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Multilateralismo: La OIT y los chavistas

Eduardo Soto Álvarez

La Organización Internacional del Trabajo es uno de los organismos internacionales más antiguos y el próximo año celebrará sus primeros cien años de existencia.

La OIT tiene la característica única de la conformación tripartita de las delegaciones de los Estados Miembros, las cuales se componen de delegados gubernamentales, de empleadores y de trabajadores, que pueden actuar de manera independiente, lo cual imprime particular sabor democrático a sus actuaciones.

En su larga historia de casi un siglo, solo se ha recurrido una docena de veces al establecimiento de una Comisión de Encuesta, que es el mecanismo de más alto nivel que investiga y establece conclusiones sobre las quejas planteadas contra gobiernos, por no respetar los derechos amparados por las Convenciones de la Organización.

La OIT ha discutido varias veces, pero en vano, estos temas con el régimen chavista, que siempre ignoró las medidas para corregir las violaciones detectadas. También impidió la visita al país de una Misión de Alto Nivel de la Organización, la cual tuvo que suspenderse por las objeciones del régimen a que se entrevistara con algunos sindicatos.

En tales circunstancias, la OIT decidió hace tres meses, establecer una Comisión de Encuesta sobre Venezuela, para investigar las denuncias contra el régimen chavista por violación de derechos laborales.

Aunque la Comisión de Encuesta no requiere autorización del régimen para instalarse, ayer mismo en la 19ª Reunión Regional Americana de la OIT, que sesiona actualmente en Panamá, el delegado gubernamental chavista está recurriendo a toda clase de argucias para cuestionar su establecimiento y desvirtuar de antemano su trabajo.

Todo esto demuestra una vez más, de manera fehaciente, que el tan cacareado multilateralismo del régimen chavista es una farsa conveniente y que no está dispuestos a enfrentar un escrutinio internacional de su accionar, pues su verdadera vocación es el autoritarismo.

Esta es una forma de ejercer el poder de conformidad con la voluntad de quien lo detenta, dando lugar a un orden social opresivo y carente de libertad. Es estructuralmente contrario a la democracia, pues se puede ejercer, como en el caso que estamos sufriendo en nuestro país, con injerencia extranjera, mediante traición de las fuerzas armadas y el montaje de un írrito andamiaje pseudolegal, que le ha permitido mantener su garra represiva, sin buscar el consenso de la sociedad.

Es entonces evidente a todas luces, que el chavismo es una de las peores derivaciones del autoritarismo, que solo puede sobrevivir en el caldo de cultivo de la corrupción y la destrucción paulatina de los valores cívicos que han caracterizado tradicionalmente a la población venezolana.

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