Opinión Internacional

Claves para entender el culebrón sureño

El melodrama de la Casa Rosada no tendrá un final feliz

Una fortuna milmillonaria, una viuda con pasado oscuro, una heredera despojada de su riqueza por su madrastra, quien a su vez legó el dineral a sus dos hijos adoptados, herederos del multimedios más importante de la Argentina. Y unos antagonistas también millonarios que ocupan la presidencia de la Nación, y que juran que esa familia quiere hundir a la suya. Nada menos.

La saga -que hasta hace poco tiempo se desarrollaba en ámbitos privados-, ahora se ventila hasta en programas de chismes sobre farándula. Pareciera que los argentinos no pueden evitar convertir en melodramas hasta las historias más trascendentes; Andrew Lloyd Weber, por caso, se dio cuenta de que Eva Perón era carne de culebrón cuando la eligió para su musical Evita. Sin dudas, aquella resentida vengadora contra una oligarquía que despreciaba a los hijos ilegítimos, y que tuvo su oportunidad de redimirlos a golpe de odio, ya es un símbolo de la mujer argentina.

La errática Cristina Kirchner hasta podría seguirle los pasos a la Perón en la senda del melodrama. Maquillada para la ocasión, está embarcada en una cruzada que le dicta su esposo contra los grandes grupos económicos del país, que tendrá el peor final posible para ella. En su guerra contra Clarín (grupo de medios que fue condescendiente con los Kirchner hasta 2008), ha tomado las siguientes medidas para acabar con los negocios del multimedios de las familias Herrera-Noble y Magneto:

-El año pasado le sacó a Clarín el contrato de exclusividad que tenía con la Asociación de Fútbol Argentino para la transmisión de los partidos del campeonato local. Las transmisiones -antes rentables para los clubes y para Clarín-, ya le han dado pérdidas al Estado de 243 millones de dólares.

-La semana pasada el Ejecutivo decidió dar por terminada la licencia de operaciones de Fibertel, un proveedor de acceso a Internet que representa el 60% de los ingresos del grupo Clarín y suma un millón de clientes. Según el gobierno, los clientes de Fibertel deberán buscarse un nuevo proveedor del servicio, algo que según conocedores del negocio será imposible con las limitadas opciones que existen en el país. El tema se dirimirá en la Justicia.

El martes la presidenta anunció al país que iniciarán acciones legales para impugnar la propiedad de Clarín sobre la fábrica Papel Prensa, principal proveedora de papel periódico de Argentina. Según Fernández de Kirchner, la compra de la compañía se realizó cuando la familia Graiver, antigua propietaria de la fábrica, era perseguida y torturada por la dictadura militar (1976-1983). La versión ha sido desmentida por al menos tres integrantes de la familia Graiver.

Lo que les queda para golpear el corazón de los Noble (dueños mayoritarios de Clarín) es comprobar que los herederos del imperio económico son hijos de mujeres asesinadas por la última dictadura, y adoptados ilegalmente. Acá la historia también la protagoniza una mujer: Ernestina Herrera de Noble, viuda del fundador del diario de los desvelos de los Kirchner.

La leyenda cuenta que Ernestina era una garbosa secretaria, muchísimo más joven que Roberto Noble, cuando se casó con éste en la década de 1960. Pronto enviudó, sin hijos, y hasta intentó retacear parte de la herencia que le correspondía a Guadalupe, la única hija que dejó el fundador de Clarín con otra pareja (Guadalupe luego hizo juicio a la viuda de su padre y llegaron a un arreglo económico).

En la década de 1970 Clarín se consolida (con la ayuda de un ejecutivo incorporado por la viuda de Noble, llamado Héctor Magnetto) como el diario más vendido del país. Y pocos años después la señora de Noble adopta a dos niños, Felipe y Marcela, en un trámite en el cual (eso se descubrió décadas después) no se guardaron las formalidades que la ley argentina establece para las adopciones.

Pasan los años y aparece el reclamo de sobrevivientes de asesinados durante la dictadura: dos familias sospechan que Felipe y Marcela Noble pueden ser sus sobrinos y nietos. Después de muchas vueltas legales los muchachos acceden a hacerse el test de ADN para que las familias denunciantes puedan aclarar sus dudas. Pero justo ahí el Ejecutivo determina que el ADN de los herederos de Clarín debe ser cotejado con el de cientos de ADN de familias reclamantes de nietos y sobrinos apropiados por la dictadura.

Como los Noble se negaron a que su ADN pasara a ser del dominio público, se dieron situaciones insólitas: este año una jueza envió patrullas a perseguir a Marcela y Felipe y hacerlos desnudar frente a gendarmes que los obligaron a entregarles su ropa interior. Al final las muestras recogidas en la ropa de Marcela (divorciada) y Felipe (casado, con una hija recién nacida) no sirvieron para definir su ADN.

Lo más trágico de todo es que -según se comenta ya en Buenos Aires-, los herederos Noble no son hijos de asesinados durante la dictadura: ya lo sabrían los servicios de inteligencia y lo comentan políticos y periodistas bien informados.

Quizá a los Kirchner les vendría mejor apelar a la fórmula chavista: expropiar Clarín y después ir viendo qué pasa. Se ve que la pareja argentina aún no se animó a cruzar esa línea, porque su mayor temor es (como el de su colega venezolano) el de siempre: ir presos apenas bajen de las alturas del poder.

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