Opinión Internacional

De Gaviria a Insulza

Caracas (AIPE)- Va una gran diferencia de la OEA de 1963 a la de César Gaviria y José Miguel Insulza. Gracias a aquella OEA, Cuba fue expulsada de la organización en 1964, luego que el presidente Rómulo Betancourt presentara las pruebas de las dos invasiones castrocomunistas a Venezuela, donde oficiales y soldados venezolanos pagaron con sangre la defensa de la democracia.

Suerte tuvo América entonces de que la OEA no estuviera en manos de un Gaviria o un Insulza, tal vez otro habría sido el destino de América Latina. El deplorable asesinato por el narcotráfico, en 1989, de Luis Carlos Galán, catapultó a Gaviria a la presidencia de Colombia y luego, con la ayuda de Estados Unidos, se hizo de la secretaría general de la OEA. Como tal intermedia en el caso venezolano al frente de una comisión que aviene ante el gobierno del presidente Chávez y la oposición para celebrar un referendo revocatorio presidencial cargado de dificultades, zancadillas y ardides que Gaviria y el Centro Carter admiten y finalmente conducen a la gran estafa que significó el resultado del referendo avalado por Gaviria y Carter, a quienes no importó las violaciones y abusos a una consulta electoral democrática.

Gracias a Gaviria y Carter, Chávez »legalizó» su mandato. Ahora, recordando los años de activismo en el MAPU, es el señor Insulza quien da la bendición al autoritario régimen chavista ya despojado de máscara. No negamos su derecho, señor Insulza, a pagarle el voto de Chávez en la OEA para hacerlo secretario general, pero no sacie en los venezolanos la insania izquierdosa de su vida que desde el derrocamiento de Allende viene arrastrando su frustración.

Por cierto, son partos del allendismo algunas de las facetas del régimen chavista como la administración compartida en empresas privadas y las ocupaciones ilegales de propiedad privada en el campo.

En actitud moral, los electores venezolanos hicieron de la abstención un arma política, sufriendo Chávez una aplastante derrota el 4 de diciembre de 2005 en las elecciones parlamentarias. Apenas votó entre un 10% y un 15% de los electores, el 10% de esos votos fue nulo y el 30% se produjo después que el descalificado Consejo Electoral acordó una prórroga ante el vacío en las urnas. ¿Cuál es el cacareado liderazgo de Chávez que ni siquiera movió a los suyos a pesar de sus llamados a votar?
Para el señor Insulza la elección fue normal, según declaró a El Mercurio, de Santiago, y de pasó abofeteó a millones que nos oponemos a Chávez con el habitual cinismo izquierdoso disconforme al mencionar »algunas cositas por aquí, por allá». ¿Qué pretendía, señor, descalificar el Informe de la Misión de Observación de la propia OEA, donde se denuncian graves irregularidades en el proceso?
Las expresiones de Insulza, afirman entendidos, son »inhabituales» en un secretario general de la OEA. Pero luego gimoteó a La Nación, de Santiago, que cuando se eligen gobiernos de derecha nadie se pregunta »cómo enfrentará América Latina este problema». Y remató con una flor a Chávez: »Ha demostrado ser una persona que tiene gran capacidad y fuerza política», no importa la ausencia del Estado de derecho ni la muerte de las instituciones, que haya presos políticos, torturas y muertos. Ya sabemos cuál será el destino de la acomodaticia Carta Democrática.

Con Gaviria e Insulza hemos topado. Solos nacimos y solos nos sacudiremos la satrapía y el celestinaje cómplice.

(*): Periodista venezolano, coordinador general editorial del Bloque DEARMAS.

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