Opinión Internacional

Ecuador: a un mes del 21 de enero, ciudadanía o golpe

Ciudadanía significa que los gobernados dejan de ser un objeto sometido al
poder para convertirse en un sujeto y titular legítimo del poder. Y este derecho fue conquistado por los individuos a través de la historia, y no es una dádiva de los gobernantes.

La ciudadanía significa el derecho de los hombres, las mujeres, los niños, los ancianos y todo individuo a influir en las grandes decisiones. La ciudadanía da lugar a que las personas reclamen no sólo la satisfacción de sus necesidades básicas a sus gobernantes, sino que los reclamos sociales se orientan a un nuevo orden político.

Con la permanente lucha de la sociedad se llegaron a reconocer los derechos de los sectores desposeídos. Y una forma de reconocerles ese derecho fue el acceso al voto.

Sin embargo, este derecho es limitado y con la pérdida de credibilidad de los políticos y la descomposición de sus instituciones, hombres y mujeres, niños y ancianos, minorías étnicas y minorías sexuales, buscan nuevas formas de ganar ciudadanía.

En Ecuador, el pueblo elige a sus gobernantes, pero sus políticos mayoritariamente, se han vinculado al poder económico y se han repartido el país. Cada año, la corrupción especialmente de los gobernantes, le significa al país una pérdida de 2 mil millones de dólares. Esto según datos de la Comisión Anticorrupción.

Con este dinero se podrían construir escuelas, equipar hospitales, crear fuentes de empleo o pagar, en 8 años, la deuda externa. Uno de los reclamos de la ciudadanía antes del 21 de enero, y ese día, fue el fin de la corrupción.

El pueblo eligió a Jamil Mahuad como su Presidente en 1998, y agosto de ese año asumió el poder. Su corto período le sirvió para entregar a la banca corrupta más de mil 300 millones de dólares del Estado. Sirvió para congelar los 3 mil 900 millones de dólares que la ciudadanía tenía en los diferentes bancos del país.

A raíz del congelamiento de los dineros del pueblo, en marzo de 1999, la ciudadanía empezó a exigirle cambios políticos al mandatario. En septiembre de 1999, 56 de cada 100 personas pedían al Presidente rectificaciones y un 40 por ciento que renuncie.

Más adelante, las encuestas demostraban que Mahuad contaba tan sólo con un
6 por ciento de apoyo. La mayoría le pedía su renuncia: políticos, empresarios, comerciantes y ciudadanía en general. En Argentina, en 1989, Raúl Alfonsín renunció a su mandato cuando aún contaba con un 35 por ciento de popularidad. En Ecuador, Mahuad se negaba a renunciar.

Las cifras demuestran que el 21 de enero, no fueron 20 mil indios quienes presionaron la salida de Mahuad del poder, sino que fue todo el país. A mediados de enero, con el anuncio de la dolarización, varios sectores empresariales y políticos devolvieron su apoyo al Presidente. La simpatía subió al 20 por ciento, pero la gran mayoría continuaba pidiéndole su renuncia.

El 21 de enero los indígenas que habían llegado días antes a Quito, consiguieron tomar la sede del Congreso nacional, con el apoyo de oficiales jóvenes del ejército. Luego, consiguieron entrar al palacio de gobierno y Jamil Mahuad abandonó el poder con ropa de militar para protegerse.

Es misma noche, los generales sacaron a los indígenas y a los militares jóvenes y respaldaron el ascenso al poder del Vicepresidente, Gustavo Noboa.

Luego de estos hechos, el país continúa apoyando la rebelión del 21 de enero. Según encuestas, el 67 por ciento está en contra de que se juzgue a los militares que apoyaron la revuelta, y un 71 por ciento se pronunció en contra de la detención de los líderes indígenas.

Y para reafirmar que no hubo un golpe militar en Ecuador, la consulta popular que propone la Confederación de Nacionalidades Indígenas es apoyada por 74 de cada 100 personas. Esta consulta busca disolver el Congreso, reestructurar la Corte Suprema, entre otros cambios propuestos el 21 de enero.

La empresa privada Cedatos consultó a la ciudadanía, y el 80 por ciento de ecuatorianos respalda la disolución del Congreso y el 69 por ciento la reestructuración de la Corte Suprema de Justicia. Todos estos puntos motivaron la rebelión del 21 de enero.

Luego de aquel día, la ciudadanía sigue exigiendo los cambios políticos a los cuales tiene derecho. La nueva fórmula será la consulta popular planificada para el 21 de mayo próximo.

Las cifras y el masivo apoyo a la consulta popular que busca cambios políticos profundos en el país, demuestran una vez más que el 21 de enero en Ecuador, no hubo un golpe de Estado dado por militares. Las reivindicaciones que continúa apoyando el pueblo significa que el 21 de enero el país vivió un ejercicio de ciudadanía.

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