Opinión Internacional

Cristina de Chávez

Argentina se parece cada vez más a Venezuela. Sus gobiernos autodenominados “progresistas” son hermanos de sangre y de negocios. La oposición está dispersa y sin líderes claros. La corrupción campea. Y el autoritarismo avanza sin frenos a la vista.

No llama la atención, por tanto, que en su visita de la semana pasada a Brasil, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haya pedido la rápida incorporación de su amigo y benefactor Hugo Chávez al Mercosur, bajo el argumento de que con Venezuela adentro, ese grupo subregional cerrará su “ecuación energética”. ¿Qué les importan al matrimonio presidencial argentino la “cláusula democrática” del Mercosur, las violaciones a los derechos humanos en la llamada “República Bolivariana” del Caribe o la eternización en el poder de una sola persona? ¿No están acaso ellos intentando lo mismo en Argentina?
El último ejemplo de la vocación totalitaria de los Kirchner es el proyecto de ley de radiodifusión remitido al Congreso argentino esta semana por el Poder Ejecutivo. Si esa iniciativa acaba siendo aprobada, entonces los permisarios de las ondas de radio y televisión quedarán sometidos a la voluntad del gobierno, porque éste podrá revocar las licencias cada dos años. En un país en serio, donde los criterios en la materia fueran imparciales, técnicos y no políticos, esto no despertaría tanta suspicacia. Pero ya se sabe cómo operan los Kirchner con la prensa. Sabemos cómo odian, atacan y hacen echar a los que no les agachan la cabeza. Pregúntenle, si no, al periodista Nelson Castro, recientemente despedido por orden del gobierno del programa radial que con éxito dirigía.

Durante su última asamblea, realizada a mediados de marzo en Paraguay, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advirtió que en Argentina “la libertad de prensa sigue transitando un sendero sinuoso, padeciendo toda clase de agravios y descalificaciones que dificultan el ejercicio del periodismo”. La descoordinada oposición política argentina está en estado de alerta a raíz de los alineamientos de medios con el gobierno por cambios de manos en la propiedad y el reguero de publicidad estatal que se les dispensa a los “servidores”.

Los dirigentes opositores Elisa Carrió y Gerardo Morales, por ejemplo, han llamado la atención sobre que “la compra de medios de comunicación por parte de grupos empresarios vinculados al poder” tiene el objetivo “de controlar las emisoras e instaurar la censura en el país”.

Carrió, que orienta la Coalición Cívica, no dudó en afirmar que el régimen kirchnerista aplica técnicas de chantaje al pretender revisar cada dos años las licencias de radios y emisoras de televisión. “El proyecto de ley de radiodifusión es una amenaza. Al que no juegue a favor del gobierno le sacan la licencia. Es una ley extorsiva” que va a poner “de rodillas no sólo a las empresas sino a los periodistas”, opinó.

A su vez, Morales, presidente de la histórica Unión Cívica Radical (UCR), alertó que lo que el gobierno argentino quiere es “convertir al país en la Venezuela de Chávez”. O (¿por qué no?) en la Bolivia de Morales, en la Nicaragua de Ortega o en el Ecuador de Correa.

Si el matrimonio fuera, como a veces se dice, un acuerdo de conveniencia más que un acto de amor, entonces la señora Cristina Fernández tendría varios pretendientes en el barrio. Hasta el anciano Fidel Castro debe estar relamiéndose para entrar en la nómina, después de su reciente encuentro en La Habana con la parte femenina de la actual pareja del poder argentino.

(*) El autor es Director del semanario uruguayo “Búsqueda” y miembro de la Junta de Directores de la Sociedad Interamericana de Prensa

Fundado hace 24 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar