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Las realidades parciales

Veo en un documental sobre Paul Virilio y su concepto de la velocidad, una observación sobre los sistemas que viven de la separación y distinción en dos polos, causantes clave de la molestia pasiva y cómo llevan implícito el derrumbamiento. Al negar la condición de alienada a esa «masa» (concepto este último a discutir) y, al observar como imposible el tráfico de algún sentido en ella, concluye en una especie de dispersión instantánea comparándola con los átomos en el vacío.

No deja uno de pensar en quienes en Venezuela se afanan en rechazar palabras, sólo porque piensan que ellas deben serlo tal como en su memoria recuerdan las del siglo XX, y también por un concepto más profundo que está también en una lectura atenta de Virilio, e inclusive de Deleuze, como es la prescindencia actual de los modos de choque tradicionales para reservarse el logro de individuos como engranajes. Por lo demás, la filosofía política actual ha definido al concepto de «masa» como un imaginario sobre la cual no puede establecerse una representación posible.

Tenemos, por ejemplo, una economía «bachaquera». La cantidad de población dedicada a ella puede alcanzar cifras impresionantes y con una organización perfecta que va desde la adquisición de los productos, hasta red de distribución y la venta final, con ganancias que exceden a las de un trabajo normal. Siempre está uno viendo profetas preguntándose por las razones de un no estallido social y la respuesta la tienen a la vista: el bachaqueo lo impide, esta grave distorsión de la economía ha pasado a ser un modo de defensa social.

Asiste uno a la crisis griega, una que cada vez más parece una existencial, o al crash bursátil chino, para comprobar que sólo los economistas opinan al respecto, mientras la inmensa población ignora las aristas de las crisis internacionales. Nadie pretende conocimientos generalizados de economía, pero sí una comprensión básica del mundo, algo que nunca ha interesado a los venezolanos. Por el contrario, opinan con los anteojos de suela de la realidad venezolana.

Termina uno preguntándose sobre cambio y substancia, sobre la ineptitud para dar coherencia a este país y el naufragio permanente en las realidades parciales. Este es un país parcial.

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Un comentario

  1. Teódulo, aprovecho para hacerte llegar un cordial saludo, a través de este recuadro al que probablemente ingresarás. Casualmente el jueves 23 conversaba -en Guarolandia- con un amigo (en la humillante cola de varias horas para poder adquirir cantidades y variedades ridículas de algunos productos, escasos «por culpa de Obama, Capriles, María Corina, Leopoldo, Ceballos y la MUD»), y surgió tu nombre a propósito de una mención mía de un artículo tuyo del 2009 que releí hace poco. El amigo me preguntó por ti, y no pude indicarle ni siquiera dónde te encuentras, supongo que en Caracas, porque no te he visto en años. Me despido, con mis mejores deseos por que mantengas en buen estado tu salud física y esa lucidez que te permite elaborar estos interesantes artículos, cuyo contenido comparto.

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