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Miranda cenó con Jefferson

Puede afirmarse con propiedad que las relaciones entre los Estados Unidos y Venezuela se iniciaron con el joven capitán Francisco de Miranda, quien, como oficial del ejército español, participó en el sitio y toma del estratégico puerto de Pensacola, Florida, durante la guerra de Independencia de las Trece Colonias anglosajonas, obligando al ejército británico a capitular, el 8 de mayo de 1781. Aquella destacada actuación le valió su ascenso al grado de teniente-coronel. Florida fue devuelta a España, aliada de la naciente república norteamericana.

En 1783, el Precursor de la Independencia hispanoamericana (1750-1816), anunció a su jefe y amigo, el mariscal de campo Juan Manuel de Cagical y Mc Swing, capitán general de Cuba, su decisión de regresar a España tomando la ruta de los Estados Unidos e Inglaterra, para defender su inocencia y reivindicar su nombre al ser acusado por la Santa Inquisición de hereje por supuesto contrabando y tenencia de libros prohibidos.

El caraqueño, de 33 años, permanecerá en los Estados Unidos entre el 10 de junio de 1783 y el 15 de diciembre de 1784, es decir, poco más de un año y medio. VisitaráNew Bern, Beaufort, Wilmington, Charleston, Filadelfia, Nueva York, la Academia Militar de West Point, Albany, New Haven, Wethersfield, Hartford, Middletown, New London, Newport, Providence, Salem Portsmouth, Newburyport y Boston. Valido de cartas de presentación del Gral. Cagigal y a poco de ser reconocida la creación de la nueva república norteamericana mediante el Tratado de Versalles del 3 de setiembre de 1783, el hispanoamericano más renombrado de su tiempo conocerá y departirá con los líderes más conspicuos de la emancipación americana, entre ellos: George Washington, Thomas Jefferson, Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, Henry Knox y William Livingston, entre otros. 

En Colombeia, la gran obra de 63 tomos en la que dejó constancia de su fascinante periplo vital, el hijo del inmigrante canario, don Sebastián de Miranda y Ravelo y la venezolana doña Antonia Rodríguez, “blancos de orilla” en la estratificada sociedad colonial, describe con no poca admiración sus impresiones sobre la naciente repúblicaamericana y sus figuras másdistinguidas.

Fue el espíritu libertario y talante democrático del pueblo estadounidense y de sus líderes, los factores que persuadieron al antiguo estudiante de la Universidad de Caracas a desear para su país natal y para el todo el subcontinente dominado por el Imperio Español, la emancipación y constitución de una federación de naciones hispanoamericanas. En su primer proyecto de Carta Magna para la futura “Federación Americana,” presentado al primer ministro inglés, William Pitt, en 1790, Miranda asienta: “Un Estado Americano inmenso habrá de constituirse o formarse…El Estado tendrá por límite norte…la desembocadura del Misisipi hasta sus cabeceras…y por límite sur el Cabo de Hornos.”

Después de su largo viaje de aprendizaje por Europa y la Rusia de Catalina La Grande (1784-89), de su primera residencia en Londres (1789-92) y su servicio, primero como general de división (mariscal de campo) y luego como teniente general de la Primera República Francesa (1792-93), y finalmente exiliado en Inglaterra por la persecución de los jacobinos franceses, Francisco de Miranda y Rodríguez, en 1805 y a los 55 años, se traslada de nuevo a los Estados Unidos, arriba a Nueva York el 9 de noviembre y se dirige a la ciudad capital, donde fue convidado a reunirse, primero (dos veces), con el secretario de Estado, James Madison (más tarde presidente), y en la noche, invitado a cenar por el presidente Thomas Jefferson, los días 12 y 13 de diciembre de aquel año.

Si bien el gobierno de los Estados Unidos, sin menoscabo de su simpatía por el proyecto mirandino de Independencia Hispanoamericana, no estaba en condiciones de brindarle apoyo financiero o político abierto (Miranda estaba consciente de ello y tampoco les solicitó tal respaldo), el venezolano quedó satisfecho de la anuencia implícita de las más altas autoridades de los Estados Unidos para con la Expedición del Leander, en 1806, apoyada por diversos factores privados de la sociedad americana. El historiador Tomas Polanco Alcántara asienta en su biografía del Precursor, citándolo también: “Miranda dedujo de todas esas reuniones que evidentemente había en el Presidente (Jefferson) y en el Secretario de Estadon (Madison) “una tácita aprobación y buenos deseos …”.

Al cumplirse el pasado 28 de marzo, el 270 aniversario de su natalicio, exaltemos al Precursor Miranda y recordemos su admiración por las instituciones democráticas de la naciente república norteamericana.

@lxgrisanti

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Un comentario

  1. … ya hoy diríamos que Jefferson cenó con Miranda. Claro para ese momento Thomas Jefferson era presidente de la naciente nación norteamericana. La biblioteca Mirandina fe una extensión superior y variedad notable. Logró Miranda sobrepasar la universalidad y ser héroe de la revoluciónes
    de su época. Más ayudó Smith William a Miranda en la expedición libertadora de 1806 que las incongruencias e ibtereses de Jefferson qye como buen sureño subestima a Miranda a decirle » usted nacio prematuramente pata obdetvsr esplendor del nuevo mundo» . Miranda sonrio….

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