Opinión Internacional

Atrapado sin salida

El gobierno ha llevado al país al borde de la ruptura de la institucionalidad. Eso ha ocurrido por la virulencia con la que ha manejado sus consignas, llevando a prácticas de presión que han terminado en violencia, muerte, violaciones de derechos y planteos que no se pueden justificar desde ningún punto de vista pues postulan otorgar derechos a unos sectores, mientras se los quitan a otros.

El gobierno nunca debió perder de vista la igualdad de los ciudadanos ante la ley y además nunca debió olvidar que Bolivia es pluricultural y que esta es una realidad que no se puede negar y que más bien se debe respetar profundamente.

El ataque a la región del oriente boliviano ha sido uno de los mayores desaciertos de este gobierno, que ha pretendido endilgar una sarta de defectos a los pobladores de la gran llanura amazónica y del chaco, tratando de descalificarlos frente al país, así como de desvirtuar el gran aporte que han hecho a la construcción del Estado boliviano.

El intento de marcar distancia entre occidente y oriente sumaron hechos ad infinitum en el presente gobierno, que se ha mostrado vigilante y dispuesto a quitar el nido que los pobladores de las tierras orientales han construido para resguardarse y perpetuar su cultura y su estirpe de hombres y mujeres de estas tierras. El gobierno ha querido arrebatarles el nido, como lo hacen ciertas especies de aves, que nunca construyen sino que ahuyentan y se apropian de quienes han construido su refugio.

En este tenor el presidente y el vicepresidente se siguen equivocando, pues a pesar de que saben que han llegado a un punto en el que son prisioneros de sus propios discursos, que se han puesto la soga al cuello con sus estrategias violentas, siguen lanzando nuevos ataques contra las autonomías, tratando de posicionar un discurso que fata a la verdad cuando dice que los estatutos expropian tierras a los pequeños productores.

En este mismo tenor de sindicaciones, siguen postulando que: «El Gobierno está dispuesto a dialogar y si fuera necesario sugerir modificaciones a los constituyentes en torno a la extensión de la propiedad de tierra», pero que lo que no estaría dispuesto a aceptar es que el Estatuto supuestamente validaría la expropiación de las tierras del pequeño propietario.

Esta es por supuesto una aseveración falsa e inapropiada para abrir la posibilidad del supuesto diálogo que se dicen empeñados en proponer.

No se negocia mintiendo, acusando, descalificando al opositor, haciéndolo sentir poco menos que un maleante, pretendiendo quitarle sus valores, sus capacidades y sus virtudes. Es que el proyecto Masista se muestra altamente carente de validaciones humanizantes. Pone en práctica la teoría de Alvaro Linera de que a los opositores hay que quitarles y arrancarles el alma, desposeerlos de todo sentido y calidad valorativa de sí mismos y de su ser.

Esto ha dañado la sensibilidad profunda de los ciudadanos, ha abierto una profunda herida en orientales y mestizos del país, ha llevado a que estos reconozcan la marca de Caín en quienes han entablado una lucha fratricida que pretende anular las diferencias, adscribiéndose a la idea totalitaria del poder.

Se siguirán equivocando de cabo a rabo, mientras este proyecto no tenga concepto del Otro, de la otredad, de la realidad de respetar todas las culturas incluso las cholas, cunumis, mestizas, así como las opciones y la visión de los otros con los que se pretende convivir.

Se equivocaron de cabo a rabo, porque los cruceños, pandinos, benianos, cochabambinos, chuquisaqueños, tarijeños, etc, amamos nuestra cultura, tenemos una forma de vida propia a la que no estamos dispuestos a renunciar. Los cruceños defendemos así mismo una visión productiva que es exitosa, así como nuestra propia manera de ser y manifestarnos. Los habitantes de los llanos tenemos nuestra particular forma de tratar el lenguaje, nuestras señas, los ecos singulares de nuestro lenguaje, así como lo tienen los habitantes de los valles y los de la cordillera de los Andes. Todos somos orgullosos de estas características, no las cambiaremos por decreto, ni por invasión ni siquiera por amenazas o por uso y abuso de la violencia. Estamos convencidos de que ninguna cultura debe anular a la otra, razón por la que vemos la maliciosa propuesta del proyecto plurinacional que quiere imponernos el Mas.

Advertimos que el discurso del centralismo está agotado, que no nos mueven un pelo las acusaciones de separatismo, pues sabemos que Bolivia unitaria centralista está agotada y que se ha iniciado la era de la Bolivia autonomísta con proyección federativa, con respeto, con equidad, con transparencia, con oportunidades para todos, sin que nadie se sienta asaltado, violentado ni irrespetado por los demás.

El gobierno está atrapado y sin salida. La autonomía se constituye en la única vía expedita y que ofrece grandes promesas y oportunidades a todos los departamentos. Pretender conservar lo que ya está agotado sería un error garrafal, atarse una piedra al cuello.

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