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Los Miedos

Una amiga joven me estaba comentando que había sufrido un ataque de pánico recientemente.  Los miedos no tienen edad.  Me vinieron a la mente unas palabras que había leído en la Biblia: “…Esfuérzate y sé valiente.  No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por donde quiera que vayas” (Josué 1:9).  Jehová le dijo esas palabras a Josué.  Le pedí a mi amiga que repitiera estas palabras en su mente cada vez que tuviera miedo o que se sintiera angustiada.  Para los creyentes, saber que Dios está acompañándonos en todo momento fortalece el espíritu.

Cuando los miedos nos acosan, tendemos a paralizarnos. La angustia nos puede consumir. Nos preocupamos por lo que vendrá cuando estamos conscientes de que lo que pasará no está en nuestras manos. Sufrimos de insomnio. Procastinamos. Nos dan ataques de pánico. Cada quien tiene su propia reacción a sus miedos.

Estamos viviendo una gran incertidumbre porque nuestro entorno no es estable y porque hay demasiadas variables y demasiados temas a los cuales hacerle frente.  En vista de esto, es necesario tener una estrategia que nos permita diagnosticar el origen de nuestros miedos y enfrentarlos apropiadamente.  Lo primero que debemos hacer es determinar cuáles son los peligros reales y cuáles simplemente viven en nuestra imaginación.

Debemos evitar exponernos a situaciones realmente peligrosas, a menos que ello sea necesario en alguna situación específica o para lograr un propósito relevante.   Para vencer los miedos es necesario prepararse, informarse correctamente, conocer y explorar, tantear, calcular, rodearse de personas con experiencia y, esforzarse y ser valientes.  El camino hay que hacerlo caminando.  La vida sólo se vive viviéndola. Muchos, o tal vez todos, hemos sentido miedo en algún momento.  El problema no es tener miedo.  El problema es vivir rodeados de miedos y permitir que sean ellos quienes nos controlen.

Cuando sintamos miedo, pausemos, analicemos la causa de nuestro miedo y preparémonos para vencerlo.  Aprendamos a reconocer el miedo y busquemos apoyo.  Enfrentándonos a nuestros miedos podremos dejar de estar encadenados y vivir una vida en libertad.

¡Prendamos una vela y pasemos la luz!. ¡Vivamos cada día como si fuera el ultimo!.

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