Opinión Internacional

¿Cambio en Gran Bretaña?

Muchas democracias tienen sistemas electorales complejos, e incluso, de alguna manera injusta, como el caso de Estados Unidos en donde el que gana la mayoría de los votos a nivel nacional puede perder la elección por su sistema de colegios electorales (estados con más población tienen más representantes que los menos habitados). Ese fue el caso de la victoria de Bush en 2000, contra Al Gore. Otro ejemplo es el de Israel, un sistema parlamentario que permitió que al segundo partido que recibió más votación en 2009, el Likud, se le asignara el derecho a gobernar sobre el partido Kadima de Tzipi Livni, que obtuvo un escaño más puesto que la agrupación de Netanyahu ya tenía un acuerdo de coalición con otros partidos para lograr mayoría parlamentaria.

De todas las democracias imperfectas (el menos malo de todos los sistemas políticos, según Churchill), la de Gran Bretaña quizá sea el más desfasada en lo que respecta a la representación del deseo popular. En Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte), la democracia sigue siendo una monarquía parlamentaria, por lo cual, la Jefe de Estado es ahora la Reina Isabel II y ella tiene la potestad de disolver gobiernos, entre otras.

Los ciudadanos votan para elegir la Cámara de los Comunes en Westminster, Londres, pero, separadamente, para parlamentos autónomos de cada uno de las cuatro administraciones nacionales. La Cámara de los Lores, en cambio, está compuesta por aristócratas asignados por la monarquía y algunos puestos son de carácter hereditario. Con respecto a los diputados elegidos popularmente, el sistema es por distrito electoral (hoy son 650), es decir, se vota por un candidato por cada distrito (uninominalmente y no por lista), por lo cual, si un partido gana en cantidad de votos totales, puede tener menos escaños en el parlamento y no gobernar al país.

El ejemplo de las pasadas elecciones de 2005, cuando el Laborismo ganó su tercer período de gobierno, es emblemático: el partido de Tony Blair, que apenas obtuvo un 35% de los votos totales, se quedó con el 55% de los puestos parlamentarios, mientras que el Partido Conservador que quedó con 32%, no llegó ni a un tercio de los escaños. Esto ocurre porque este sistema electoral le permite al partido ganador tener una mayoría absoluta y así, estimular al bipartidismo, que en Gran Bretaña ha prevalecido desde el siglo 19 – primero entre Conservadores y Liberales hasta 1923, – y a partir de esa fecha, entre Conservadores y Laboristas.

En esta elección se puede dar el caso de que por la popularidad del candidato liberal, Nick Clegg, aun si gana el conservador David Cameron o el actual primer ministro laborista, Gordon Brown, se quiebre el bipartidismo porque los tres partidos coquetean en las encuesta con el 30% del voto general,. De ocurrir que ninguno llegue a mayoría absoluta, podría darse, por vez primera, un gobierno de coalición.

Pronto sabremos si estas elecciones serán cruciales, no solo para un cambio de gobierno, sino, de sistema político-electoral, en Gran Bretaña.

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