Opinión Internacional

China Oeste o Turquestán Este

China y Turquía se encuentran en los dos extremos opuestos del Asia. Antes ambas fueron los principales imperios para dos grandes religiones (la budista y el Islam, respectivamente). Sin embargo, nunca éstas han tenido una frontera común, aunque las dos sí compartieron un mismo vecino: la Unión Soviética. Cuando la URSS se descompuso en 1991 afloraron en los miles de kilómetros de estepas y desiertos que les separan 6 repúblicas musulmanas (5 de ellos de lenguas turcas). Estos nuevos países buscaban orientarse hacia occidente y hacia el capitalismo y por eso empezaron a reconstruir sus relegados pero históricos lazos con Turquía. El desplome soviético produjo crisis económicas y guerras, y que luego EEUU invadiese Afganistán e Iraq. Esos dos procesos alentaron un nuevo nacionalismo pan-turco o pan-islámico. Xinjiang significa en chino la ‘nueva frontera’, aunque muchos de sus habitantes (quienes en su mayoría son mahometanos) prefieren considerarse antes que el oeste chino como el este del gran Turkestán. Beijing veta cualquier modificación de su territorio, pero una crisis en su economía o en su dictadura de partido único podría desencadenar el deseo de muchos de sus pueblos musulmanes de tener su propio Estado, como antes le pasó a la URSS. Uigures En la semana previa a las olimpiadas, 16 uniformados fueron asesinados en la urbe más occidental de China (Kashgar). Esta zona, fronteriza a Afganistán y Pakistán, es un reducto del separatismo uigur, el mismo que enarbola la misma bandera de Turquía (pero con un fondo celeste en vez de rojo). Los 20 millones de uigures, al igual que otros pueblos del Asia central, hablan una lengua turca y son musulmanes. Entre los años 744 y 840 DC ellos tuvieron un imperio que iba desde el mar Caspio hasta Manchuria. Los bolcheviques les reconocieron como nación y luego Mao les otorgó una región autónoma. Hoy muchos uigures son influidos por el nacionalismo pan-islámico o pan-turco, el mismo que ha ido creciendo tras las invasiones a Afganistán e Iraq. A medida que China se industrializa y se transforma en una potencia, ésta se ve afectada por los fenómenos de la globalización. Uno de ellos es la aparición de nacionalismos étnicos que se quejan de ser discriminados y que otras potencias pueden alentar u ofrecerse como intermediarios como parte de sus propios juegos de poder.

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