Opinión Internacional

El baile al que no nos invitaron

La semana que viene será decisiva para la paz mundial. Para el 28 de este mes la Agencia Internacional de la Energía Atómica habrá emitido su informe al Consejo de Seguridad de Nacionales Unidas acerca del programa de armamento nuclear de Irán y se pasará a considerar la imposición de sanciones a ese país.

Iran ha admitido de viva voz frente al mundo entero que sus científicos consiguieron coronar el ciclo de combustible nuclear en la planta de Natanz. Y el anuncio es claro para toda la comunidad de naciones: El uranio enriquecido del que Iran va a disponer puede servir para alimentar una planta de energía… o una bomba atómica.

Claro que hay razones para inquietarse. Porque es que el ambiente se ha caldeado a raíz de una nueva declaración del jefe del estado Iraní en la que prometía a Israel su desaparición del mapa. Ya se sabe que dentro de la política de defensa estratégica de Irán ya han sido reclutados entre 40 mil y 50 mil ‘suicidas’ para autoinmolarse como bombas humanas cuando su jefe máximo así lo ordene. Con tanta beligerancia de por medio tenemos razón para estar tranquilos?

En la semana que tenemos enfrente se agotarán todas las vías diplomáticas para hacer entrar en razón al gobierno de Mahmud Ahmadinejad, pero el trabajo no va a ser fácil para quienes llevan la batuta de esta orquesta que son los Estados Unidos. Si los americanos cuentan con el apoyo de Inglaterra, Francia, Alemania para la imposición de sanciones, si de eso se tratara, ni China ni Rusia muestran ninguna disposición a penalizar al díscolo país iraní.

Ya George Bush se reunió con Presidente Chino Hu Jintao esta semana y este fue el plato fuerte de la reunión. China difícilmente meterá un dedo en el ojo de quien es su socio en importantes inversiones gasiferas en Iran. Se adelantan por igual conversaciones con Rusia, un país que no se las va a poner fácil tampoco a los americanos por su deseo de querer preservar las relaciones comerciales tan importantes que tiene con Iran.

Y en medio de este complejísimo ajedrez mundial con de lo que se esta jugando es la paz mundial, Ahmadinejad ha declarado que Irán y Venezuela como socios tienen la misión global de conducir la lucha antiimperialista en el planeta. Y ello ocurre dentro de una visita a Irán de Nicolás Maduro, Presidente de nuestra Asamblea Nacional

Aclaremos que somos el único país en el mundo que apoya el programa nuclear iraní en la antesala de una guerra. ¿Tiene esta Revolución Bonita algo que ir a buscar en este escenario de conflagración mundial que se está gestando en otro polo del globo terráqueo?

Con esta pregunta me despido y los invito a un nuevo Análisis Internacional.

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