismas, sino en los clientes y proveedores de esas empresas. Podrán sobrevivir? No olvidar que el flujo de caja –impacto primario- es como el oxigeno para una empresa, mientras que el balance –pasivos laborales- es como la enfermedad que no sabes si acabará contigo
  3. El financiamiento de la oposición por parte de algunas empresas que podría convertirse en un problema serio para ellas
  4. El posible efecto dominó que el caso GMV tenga sobre otras empresas transnacionales y en general sobre el trabajo de apoyo industrial que estaba tratando de armar el gobierno vía el motor industrial…es como un paso en la dirección correcta y luego varios pasos para atrás…

Por lo demás, la estrategia de controles y presión sobre las empresas continuará y lo recomendable seria, en esta etapa, lejos de alejarse del gobierno, mantener una gerencia cercana que permita interactuar positivamente con el socio necesario que es la administración pública. Tratar de cerrar la brecha entre empresa y gobierno, entre “ellos y nosotros”, pues empresas y gobierno tienen más intereses en común de lo que parece.

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