Opinión Internacional

De pedigüeños a cómplices

La reunión de los presidentes miembros del ALBA que se acaba de realizar en Cumaná, se convirtió en la antesala a la V Cumbre de la Américas programada para este fin de semana en Trinidad, pues ella se dedicó fundamentalmente a preparar una posición común de los albanos-por el ALBA. A estas alturas se sabe que Venezuela se opondrá a que se apruebe la declaración que vienen preparando las cancillerías. También se sabe que los puntos más álgidos son los referidos a los derechos humanos (DD.HH.), la democracia la significación de la OEA para la región y la vuelta de Cuba.

Para Cuba volver a la OEA es tener que aceptar una serie de compromisos a los cuales no está dispuesta a someterse, comenzando por los temas de democracia y DD.HH. No es lo mismo estar en la ONU donde el tema de derechos humanos es retórico, a tener que aceptar la Corte Interamericana de DD.HH. que dictaminaría en su contra. Raúl prefiere hablar directamente con los gringos, incluso sobre estos temas. Total éstos no pueden exigir las formalidades de una Corte que ellos mismos no han aceptado.

Estos temas también le preocupan a Chávez. Ya recusó a la democracia representativa en Canadá. La democracia y los DD.HH. se vuelven cada día más un obstáculo para sus pretensiones por el poder.

Por esto mientra Raúl declaraba que no estaba interesado en volver a la OEA y que lo mejor era dinamitarla, como un eco, Chávez anunciaba que «llegó la hora de que nosotros conformemos nuestra organización América del Sur y el Caribe, sin EEUU, ¿hasta cuándo vamos a seguir maltratados?». Acabar con la OEA es ya causa común de VeneCuba.

Chávez es un demoledor de instituciones que no se le doblegan. Lo hizo con la CAN y lo está haciendo con todas las instituciones republicanas de Venezuela.

Los albanos tragaron duro, pero antes de levantar el hacha contra la OEA, prefirieron atacar a los gringos por un embargo que ha sido repudiado por la abrumadora mayoría de los países en la ONU. Lo inaudito fue que corearon a Chávez diciendo que los condicionantes democráticos exigidos por Obama eran un abuso para un país tan democrático como Cuba. Oír a, Manuel Zelaya, pidiendo respeto a Cuba como «pueblo democrático y progresista», es comenzar a percatarse que, más allá de las dádivas que vienen a buscar y de hacerse la “vista gorda” con los abusos de los DD.HH., existe una complicidad en perpetuar el sometimiento no sólo del pueblo cubano sino también del venezolano. Esta complicidad, más la depredación de nuestros recursos, será difícil de olvidar.

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