Opinión Internacional

El As bajo la manga

«Por el bien del país», ha dicho Evo Morales al tiempo de plantear unir las
autonomías departamentales con las indígenas, tratando de zafar de una de
las estrategias que concibió su gobierno para anular las autonomías
departamentales a las que ha rechazado y atacado duramente a lo largo de su
gestión por contravenir a sus planes de control absoluto y totalitario del
poder.

Cuando la marea de las demandas y el descontento empiezan a crecer en la
convulsionada Bolivia que Morales pretende someter a su proyecto político,
el presidente acosado expresó que ha decidido “juntar la demanda de
autonomías departamentales con las autonomías indígenas» para mantener la
integridad del Estado boliviano y por el bien del país.

Al tiempo de sacar este As de debajo del poncho el Presidente también ha
expresado que había sido posible unir estas dos demandas tal como se lo hizo
anteriormente con el planteamiento del oriente boliviano de ir a referéndum
autonómico y el pedido del occidente de la Asamblea Constituyente. Por
supuesto que no mencionó que después de haber realizado esta “dadivosa”
concesión a las regiones autonomistas para que lleven a cabo una consulta
popular, recomendó a los ciudadanos que votaran por el no a las autonomías,
hizo lo indecible por ignorar los resultados y luego ha tratado de no
cumplir con la voluntad popular haciendo uso de mil y una argucias.

Ahora ante las presiones que muestran el enorme descontento que la
fraudulenta Asamblea Constituyente está generando en la población, trata de
frenar la ola de protestas que va creciendo en una Bolivia hoy por hoy
dividida, a punto de entrar en peligrosas rupturas sociales y étnicas, que
han sido estimuladas por las inadecuadas políticas y estrategias
gubernativas.

«Ahora siento que es importante juntar las últimas reivindicaciones de los
últimos años, las autonomías departamentales con una autonomía indígena. Si
bien el Gobierno nacional tiene que dar ciertos poderes a los distintos
departamentos, pero también éstos no pueden dejar como una especie de
esclavos a los pueblos indígenas», señaló. Y aquí está otra vez la trampa
que nos deja entrever que el Presidente sólo intenta salir del paso, y que
con toda seguridad volverá luego a atacar a las autonomías departamentales
tratando de invalidarlas. Esto es absolutamente previsible porque si
analizamos su discurso observamos que vuelve a recalcar que los viles
autonomistas pretenden tener esclavos, situación que mete el dedo en la
llaga y plantea la decisión del mandatario de provocar una maliciosa
fractura étnica y de clases sociales, razón por la cual no está en sus
planes buscar soluciones que apunten a un pacto o proceso de reincorporación
recíproca, puesto que ha elegido el camino de la ruptura, de la venganza,
del rencor y de la generación de nuevos marginamientos y exclusiones.

El paso a un costado que en este momento da el presidente Evo Morales, es
poco fiable porque tenemos antecedentes en el sentido de que está
acostumbrado a emplear compresas de paños fríos, para aliviar la fiebre,
pero sin la intención de atacar la enfermedad que seguirá alentada por su
política de corte radical y extremista. Evo Morales, sólo está procurando un
respiro, oxigenar el ambiente caldeado y tomarse el tiempo para desinflar
las medidas que la Junta Autonómica ha decido tomar, y por supuesto que
luego volverá a manipular, dirigirá nuevamente el Norte de sus políticas
guiado por la brújula totalitaria y radical que caracterizan a sus acciones
como gobernante.

¿Quíen le cree?, si entre todas las incongruencias y deslices de discursos
con los que intenta salir al paso hasta tuvo la osadía de afirmar que su
Gobierno nunca se ha opuesto a la autonomía departamental, pero que sin
embargo, es inaceptable el pedido de algunos dirigentes cívicos de Santa
Cruz y autoridades de otros departamentos de “independencia”.

Y en esta declaración volvemos a ver la manipulación, la distorsión
discursiva y tergiversación que hace de la demanda autonómica cruceña.

Para completar Morales señaló que “en el asunto de la complementariedad de
las autonomías indígenas y municipales, existen regiones cuyos territorios
deben ser trazados nuevamente porque han sido divididos como Tajaipampa en
Cochabamba o la población de Chipaya, pero, sin perjudicar en absoluto las
autonomías departamentales, todo esto es tarea de la Constituyente”, y
continuó señalando: «Todos somos originarios, algunos son originarios
milenarios y otros originarios contemporáneos. Todos somos originarios y
tenemos la obligación de juntarnos y tener un país unido». En realidad en el
envoltorio de manipulaciones y de doble discurso en el que suele decir las
cosas, ha puesto su dual carta sobre la mesa. Cabe que se lean adecuadamente
las señales para sacar las conclusiones adecuadas, sin engancharse a jugar
según las reglas y en la cancha que con su habitual habilidad estratégica
sigue rayando Evo Morales y sus colaboradores.

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