Opinión Internacional

Asustan las propuestas económicas de Kerry

(%=Image(7298703,»L»)%)Washington (AIPE)- ¿Por qué algunas economías crecen y otras no? El crecimiento económico ha preocupado a muchos economistas a lo largo de los dos últimos siglos. Felizmente, ahora sabemos bastante bien cuáles son las políticas que fomentan el crecimiento económico y cuales no.

Lamentablemente, sigue habiendo mucha ignorancia entre los políticos y en los medios de comunicación, con declaraciones sobre que esta o aquella política impulsará el crecimiento, cuando en realidad logrará todo lo opuesto.

Para comprender lo que realmente fomenta el crecimiento económico, comencemos con lo básico. El crecimiento ocurre cuando aumenta la inversión de capital productivo (nuevas y mejores fábricas y maquinarias, incluyendo computadoras y sistemas de informática), cuando aumenta la cantidad y calidad de la mano de obra; cuando las innovaciones o políticas reducen los costos. Los estudios tradicionales de la economía de Estados Unidos muestran que las inversiones adicionales son responsables de 0,75% del crecimiento anual, incrementos en la mano de obra aportan un porcentaje similar, mientras que la reducción de costos (innovaciones y productividad) representan 1,5% al año, para un crecimiento promedio de alrededor de 3% por año.

Uno de los economistas más respetados del mundo es el profesor Arnold Harberger, quien ha dedicado su productiva vida a estudiar los factores que afectan el crecimiento económico y a asesorar a varios gobiernos. En su disertación del 15 de agosto en la Sociedad Mont Pelerin, el profesor Harberger apuntó que en la historia económica “es causa de júbilo cuando una nación desarrollada logra crecer a una tasa de 3% o 4% al año, en términos reales”. EEUU lo ha logrado a lo largo del último cuarto de siglo. Las reformas de Ronald Reagan impulsaron un crecimiento espectacular, por encima de 4%, en promedio, durantes los últimos siete años de su presidencia. A mediados de los años 90 sobrepasamos de nuevo el 4% y, de nuevo, en los últimos dos años.

El profesor Harberger argumenta que el desplazamiento hacia un intercambio comercial más libre ha tenido un impacto positivo no sólo para EEUU sino para el crecimiento económico mundial. La liberación comercial reduce el costo real de las materias primas, de los componentes y de los productos terminados, mejorando así el bienestar económico. Cuando se libera el comercio, se dispara el crecimiento económico, pero no influye la tasa futura de crecimiento, a menos que se vuelvan a reducir las barreras al libre intercambio. Pero inclusive una sola reducción de las barreras comerciales continúa teniendo un impacto positivo, aunque el crecimiento económico sea el mismo, porque ahora se mide a un nivel superior, beneficiando a todos.

Los críticos del libre comercio apuntan a los puestos de trabajo que se pierden en alguna empresa específica y claro está que quienes pierden su empleo estarán en una situación peor, al menos temporalmente. Pero los muchos que podrán comprar bienes y servicios más baratos salen beneficiados y siempre hay muchos más consumidores que productores de un bien en particular.

Imaginemos un mundo donde no hay Wal-Marts ni Home Depots, sino pequeños negocios como sucedía hace 50 años. Muy pocos consumidores podían darse el lujo de tener aire acondicionado o lavaplatos eléctricos. La televisión en blanco y negro era cara y poco confiable.

Los norteamericanos tienen hoy en día una vivienda 50% más grande que hace medio siglo, con varios baños, televisión a color y artefactos eléctricos que no existían, además de automóviles mejores y más seguros. El crecimiento de la productividad y la liberalización no condujeron al desempleo ni a los bajos salarios que sus críticos predecían. Hoy hay mejores sueldos y menor desempleo que en 1954. El empleo promedio no sólo paga mucho más, luego de ajustar por la inflación, sino que el ambiente de trabajo para la gran mayoría es muy superior.

Los políticos que proponen políticas restringiendo el intercambio comercial, aumentando impuestos al capital y al trabajo y multiplicando las regulaciones están, en realidad, ofreciendo reducir el crecimiento económico y el empleo. Lamentablemente, John Kerry propone todo eso. Quiere imponer restricciones a los acuerdos comerciales actuales y futuros. Cada restricción reducirá el crecimiento económico y reducirá permanentemente el nivel económico.

Sus propuestas de “más impuestos para los ricos” significan mayores impuestos al capital, a las ganancias de capital, dividendos y ahorros, todo lo cual reducirá el capital invertido. Su propuesta de aumentar el salario mínimo e imponer restricciones a la contratación de personal sólo reducirá el empleo y los salarios reales. El Sr. Kerry o no entiende o prefiere no entender la realidad económica.

Si quieren que siga creciendo la economía, tanto Bush como Kerry deberían proponer recortes en el gasto gubernamental y en las regulaciones para compensar el alto costo del petróleo y de la seguridad interna. La ciudadanía merece más que buenas intenciones y retórica necia de parte de sus líderes.

(*): Académico del Discovery Institute y académico asociado de Cato Institute.

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