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Mundos raros y curiosos olvidos

“Ninguno de los tres poderes que presiden la organización social es capaz

de causar el número de miserias con que los encargados de la autoridad

judicial afligen a los pueblos cuando frustran el objeto de su institución”.

José de San Martín

Es sabido que la Argentina es de una originalidad nefasta pero creo que hemos logrado contagiar al mundo de nuestra extraña y suicida locura. El Brexit y el avance de los populismos nacionalistas y separatistas en Europa, que amenazan terminar con el período de paz y crecimiento más exitoso y prolongado de su historia, la paulatina degradación de los acuerdos climáticos y nucleares, la renovada guerra comercial entre Estados Unidos y China, el peligro de un nuevo conflicto armado con Irán, la probada incapacidad de la comunidad internacional para poner fin al desastre humanitario de Venezuela, etc., justifican esa creencia.

En el plano local, el denigrante espectáculo que ofrece el Poder Judicial, desde la Corte Suprema, en manos de una mayoría que tiende a garantizar impunidad a los saqueadores (debemos seguir evitándolo, como hicimos la semana anterior), pasando por la Cámara Federal de Casación, con miembros que se tiran en público de los pelos, y plagada de jueces inmorales e inexplicablemente enriquecidos, no deja de llamar la atención de toda la región, donde se avanza sin pausa contra la corrupción. No es para menos, ya que aquí esos mismos magistrados han conculcado, pese a que constituyen derechos constitucionales, los principios de igualdad ante la ley, inocencia, juez natural, ley anterior al hecho del proceso, ley más benigna para el acusado, limitación temporal a la prisión preventiva, insubsistencia de la acción penal por exceso de tiempo sometido a proceso, etc.

En otro orden de cosas, me parece rarísimo que la noticia más potencialmente dramática para nuestra economía haya pasado inadvertida. Me refiero al dictamen del Gobierno de los Estados Unidos, recomendando que se ventile en sus tribunales el juicio del fondo Bulford contra nuestro país; el proceso, relacionado con la expropiación de YPF –la ruinosa solución que Cristina Fernández eligió para enterrar en la impunidad de los robos de su marido muerto y sus testaferros-, nos puede costar otros US$ 5.000 millones (ya Axel Kiciloff pagó a Repsol US$ 10.000 millones),  o $ 225.000 millones, al tipo de cambio actual.

Para tener una idea de la magnitud de esa cifra, recordemos que la Asignación Universal por Hijo cuesta al Estado, por año, $ 50.000 millones, o sea, casi cinco veces menos que el nuevo saqueo que engrosará el botín de los Kirchner, que están detrás de los acreedores.

Eso obliga a reiterar la curiosidad que constituye que Enrique y Sebastián Eskenazi no hayan sido siquiera llamados por la Justicia (en este caso, representada por los jueces Ariel Lijo y Claudio Bonadio) a dar alguna explicación, pues son los teóricos dueños de Petersen Energía, de España, que pertenece a su vez a una empresa homónima de Australia, cuyos propietarios hay que adivinar quiénes son realmente. Y esto reviste una gravedad inusitada porque, si se demuestra que todo el tema de YPF configuró un delito, el Estado tendría un fuerte argumento para respaldar su pretensión de que el juicio antedicho tramite ante los jueces argentinos.

Ninguno de los magistrados intervinientes en las muchas causas de corrupción de la familia ex-presidencial se ha dignado visitar la faraónica tumba que Lázaro Báez construyó para su amigo Néstor, en Río Gallegos. Si eran tan íntimos como para que éste edificara semejante mausoleo, y se hiciera cargo de su “seguridad” durante años, ¿cómo sostiene ahora su viuda que nada sabía sobre esa relación, sobre todo por los enormes beneficios que ésta generó para sus deudos?

La foto de Cristina Fernández sentada entre sus cómplices juzgados por defraudar al Estado por cifras siderales, apareció en la tapa de los diarios de todo el mundo. Mostraron a una mujer que registra nada menos que once procesamientos y cinco pedidos de prisión preventiva, todos firmes y, pese a ello, se encuentra entre los candidatos mejor posicionados para alcanzar la primera magistratura.

¿Y qué decir de la decisión de este personaje al designarse sólo como Vicepresidente en una PASO consigo misma cuando, según las encuestas, vencería a Mauricio Macri en un ballotage por más de ocho puntos porcentuales?

Alberto Fernández, el elegido candidato a Presidente por su segunda (¡otro record mundial!), prueba en cada aparición su camaleónico proceder. Después de despotricar durante años contra la sucesora de Néstor, acusándola de hechos gravísimos (memorándum con Irán, Nisman, Ciccone, Boudou, pobreza, Indec, etc.), sin pudor alguno ahora acepta, se abraza con la hermana Alicia, recibe regalos de Rudy Ulloa Igor y amenaza a los jueces (muchos de ellos alumnos suyos en la facultad y todos designados durante el kirchnerismo) que avanzan contra la corrupción.

Nada puede sorprender en este personaje, cuya ausencia entre los acusados por las defraudaciones también asusta, ya que fue Jefe de Gabinete de ambos presidentes y cofirmante de todas sus resoluciones; a pesar de tener su despacho al lado, nunca vio los bolsos trajinados, por padecer de la misma ceguera que afectó a todos sus sucesores.

El jueves, a una pregunta de amigos, respondí que, si no fuera argentino, estaría más que divertido contemplando lo que aquí sucede, una verdadera ópera bufa; como nací y vivo aquí, no puedo más que llorar ante la tragedia nacional.

Pese a todo, ¡feliz Día de la Patria!

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