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Mondolfi, Kennedy y Venezuela

Recién se celebró en el Centro Venezolano Americano (CVA) la presentación del libro Estados Unidos y Venezuela: diez miradas, editado por el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, presidido por el académico de Ciencias Políticas y Sociales, Dr. Ramón Guillermo Aveledo. El presidente del CVA, Prof. Freddy Malpica, exrector de la Universidad Simón Bolívar, dio las palabras de apertura como primer acto celebratorio del 80mo. Aniversario de este importante centro cultural. La organización del evento estuvo a cargo de la directora de Cultura, Liliana Sierralta. Fueron ponentes: Edmundo González Urrutia, coordinador de la edición; el académico de la Historia, Edgardo Mondolfi Gudat; y quien suscribe, coautores del libro (ver nuestro artículo epónimo en Analítica.com, 20.11.2020).

Mondolfi Gudat sintetizó su capítulo Venezuela y la Alianza para el Progreso, iniciativa del presidente de EE.UU., John F. Kennedy (1917-1963).  Iniciándose los años 60 del siglo XX, el esquema de ayudas al desarrollo fue puesto en duda. El comercio y la inversión pasaron a ser prioridades por sus efectos multiplicadores en el crecimiento y el desarrollo de las naciones, especialmente las latinoamericanas y caribeñas. Mejor crear empleos sostenibles que otorgar dádivas; construir infraestructuras para el desarrollo; fundar empresas de capital privado, nacional e internacional, para la generación de bienestar social. Todo ello en el marco de la Guerra Fría. La Alianza para el Progreso postulaba la democracia y la economía de mercado como sistemas políticos y socioeconómicos superiores a los regímenes de planificación central, propiedad estatal de los medios de producción y partido único de la Unión Soviética y Europa oriental.

El catedrático Mondolfi resalta la significación del petróleo en la economía nacional: 25% del PIB, 60% de los ingresos fiscales y 90% de los ingresos de divisas. Venezuela tenía el ingreso por habitante más alto de la región. La meta para el país era diversificar la economía y disminuir la dependencia petrolera. Una de las prioridades era la industrialización y la ampliación de los sistemas de electrificación, vialidad y aguas. Los presidentes Kennedy y Rómulo Betancourt intercambiaron visitas en los albores de nuestra democracia recuperada al concluir la dictadura del Gral. Marcos Pérez Jiménez (23 de enero de 1958). 

Bajo el paraguas de la Alianza para el Progreso y con préstamos concesionales del Banco Mundial, señala el Prof. Mondolfi, se construyeron el Complejo de Trasmisión de Alto Voltaje del río Caroní (1967, administración del presidente Raúl Leoni, 1964-1969); la autopista regional del centro (1964); la Cota Mil de Caracas (1969); el servicio de aguas y saneamiento del desaparecido Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) en las ciudades de Cumaná, Maracaibo, Puerto Cabello y Puerto Ordaz (1964-66); el embalse de Guri (iniciado en 1963); las líneas de trasmisión, el sistema nacional de telecomunicaciones y el discado directo internacional de la Compañía Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV, 1964); la construcción de puentes de suspensión y de las grandes plantas termoeléctricas a gas en varios estados del país; y la edificación de Ciudad Guayana (1961, administración del presidente Betancourt, 1959-1964)), con la asistencia técnica del Centro Conjunto de Estudios Urbanos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT)  y la Universidad de Harvard.  

Con financiamiento preferencial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se erigió Ciudad Alianza en Guacara, estado Carabobo, para brindar viviendas a jóvenes profesionales y obreros calificados que prestaban servicio al sinigual proceso de industrialización de le región carabobeña. Otros entes de los Estados Unidos que ofrecieron apoyo financiero a los proyectos venezolanos fueron el Eximbank y la Agencia de Ayuda al desarrollo de los Estados Unidos (USAID). En conjunto, se cumplieron las metas de desarrollo fijadas por el gobierno del presidente Betancourt en su Plan Cuadrienal (abril 1960).

Concluye el notable historiador e internacionalista Mondolfi, con un balance positivo de la Alianza para el Progreso. Admitiendo algunos errores y conforme a un estudio del BID, se determinó que, por la realización de proyectos de inversión como los ejecutados en Venezuela, los veintidós países latinoamericanos participantes registraron un crecimiento económico del 5,7% y 6% en 1966, 1968 y 1969, respectivamente. Si bien la meta de crecimiento del ingreso por habitante (no menor a 2% anual), fijada en la Carta de Punta del Este (1961, conferencia presidencial americana), sólo se logró en cinco de dichos países, la de crecimiento económico si se alcanzó con creces.

@lxgrisanti

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