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Las reservas de petróleo de Venezuela

En un cuadro que preparamos para este artículo, podemos darnos cuenta de que Venezuela supera a Arabia Saudita en reservas petroleras, y a todos los países. También en el mismo cuadro podemos apreciar las grandes reservas que posee Canadá país establemente político, y las relativamente escasas reservas petrolíferas de Noruega país que ha administrado muy bien sus grandes ingresos extraordinarios provenientes de las ventas de hidrocarburos en los tiempos buenos cuando el precio de los mismos superaba hasta los 100 US $ por barril.  

El tema de las “enormes “ reservas petrolíferas de Venezuela, ha sido esgrimido por la vocinglera propaganda gubernamental, el tema es interesante vamos a él.

En los años 1956 y 1957 el gobierno venezolano, otorgó concesiones de hidrocarburos por más de 821.000 hectáreas, que en esa época representaron un incremento del 14% con respecto a las concesiones vigentes en 1955. Estas concesiones además de los ingresos fiscales extraordinarios que le produjeron al país, aumentaron las reservas probadas de hidrocarburos en aquellos años. Para 1958 con una producción promedio diaria de 2,6 millones de barriles, la duración teórica de las reservas llegaba a 17,6 años. En este sentido, la política nacionalista de no más concesiones iniciada en 1959, condujo a las empresas petroleras que operaban en Venezuela a reducir las exploraciones y a producir al máximo en especial los crudos livianos. Hay que saber que la industria petrolera funciona con una ley de hierro la cual establece que cuando la duración teórica de las reservas toca a 12 años debe procederse a reducir la producción y a llevar a cabo un vigoroso programa de exploraciones que posibiliten la adición de nuevas reservas en volúmenes superiores a la producción.  De modo pues, que en 1967 la industria petrolera alcanzaba el nivel crítico de los 12 años y, ya en 1970 el nivel de las reservas de hidrocarburos había descendido a 10,4 años, en momentos en que la producción había alcanzado el nivel máximo de toda su historia: 3,7 millones de barriles diarios. (véase: Cuando Venezuela perdió el rumbo, Caracas, Ediciones Cavendes, 1992, pp.63-64)

Posteriormente, dos factores salvaron a la industria petrolera de un estancamiento: el aumento inesperado en donde se cuadriplicaron los precios en 1973 por causa del embargo petrolero árabe, y la nacionalización de la industria petrolero en el año 1975, con lo cual, en vez de invertir las empresas petroleras extranjeras, invertirían entonces en exploración, producción y refinación, la propia PDVSA la empresa oficial.  Con lo cual la política partidista, ejerció también presión de más ingresos fiscales sobre la empresa del Estado encargada de la explotación del petróleo. Sea como fuere, la política de no concesiones convirtió al Medio Oriente en la región más productora y exportadora de petróleo en el mundo. Esto es, el lugar de Venezuela como el principal exportador de petróleo fue bajado.

Años después, a mediados de enero de 2011 y conforme con un comunicado público preparado por el hoy prófugo de la justicia,  Rafael Ramírez Carreño, Ministro de Energía de Venezuela en aquel entonces, se informó en gran escala que las reservas certificadas de petróleo en nuestra nación ascenderían a 297.000 millones de barriles, lo cual colocaría a Venezuela como el país con las mayores reservas de petróleo a nivel mundial -incluso por encima de Arabia Saudita– aunque el 75% de ellas correspondería a crudo extrapesado.

Ahora bien, según el excelente libro El petróleo como instrumento de progreso, escrito por Pedro Luis Rodríguez Sosa, y Luis Roberto Rodríguez Pardo, Caracas, Ediciones IESA,2012, para lograr esa cifra oficial de reservas el gobierno venezolano empleó una tasa de recobro de 20% de los recursos de la faja bituminosa del Orinoco. En este punto, esta tasa de recobro nunca se ha obtenido en la explotación de crudos extrapesado en el país; de hecho, no se ha superado -siquiera decimos nosotros el 10%-. Por lo visto, una cifra más sensata o conservadora sería que las reservas internacionales de Venezuela alcanzarían los 185.000 millones de barriles, cifra ligeramente inferior a la de Arabia Saudita (267.020 millones de barriles). También, sostienen muchos expertos petroleros, que el desarrollo de la faja bituminosa exige grandes cantidades en inversiones para la extracción y mejoramiento de crudos, además del desarrollo de la infraestructura relacionada. La extracción de crudos en recuperación primaria no es específicamente costosa. Pero demanda una inversión ingente en infraestructura y transporte de crudo, pero, así y todo, este crudo extrapesado de unos 8 grados API, no puede ser distribuido comercialmente sin proceder a mejorarlo al menos a 15 grados API y esto exige una inversión de aguas abajo en mejoradores, de unos 6 mil millones a 8 mil millones de dólares por cada 200 mil barriles diarios (MBD), esto es, de 30 mil a 40 mil dólares por cada barril diario producido. A esto habría que añadirle un costo de operación aguas debajo de cinco a diez dólares por barril. En este sentido las inversiones requeridas para tal desarrollo son descomunales.

Por lo visto hasta el momento, Venezuela ha visto menguar su producción petrolera y no se ha producido la inversión deseada para desarrollar estas inversiones.

¿Por qué no se han realizado tales inversiones, muchos se preguntan? La respuesta no hay que buscarla consultando un astrólogo o un vidente. Las empresas internacionales petroleras, han sido muy prudentes en negociar con el gobierno venezolano, en vista de las expropiaciones antes ocurridas en el sector y la enorme inestabilidad del marco fiscal. Según una encuesta a ejecutivos petroleros llevada a cabo por el Instituto Frazer también en el año 2011 Venezuela luce como el país productor de petróleo con los mayores obstáculos a la inversión privada. Se encuentra en el último puesto en 136 países. Incluso vecinos como Colombia y Brasil ocupaban mejores lugares, 68 y 44 respectivamente. El principal impedimento como siempre es la falta de credibilidad en la regulación. Y además el esquema de las empresas mixtas ordena que PDVSA ya quebrada, debe invertir el 60% en los proyectos de recuperación de la producción petrolera y la explotación de la faja bituminosa, y ya no tiene músculo financiero nuestra empresa oficial.

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