Opinión Internacional

Argentina requien in pace

La zaga del padrino de Puzzo se queda corta. La interacción de diversos
factores como la guerrilla ideológica o ideocrática, intereses políticos y
económicos bien delimitados, factores religiosos, prepararon el camino desde
1958 para arribar a la destrucción-de construcción sistemática o «violación
«sistemática, de todo el aparato jurídico, representacional, y económico del
antiguo Estado- Nación al cual llamábamos Argentina.

La nueva colonia «rebelde al orden globalizado» al sido entregada de lleno
al Caos y la destrucción de su identidad, de su cultura y de un destino que
nunca consiguió de sus «dirigentes» una política internacional coherente con
el pan- argentinismo predicado hace décadas por Saavedra Lamas.

En menos de sesenta años la Argentina travesó sucesivamente ser pro-inglesa,
poro Eje,
(Segunda guerra mundial) y terminó a fines del 60 con un histórico abrazo
entre Fidel Castro y Nicanor Costa Méndez. Ni un país en el mundo toleró
tales sigzagueos en los dictados de su política exterior que al fin de
cuentas como entendió lo entendió tardíamente Perón, era «substancialmente»
política exterior, atendiendo a un orden que nos llevó inexorablemente a
nuevas disyuntivas de división de poderes hegemónicos en el mundo.

Desde que Domingo Cavallo estatizara la deuda pública del «empresariado
argentino», a la privatización de I. P. F, no existieron con seguridad
absoluta ni una dirigencia ni un pueblo que se hayan rebelado contra la
entrega de la Argentina a todas las formas de su auto- mutilación. Esta que
ahora después de veinticinco años de Democracia nos a llevado de «default» a
«defaul», de desastre a desastre en todas las áreas de una sociedad que
debía haber crecido según cualquier parámetro de un sociedad civilizada.

Ni los economicismos de mercado ni los sátrapas de los dirigismos populistas
– ambas formas de miopía y reduccionísmo de la «cuestión» política a
«tecnologías del yo»- consiguieron levantar a esta nación de su creciente
ostracismo internacional y de la parálisis que nos redujo a ser una
«comunidad» en la cual primaron los «intereses espurios» y sectoriales,
hasta la actual libanización y acabamiento del sistema personalista que
impusio por décadas su nefando sello a las políticas de Estado en la
Argentina.

DesdE el 30.

Desde los fusilamientos ordenados por Irigoyen contra los socialistas de la
clase obrera que el mismo creara, o los anarquistas, hasta la insurrección
nacionalista de Uriburu en la cual participó el joven llamado Juan Domingo
Perón, los dislates de las políticas de Estado que terminaron en el 45 con
los inútiles Ramírez- Farell y Rawson, no hicieron sino poner de manifiesto
que las antiguas traiciones que alimentaron las luchas fratricidas entre los
Argentinos estaban lejos de haber terminado.

De otro modo que la sombra del General Onganía hable de su más leal
compañero Alejandro Agustín Lanusse y en nuestros días la UCR de Raúl
Alfonsín, Menem de Duhalde, Duhalde de Néstor Kirchner, De la Rúa de Álvarez
y así sucesivamente y en todos los sectores que pertenecen a la comunidad
Argentina.

¿O acaso los estoícos empresarios Argentinos no «contribuyeron»
patrióticamente a engrosar las arcas de los movimientos de los Ejércitos
del Pueblo en la década del 70? Bajo el Signo de Saturno se debería llamar a
esta zaga de «reír llorando». A Néstor Kirchner – un ignoto gobernador que
llamó a Menem el «mejor de los Presidentes de la historia Argentina – le
tocó encabezar la destitución definitiva de la una República, Democrática,
Federal y Representativa.

Llevando a su paroxismo un «revisionismo» disfrazado de «defensa de derechos
humanos» , hizo del resentimiento la columna vertebral de su política de
«transversalidad» con lo cual consiguió lo que nadie hasta el momento había
conseguido: destruir la división de poderes (convertir el Congreso en un
«simulacro de representación»), manejar la justicia a su arbitrio y destruir
definitivamente toda autarquía Federal en lo político y económico,
convirtiendo a las provincias en «satrapías» manejadas por el gran – hermano
de la «economía» nacional.

No es el él el culpable de haber llegado a ser el protagónico de esta
lamentable cinta. Antes Alfonsín entregó el partido de Alem a su rival
Carlos Menem, liberando de este modo la zona para que Néstor Duhalde y su
mujer (hoy incondicionales «lavagnistas») lo quitaran del camino a Carlos
Menem allanando el camino hacia la presidencia de «Ciudad Gótica» a quien no
tenía más que el seis por ciento de intención de voto y llegó a ser ungido
anticonstitucionalmente con un veintidós por ciento de sufragios.

Es el mismo presidente que hizo polvo la Constitución Argentina gobernando
sin reunión de Ministros, consiguiendo poderes extraordinarios por tiempo
indeterminado y dejando que ideólogos de su doctrina, se permitan sugerir
hasta un cambio de símbolos en la bandera Argentina. El sol de Belgrano por
el pañuelo de Hebe (no la de Verdina).

Situación terminal.

Destrozados por un «ultra- personalismo» los «dedeos» de las antiguas
partidocrácias amparadas siempre por el Ejercito Argentino cuando las
«papas» quemaban, ya no existen en la Argentina actual ni partidos, ni
dirigentes (la Plaza de Mayo es un mito), a quienes los «cautivos» de los
planes asistencialistas recurran para pedir indicadores ( el señor D’Elía es
mala palabra ) y los «grandes electores han sido enterrados.

A pesar de ello para nuestros políticos Rosendo Fraga sigue siendo así como
un Max Weber del su-sub-desarrollo. ¿O alguien creé que los votos de
Mauricio Macri le «pertenecen» como los de Perón a Perón?) Tamañaza gansada
lo se la cree ni la Pantera Roza.

¿Que sus votantes a su indicación de votar a López Murphi saldrán corriendo
a votar al «mamut»)? Por primera vez en la Historia de nuestro país las
aguas del Jordán se dividen entre dos ex -justicialistas- porque del
antiguo laborismo peronista no quedan ni cenizas: K o L y los demás solo
servirán para enturbiar un poco el panorama.

Una escena terrorífica en la cual la «inflación choca contra los súper-habit
fiscales», en el cual la Educación, la Salud, la Seguridad son fantasmas ya
que recorren andrajosos los pasillos y las calles de la agraviada Argentina.

No estamos lejos de una corrida cambiaria: ¿Y mañana que? Resulta un golpe
mortal para nuestro Estado. La mayoría automática ha muerto también.

¿Y mañana que? . Los jóvenes «babilones están ausentes.

No hay mañana. Mañana es nuevamente el dólar. Y la creciente marginalidad
traída por las asimetrías económicas creadas por el lavado de dinero, por el
devastador centralismo, por un periodismo y una cultura que sirven por ahora
a los intereses políticos de turno. ¿Saldremos de terapia intensiva?. Nadie
lo sabe. O la República se refunda o desaparece.

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