Opinión Internacional

Desvela al Pentágono avance del Kremlin

¿Intervendrá EE.UU. en el conflicto entre Georgia y Rusia por Osetia del Sur? Es la pregunta suscitada desde la confrontación que sorprendió el viernes a un mundo distraído con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Es posible pero poco probable, sería la respuesta de cualquier analista político. Aunque un repaso sobre el documento Estrategia de Defensa Nacional 2008, que el 31 de julio firmó el secretario de Defensa de los EE.UU., Robert Gates, permite visualizar mejor hacia dónde apunta Washington.

La estrategia de defensa 2008 llega a pocos meses del recambio presidencial y redefine los seis nuevos desafíos de EE.UU., sus aliados y socios para los próximos veinte años: redes extremistas violentas, Estados hostiles con armas de destrucción masiva, amenazas especiales y cibernéticas emergentes, desastres naturales y pandémicos, poderes regionales en ascenso y creciente competencia por recursos naturales.

En los últimos dos podría inscribirse la crisis que el jueves pasado comenzó en Georgia, donde están en juego, además de intereses territoriales (Moscú quiere reincorporarlo a su mapa de la ex URSS), el control del ducto que transporta el gas y el petróleo desde la zona del Mar Caspio hasta el Mar Negro, y de allí, a Europa. Georgia es un Estado enclavado en la ruta energética entre Asia y Occidente, que además es socio de EE.UU. en Irak -envió 2.000 tropas allí- y busca ser incorporado a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). De darse esto último, pasaría a la categoría de «aliado» de EE.UU.

Tres nuevos conceptos se destacan en el apretado documento de 23 páginas suscripto por Gates. El primero, que EE.UU. ahora agrega a la guerra convencional, la «guerra irregular» contra grupos terroristas transnacionales y no contra países enemigos. La variable militar se articulará con el «soft power» o poder suave, término acuñado por el filósofo Joseph Nye y que abarca la persuasión de la diplomacia, la cooperación y la influencia cultural. La supremacía de EE.UU. en la guerra convencional es indiscutible, pero provocó que los nuevos adversarios adoptasen métodos asimétricos para contrarrestarla. Por eso, EE.UU. buscará agregar «una supremacía en guerra irregular comparable a la que ya poseemos para el combate convencional».

· Frentes

El segundo concepto plantea que ésta será una guerra larga, «de largo plazo, episódica, con múltiples frentes y un conflicto multidimensional más complejo y diversificado que la Guerra Fría y la confrontación con el comunismo». Es la iniciada en septiembre de 2001 y que todavía no terminó. Si bien, dice el paper, tener éxito en Irak y Afganistán es fundamental, « enfrentamos un choque de armamentos y una guerra de ideas» para lo que se requerirá paciencia e innovación. Define a los adversarios como una « colección de grupos extremistas locales y regionales» y al conflicto, como «alimentado por injusticias», que prosperan en áreas desgobernadas o con gobiernos frágiles o malos.

Guerra larga no es sinónimo de lenta. Para el cnel (R) Carlos Doglioli, que conoce a fondo el documento que acaba de firmar Gates, EE.UU. «considera imprescindible mantener a las FF. AA. adecuadamente equilibradas, con mejores capacidades para la guerra irregular y aptas para vencer rápidamente a enemigos convencionales». En este punto, el plan 2008 de Gates va más allá de la guerra preventiva planteada por su antecesor en Defensa, Donald Rumsfeld, y pide que los actuales y futuros líderes de EE.UU. trabajen con otros países «para eliminar las condiciones injustas que prohíjan el extremismo».

Esto último se ve ampliado en el tercero de los conceptos vertidos por Gates y que sin duda es el más innovador: «No prevaleceremos si actuamos solos». Para esa guerra en colaboración, «el componente militar más importante (…) no reside en la lucha que podamos encabezar nosotros, sino en cómo ayudamos a preparar a nuestros socios para defenderse y gobernarse». Es el caso de la asociación con Bogotá en el Plan Colombia contra el narcoterrorismo. O la lección que dio la guerra con Irak bajo la doctrina Rumsfeld, donde EE.UU. disolvió el Ejército iraquí. (A partir de que sus remanentes comenzaron a ayudar a las tropas norteamericanas, EE.UU. puede manejar mejor la situación.)

En cuanto a Rusia, el paper incluye una anticipación del conflicto de Georgia. «El alejamiento de Moscú de la democracia y el aumento de su intimidación económica y política son causas de preocupación», dice. EE.UU. confía en que Rusia no se redireccione «hacia una confrontación militar directa, pero la posibilidad de errores de cálculo o conflictos provenientes de la coerción económica se han incrementado». Esto, lo más temido, se dio el fin de semana en Georgia.

Quizás haya que tener en cuenta que en su Estrategia de Defensa 2008, EE.UU. contempla agotar todos los recursos para que Rusia sea un «socio constructivo». Se inscribe, claro, en lo que Robert Gates definió en declaraciones a la prensa: «La estrategia 2008 podría resumirse en una sola palabra: equilibrio.»

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