Opinión Internacional

Deberían estar todos en la cárcel

(%=Image(9394149,»L»)%)Los Angeles (AIPE)- Cuando se trata con cariño a los delincuentes, ellos logran seguir haciendo daño. Eso es lo que ha pasado en varios países de la vieja Unión Soviética, donde en lugar de meter presos a los líderes comunistas y a sus amigos que destruyeron todo a lo largo de 40 años, se les trata como socios en la recuperación de esas sociedades, tras la pesadilla comunista.

Muchos intelectuales y políticos occidentales mantienen sus absurdas esperanzas respecto a la llamada “tercera vía”, una mezcla de capitalismo y socialismo, como si mezclar la esclavitud con la libertad pudiera resultar en alguna componenda aceptable. El muy lento avance experimentado en la Alemania oriental, Bulgaria, Rumania, Polonia y Hungría está produciendo estragos.

El economista húngaro Janos Kornia, quien ha sido profesor de Harvard, dijo muy claramente poco después de la caída del muro de Berlín: ni siquiera traten de establecer un estado de bienestar en lo que fue el bloque soviético porque para lograrlo tendría que haber gente rica a quien robar y ninguno de estos países tiene suficiente gente rica entre sus ciudadanos. Lamentablemente ignoraron la advertencia de Kornia.

Así, muchos de estos países están quebrados y tienen un minúsculo crecimiento económico, pero siguen engañando a su gente con promesas de seguridad de empleo y garantías de bienestar social, repitiendo así las fracasadas fórmulas socialistas.

Muchos de los líderes políticos e intelectuales siguen siendo los viejos comunistas que sienten gran nostalgia por el pasado, cuando la población entera bajaba la cabeza ante sus decisiones, mientras ellos les chupaban la sangre.

Parte del problema es que una población con muy poca educación económica no sabe qué es lo que realmente conviene. Muchos quieren cuadrar el círculo, quitándole a Pedro para darle a Juan.

La situación no es la misma en todas partes; algunas naciones del este de Europa están avanzando, pero el promedio es desalentador. Los informes que escuché en un reciente seminario en Francia del Instituto de Estudios Económicos sobre varios países tanto del este como del oeste de Europa fueron verdaderamente deprimentes. La conclusión fue apuntar al inmenso error de los años 90, cuando se les permitió seguir figurando a todos esos bandidos comunistas que gobernaron durante cuatro miserables décadas.

En realidad, no podemos esperar resultados diferentes cuando se permite a los delincuentes competir en igualdad de condiciones con aquellos que fueron sus víctimas durante tanto tiempo.

(*): Profesor de Chapman University y académico asociado de Cato Institute.

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