Opinión Internacional

Brasil a los setenta años del Nuevo Estado

La música sobre todo la brasilera guarda secretos uno de ellos Joubert de Carvalho, músico erudito, prodigioso en su graciosa manera de concebir acordes e interpretar el samba, su único defecto, ser exageradamente tímido, tanto, que no se atrevió a enfrentar a la estrella de moda en Brasil, la diminuta Carmen Miranda. Por ello, sin dar la cara, subrepticiamente, le hizo llegar a través de amigos su primer tema la alegre, “marchinha”, “Taí”, lista justo a tiempo para el Carnaval de 1930 que se convirtió en el gran éxito del de ese año. Tanto, que fue, uno de los motivos que impulsaron al gran Getulio Vargas, a oficializar la voluntad de Estado de convertir el samba en la Música Nacional de ese país. Ya cadencioso por definición, y rítmico como producto del eficaz ensayo de la mezcla que produjo ese fenómeno del mestizaje. Mismo que permite ver las mulatas y sus parejas unidos en trance de delirio religioso por el arrebato callejero de las sambas de enredo.

Con Getulio se inició el siglo XX en Brasil. Se agota el modelo primario exportador se revaloriza el sistema de relacionamiento entre los actores económicos y los sociales y se arbitra nuevas alianzas en su bloque de poder.

La nación tiene la oportunidad de concretar una nueva visión del país y se impulsar lo que hasta el momento era solo la utopía de un futuro de modernidad. La visión es sobre-concretada con la novedosa política de la industrialización como base y motor de la economía brasilera.

El bloque del poder se recompone y la fracción de la oligarquía que se vio desplazada y derrotada en el treinta y luego en el treinta y dos no tiene otro pensamiento que volver al poder a como dé lugar. Son pues unos Carmonas cualquiera. Muy a su pesar, el Nuevo Estado se hizo fuerte y superó los enfrentamientos tanto con la derecha como con los partidos de izquierda. Se considera que por primera vez Brasil contaba con una nacionalidad que se movía hacia la industrialización, logrando de paso darle constitución a la clase obrera y animando una fracción de poder empresarial nueva con voluntad y capacidad de asumir riesgos y apostar al país.

La Revolución del 30 tuvo su momento de mayor fortaleza al establecer la estrategia que conducía a la creación del Estado Nuevo al lograr acuerdos de clase que evitaron el reordenamiento de la clase desplazada del poder. Así camina por el camino dirigido a crear nuevas formas de relacionar los actores y animar su comprensión de las fenómenos, económicos, sociales y políticos. Tarea nada fácil por cuanto la hegemonía de clase y el bloque del poder, hasta hora vigente, era un cemento que ya había ocupado y madurada en largos años sus practicas de dominación clasista.

Hasta ese momento la oligarquía cafetalera mantenía una importante presencia política y contaba además con poderosos nexos que la ataban a los banqueros ingleses y estos eran portavoces internacionales de la contrarrevolución, proceso de tensión que tiene su momento de quiebre con la derrota que se les aplicó en 1937.

El Gobierno de Getulio Vargas organiza las elecciones para 1938, en el lapso, se logra constituir un frente opositor de considerable peso, en el cual había representación de intereses muy variados, que iban desde miembros del mismo Gobierno, pasando por activistas del Partido Comunista de Brasil, sindicalistas y algunos representantes del empresariado, todos aliados para concretar un golpe de estado asonada conocida cómo el Plan Cohen, cuya cabeza era el Capitán Olimpio Mourao Filho.

Pero era tan amplia y divergente la gama de intereses e ideologías presentes y tan pobre su cohesión política y tan falto de programa político que se vio comprometida su fuerza y se disperso en múltiples frentes y fatalidades. Ni más ni menos que un antecedente de nuestra oposición política modelo 2D.

En el periodo de 1937 a 1945 Getulio Vargas, se preocupó por dotar a la Administración Pública de normativas y sistemas actualizados y se creó el DASP (Departamento Administrativo del Servicio Público) para profesionalizar el servicio civil, instauró el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística, e implantó el impuesto a la renta.

Sin duda que su planteo nacionalista y posición sobre la necesidad de la intervención estadal en la economía lograron darle un fuerte impulso al proceso de industrialización del país.

En la onda de la creación de un Estado más efectivo impulsó el establecimiento del Consejo Nacional del Petróleo, mismo, que en su otro período de gobierno de 1951 transformó en Petrobrás. Inaugura las Compañías: Siderúrgica Nacional (CSN), Vale do Rió Doce, Hidroeléctrica de São Francisco y la Fábrica Nacional de Motores (FNM), entre otros.

Se garantiza por Ley la estabilidad del empleo después de diez años de servicio, descanso semanal, la reglamentación del trabajo de menores, de la mujer, del trabajo nocturno, fijando la jornada laboral en ocho horas de servicio, propuestas legales vigentes en su forma original que han incorporado mejoras sustantivas.

Esta experiencia de Getulio Vargas es significativa en la vida del Brasil moderno; un dato anecdótico de las razones por las cuales se produce el golpe que crea el Estado Nuevo se reconoce cuando al aplastar el incipiente golpe de estado, el Presidente declaró en el 1937: «cuando los medios del gobierno no corresponden más a las condiciones de existencia de un pueblo, no hay otra solución sino cambiarles».

Delata el Presidente que oligarquía que se pretendía reinstalar en el poder a través del Plan Cohen a era fenómeno que, ya la historia había condenado, execrado y el pueblo negado mil veces:
“tanto los viejos partidos, como los nuevos, que son los viejos se transformaron bajo nuevos rótulos, nada exprimían ideológicamente, manteniéndose a la sombra de ambiciones personales o de predominios localistas, al servicio de grupos empeñados en la repartija de los despojos y en las combinaciones oportunistas en torno de objetivos subalternos.

Getulio Vargas termina su alocución presidencial diciendo sobre el Plan Cohen: «Los preparativos electorales fueron substituidos, en algunos Estados, por los preparativos militares, agravando los perjuicios que ya venía sufriendo la Nación”. El mismo golpismo de siempre.

¿Qué se proponía la oligarquía con este golpe de Estado? Lo mismo que en Venezuela. Sencillamente, impedir que la Revolución del 30 avanzara; acabar con sus conquistas empezando por la política de industrialización en curso, que paradójicamente, era financiada, exactamente, por un impuesto cambiario sobre las exportaciones de café. Impuesto, que los carcomidos oligarcas llamaban «confisco» : pues para ellos, contribuir con el país era ser «confiscado» en su acepción de “malandro”.

Les molestaba que los impuesto al café fuese aplicado al desarrollo industrial. Paradójicamente el resultado de esta política es la fuente de la riqueza del Brasil actual. Les molestaba que el país entero pagara desarrollo industrial y que este beneficio no fuera a parar a las cuentas de sus paniaguados internacionales de los bancos ingleses, que ellos utilizaban para cubrir los enormes agujeros de sus cuentas. Pero sobre todo les preocupaba que Getulio Vargas declarase abiertamente su vocación de combate al fascismo y al nazismo, dentro y fuera del país.

El Estado Nuevo fue, por lo tanto, la política que la revolución utilizó para quebrar la contra-revolución y permitió llevar a la práctica las medidas que cambiaron Brasil. El Estado Nuevo se puede considerar como el período más radical de la historia contemporánea por el contenido de la revolución que transformó Brasil y lo ha llevado al estado actual de ser hoy la novena economía del mundo. No poca cosa.

Pasando a Venezuela actual y revisando este episodio a la luz de las intenciones golpistas y conductas asesinas de un grupo de políticos asociados al movimiento 2D, en otra intentona como las anteriores y mirar los mismo rostros que el durante el carmonazo es sencillamente ver la misma película. Ellos volviendo a llamar al gobierno, «dictadura totalitaritaria y autocrática” a través de los medios que son de su propiedad y el gobierno permitirles que sigan circulando sin que se lo cierren es la única respuesta valida a sus necias y bobolongas acusaciones.

¿Qué lamentan?, sencillamente, su pérdida del poder y la consecuente delación que se hace de sus múltiples trapacerías y el abuso de una legalidad que solo otorga ventajas a los representantes de los grandes bufetes y los voceros del gran capital, nacional e internacional.

¿Qué les molesta de esta época? que el pueblo haya sido beneficiado con medidas, leyes, y recursos que antes le fueron negadas y que en síntesis son propiedad del propio pueblo. Les molesta a estos cadáveres políticos y sociales que el pueblo les halla quitado el poder de una capitanía general imaginaria que tenían por heredad indiscutible de sus apellidos.

Por tanto el aplastamiento de los vividores y enemigos del pueblo fue la gran tarea política del Estado Nuevo y ha sido la misma de este gobierno, que con dignidad y sin miedo es capaz de votar en acto HISTORICO al embajador gringo del país, sumado haberlos mandado largo al barajo. ¿Hay motivo de alegría?, si, pues ser libres es acto que nos reconforta y anima. ¿A quien puede afectar, solo a los lambiscones del tal 2D que tenían al Embajador botado como su manager y financista. Osea que en setenta años algo a pasado en Brasil y aquí, pero los oligarcas y sus motivaciones son las mismas.

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