Opinión Internacional

Cuando no se está a la altura de Nepal

• Nepal es la única monarquía hindú del mundo
• Su crisis demuestra el poco interés mundial en lugares sin recursos energéticos
• Es uno de los países más pobres de Asia

Un país ubicado en la cordillera del Himalaya, que obtuvo la independencia del Imperio Británico en 1923, Nepal, con ocho de las diez montañas más altas del mundo – incluyendo al famoso monte Everest – apenas llama la atención de sus dos fronterizas potencias superpobladas, China e India y de alpinistas buscando la gloria de llegar a los cúspides de sus cumbres, lejos de lo que viven sus casi 28 millones de habitantes en la superficie de sus intrigas palaciegas y la bajeza de la política que los somete a una década de violencia.

Nepal es un país desamparado como muchos otros con escasos recursos energéticos, de escaso interés para gobiernos ocupados en sus agendas geopolíticas, y, por lo tanto, la crisis política y la extrema pobreza de un pequeño país asiático con más del 50% de su población desempleada y en pobreza crítica, es irrelevante a menos que se desborde la violencia – como en días recientes – u ocurra algo “noticioso” para los medios como la tragedia de aquel 1 de junio de 2001 cuando el hijo y heredero del trono del Rey Birendra, el príncipe Dipendra, asesinó a su padre y a casi todos los miembros de la familia real – luego de que éste rechazara la elección de un mujer para esposarse – para luego suicidarse.
“Miles de muertos después”, durante una crisis que a partir de 2003 le ha costado la vida a muchos civiles sin sangre azul, y ante la protesta de masas contra la monarquía parlamentaria exigiendo una verdadera democracia, por fin Nepal obtiene unos cuantos titulares de prensa y algo de atención de organismos internacionales.

Del Drama Real al Real Drama

Si bien la tragedia de la familia real nepalesa tiene visos de un drama novelesco las paupérrimas condiciones de vida de la mayor parte de la población son mucho más dramáticas que ese evento. Desde 1996 el Partido Comunista de Nepal, de ideología maoísta, lucha por transformar al régimen feudal del país en una republica socialista y tras una guerra civil, recién en enero de 2003 el Rey Gyanendra – hermano sobreviviente de la masacre en el palacio – aceptó negociar con los comunistas la transición a un sistema parlamentario más democrático. Sin embargo, no cumplió sus promesas con los políticos de oposición y la sociedad civil originando una crisis que culminó en represión y violencia.

La guerra civil ha costado más de 12 mil víctimas y ante el avance de las guerrillas maoístas a Katmandú, la capital, desde 2004, el rey declaró hace un año un “estado de emergencia”, clausuró el parlamento y asumió todos los poderes ejecutivos. Con más del 60% del territorio en manos de la guerrilla y una ola intensa de protestas y huelgas contra el régimen, Gyanendra anunció el pasado 21 de abril que restituiría “la soberanía al pueblo”, pero escépticos a sus nuevas promesas de próximas elecciones y un parlamento multipartidista, siete fuerzas políticas de la oposición continuaron manifestando hasta que el rey finalmente aceptó restaurar el parlamento con un Primer Ministro que lidere a una transición hacia un sistema democrático.

La guerrilla maoísta ha aceptado una tregua.

Lejos de la Altura

Luego de diez años de conflicto por fin se abre un resquicio de esperanza para que Nepal pueda abandonar un sistema arcaico de monarquía parlamentaria -que a diferencia de las que aún persisten en el mundo – mantiene al rey como el todopoderoso del país en lugar de ser una figura simbólica y unificadora de los diversos grupos étnicos y religiosos del país.

El mundo no ha estado a la altura de ese país de nevadas cumbres. Ni las grandes potencias occidentales ni sus vecinos poderosos interesados – cada uno apoyando a sus “fichas” – India a la monarquía hindú a la cual protege desde 1951 cuando China invadió el Tibet y el Gigante Asiático a las guerrillas comunistas afines a su ideología política.

¿A quién le importa la democracia o mínimas condiciones de vida para la gran masa de pobres de Nepal? ¿Quién se interesa de ese país desterrado de los grandes intereses mundiales? Escaladores, místicos, mochileros y ávidos de noticias como una masacre palaciega por intrigas o motivos pasionales. Ciertamente, Nepal no está a la altura para los intereses de la mayoría de los gobiernos ni de los medios.

ANTECEDENTES:

• Por años los nepalíes consideraron a sus monarcas encarnaciones de uno de los dioses hindúes, Vishnu, pero recientemente la mayoría de su población perdió esa creencia.

• Nepal ha sido un reino absolutista, salvo algunos paréntesis como la dominación británica, el primer período democrático (1948-1951) o el segundo (1991-2001). Las primeras elecciones democráticas nepalíes se celebraron en 1991, recibiendo la mayoría de los votos el Partido del Congreso Nepalí (partido patrocinado por su monarquía y la India) y el Partido Comunista de Nepal.

• Hasta 1990 Nepal era una monarquía absoluta, bajo el control exclusivo del rey. En ese año, el rey Birendra inició un proceso de largas reformas políticas estableciendo un sistema de monarquía parlamentaria, donde el cargo de jefe de estado era ejercido por el rey, mientras que el jefe de gobierno era el primer ministro.

• De acuerdo con el censo del año 2001, el 80,6% de los habitantes son hinduistas, siendo el único país del mundo que tiene ésta por la religión del estado. Los budistas constituyen el 10,7%, los musulmanes el 4,2% y otras religiones el 3,5%.

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