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María Corina y la invasión militar de USA ¿Una Solución?

Existe una corriente muy fuerte de opinión liderada por María Corina Machado, DiegoArria y Antonio Ledezma sobre la conveniencia de solicitar una invasión militar a Venezuela como la única solución para derrocar a Nicolas Maduro. Según ellos, solode esta manera se produciría el cambio de régimen político en el corto plazo. Y como los militares en Venezuela son parte del problema, se encontraría una salida pronta. De acuerdo con este punto de vista, los militares venezolanos, apenas sientan movimiento de equipos de guerra se rendirían fácilmente. Luego se arreglarían las cosas, según esta opinión, al restaurarse en el corto plazo las libertades y la normalización del país, una vez derrotado el enemigo. Las fuerzas invasoras abandonarían al país en el muy corto plazo, de acuerdo con esta tesis.

Como argumento favorable para esta opción militar, no sería necesario un largo y indeterminado periodo de negociaciones mediante conversación entre las partes teniendo como mediadores al Gobierno de Noruega. En otras palabras, los diálogos no le darán salida al país de modo inmediato y solo será provechoso para el Gobierno de Maduro, extendiendo su periodo vital como Presidente.

La crítica fundamental a Guaido es que habla mucho, pierde tiempo en vez de solicitar la aprobación de la Asamblea Nacional, de una solución de fuerza, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y países aliados, que permita desalojar en el corto plazo la usurpación de Maduro, a través de una acción militar coordinada. En su opinión,no hay más salidas posibles a este conflicto en los próximos meses.

Ciertamente, me parece que esta posición de María Corina Machado y sus aliados tiene que ser analizada dentro del contexto real internacional y nacional en la cual se desenvuelve la crisis de Venezuela. Pareciera que parten de varias premisas, que están motivadas más por los deseos, que por las realidades políticas del hemisferio Americano e incluso incluyendo a Europa y algunos países de Asia.

Como primera observación, es necesario dejar claro que se propiciaría una guerra, puesto que las acciones militares son para eso, intentar resolver por la acción de las armas, lo que no se puede resolver por medios pacíficos. En nuestro caso, los medios pacíficos serian un arreglo de concertación para lograr elegir las máximas autoridades del Estado, en virtud de la imposibilidad del actual régimen político conducir al país.

Se sugiere que sea una acción de fuerza con la alianza o coalición de varios países del continente, pero es obvio que se tiene en mente que la pieza clave de esta alianza serían los Estados Unidos de America, como factor fundamental por poseer las fuerzas militaresmáspoderosas del continente, y por su condición de liderazgo mundial yen el Hemisferio Occidental. Además, por representar al régimen democrático de mayor grado de desarrollo no solamente en el continente americano, sino en el resto del planeta. Aun cuando en la carta no se menciona países algunos, parece sensatoincluir a los vecinos como Colombia y Brasil, quizás los más afectados directamente por las corrientes migratorias de venezolanos. Serian estos países, que en teoría asumirían las iniciativas en el campo de acción militar.

Habría que valorar o corroborar, si los Estado Unidos de America estarían dispuestos a una acción militar de la naturaleza que se solicita. Es decir, una movilización de fuerza que despoje del poder a Nicolas Maduro. En este sentido ha habido varias declaraciones políticas desde el Presidente Trump, el Secretario de Estado Pompeo, Asesor de Seguridad Nacional Bolton en las cuales manifiestan que todas las opciones están en la mesa, con lo cual se ha inferido que existe una posibilidad de acción militar. Elliot Abrams quien es el vocero autorizado del Gobierno norteamericano para los asuntos de Venezuela ha expresado que esa opción no está entre las prioritarias, y que en todo caso sería una eventualidad en el tiempo. Es obvio que no puede descartarle, pero efectivamente no está entre las acciones a tomar en el corto plazo. Mas bien, la política del Gobierno de Trump se inclina a hacer cada vez más severas las medidas económicas, legales y penales contra el Gobierno de Maduro, y sus principales miembros del equipo de gobierno, las cuales han sido exitosas en sus objetivos de cercar al Gobierno de Nicolas Maduro. Un aspecto de vital importancia para el Gobierno de Trump, serian los costos directos y asociados a una intervención militar. Una pregunta que siempre habrá que responderla adecuadamente es: ¿Quién paga esta guerra?

Mas reciente se comenta en los medios que existe una posibilidad de un bloqueo naval contra Venezuela por parte de la Marina de los Estados Unidos de America, como parte de las acciones de cercar al régimen de Maduro e imposibilítalo de actuar. Además, la decisión de Turquía de suspender el apoyo bancario viene a complementar las acciones tomadas.

Igualmente habrá que explorar cuales seria la posición institucional de Colombia y Brasil., con relación a incorporar parte de sus Fuerzas Armadas en una coalición con los Estados Unidos y proceder a la acción militar. Hasta el presente, las declaraciones de ambos Presidentes Duque y Bosanaro han sido extremadamente prudentes, dejando claro que no están en consideración en el corto plazo.

El Grupo de Lima, igualmente ha declarado en varias oportunidades que no está en sus consideraciones una invasión militar. Mantienen su posición que el cambio político debe ser pacifico, llevada a cabo sin mayores traumas que impliquen violencia.

Desde luego que un cambio pacífico implica una renuncia o abandono del poder por Maduro, y lograr que el objetivo de los Estados Unidos, el Grupo de los 15 y la Unión Europea, sea la formación del Gobierno de transición liderado por Juan Guaido, y a partir de allí, lograr que la acción humanitaria llegue a plenitud al país, se tomen medidas de política económica de una vez para corregir los desequilibrios y proceder a la convocatoria de unas elecciones presidenciales. Pero se tiene el gran escollo de los militares venezolanos, quienes ponen condiciones para que ello suceda. Entre estas el respeto al orden administrativo de las empresas del Estado bajo su tutela. De lo contrario, se intenta postergar a un régimen que no es factible su continuación en el poder y que fatalmente se derrumbará, poniendo en peligro una transición pacífica.

Una invasión militar implica una acción de guerra, es decir utilizar las armas en toda su intensidad para derrocar al régimen y derrotar a las Fuerzas Armadas de Venezuela. En los tiempos modernos, la guerra se lleva a cabo utilizando las armas aéreas como misiles, ataques aéreos con objetivos específicos como es la destrucción de los sitios neurálgicos que sirven de apoyo a las Fuerzas Armadas locales, como centro de comunicaciones, generación y transmisión de energía, suministro de combustible, ataque a puertos y aeropuertos militares, y si no es suficiente aquellos otras instalaciones civiles que puedan ser utilizado con fines militares. En conclusión, es la destrucción de infraestructura que desde luego afectara al país. Una vez ejecutada esta etapa, ocurre como segundo paso, la invasión marina y terrestre propiamente. Hay que recordar que Venezuela tiene un millón de Kilómetros cuadrados de superficie, con una extensión de costas de más de 2.500 Kms.  Lo cual requiere de un movimiento masivo de equipos y hombres que puedan de un modo eficiente lograr la invasión.

Todo dependerá de la resistencia que opongan los militares venezolanos. No pienso que ellos se entreguen de una vez, y seguro estoy que intentaran defenderse con las armas y misiles rusos de reciente adquisición y otros equipos como los aviones de combate Sukhoi que han venido acumulando desde los tiempos de Chávez. Es iluso pensar que los militares venezolanos se irán entregando apenas la presencia militar extranjera. Además, existen cuerpos armados como milicias y otras denominaciones, que también estarán dispuestos a enfrentar a los invasores.

Y lo más relevante, son las fatalidades que se causaran por efectos de la guerra, bien por las acciones aéreas y de calle que sucedan con motivo del enfrentamiento, por demás impredecibles en su cuantía y localización.

No hay duda, que los militares venezolanos acudirán a la ayuda de Rusia, tanto en suministro de equipos y facilidades, además de soporte tecnológico, poniendo a su disposición unidades tácticas para el enfrentamiento. No se puede partir de la premisa, que Rusia no actuara y dejara sin asistencia a los militares.

Recurrimos a una frase muy conocida que indica: “Una guerra se sabe cómo y cuando empieza, pero no se sabe ni cómo ni cuándo concluirá”.

Hay que descartar de una vez por todas una solución militar al problema político de Venezuela, no es la solución más racional, ni mucho menos la óptima. Una guerra dejara aúnmás destruido al país y con resentimientos sociales mayores, por la derrota militar.

Es importante tener en cuenta, que cuando se produce una derrota militar, el Gobierno lo asumen las Fuerzas Armadas victoriosas, como sucedió en Japón y Alemania. Guardando las distancias y circunstancias, es obvio que ello sucederá en Venezuela, con el fin de garantizar una paz interior del país. Y enfrentar los focos de violencia que pueda haber. Se trata de una derrota militar y habrá insatisfechos, resentimientos por la ocupación extranjera. Las experiencias en Iraq, Afganistán y otras áreas en conflicto en el pasado como Bosnia Herzegovina han determinado que estos periodos pueden ser largos, según sea la resistencia y organización las de los grupos de derrotados. En Venezuela, existen grupos irregulares armados, vinculados a guerrillas colombianas y al tráfico de drogas que pueden ser compleja su reacción.

Pensar que, una vez derrotado el Gobierno de Maduro, y los militares, el país regrese a la normalidad en apenas semanas, es una ingenuidad. Y si la decisión de las Fuerzas Armada victoriosas de los Estados Unidos y aliados es entregar el Gobierno a Juan Guaido, ello no descarta de ningún modo que el control de la seguridad del país estará en esas fuerzas victoriosas, hasta que sea posible lograr una reconstrucción de las Fuerzas Armadas venezolanas y las Policías Nacional y Municipales.

Venezuela no es ni mínimamente el caso de Panamá, con Noriega.

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