Opinión Internacional

El cascabel al gato

No han sido uno, sino dos, los informes críticos sobre la situación de derechos humanos en Colombia: el de Human Rights Watch y el del Departamento de Estado. Y muy pronto serán tres, cuando se haga público el de la oficina del Alto Comisionado de la ONU, Anders Kompass.

Las fuentes son muy distintas: una ONG, un gobierno y un organismo multilateral. Pero las conclusiones coinciden: en medio de un panorama preocupante, generado por múltiples factores, el paramilitarismo es el principal de ellos y no ha recibido una respuesta contundente de parte de las autoridades legítimas. Pensar que la comunidad internacional tiene confianza en Colombia y en su Ejército es pretender tapar el sol con las manos.

Sobre todo cuando se conocen historias como la que narró Ignacio Gómez en El Espectador del domingo pasado, según la cual un grupo de oficiales vinculado a las investigaciones sobre la masacre de Mapiripán (en 1997) había sido entrenado por los Estados Unidos. Toda una bomba, en momentos en que se debate en Washington la ayuda a Colombia y en que, precisamente, quienes se oponen a ella lo hacen por la preocupación de que el destino final de los recursos pueda contaminarse con violaciones a los derechos humanos.

O cuando suceden hechos como los de El Salado, en el sur de Bolívar, relatados en detalle por el eficaz director del CTI, Pablo González. Un grupo de autodefensas, luego de bailar y tomar ron, torturó y degolló a 35 personas. Otras 30 desaparecieron. Y este no es propiamente el primero de una larga serie de asesinatos colectivos.

Es imposible que la comunidad internacional no se estremezca con esta realidad, a la que está acostumbrada la opinión pública interna pero que ahora, con la llamada internacionalización del conflicto, es más visible en el exterior. Y es ingenuo pensar que mientras este tipo de violencia persista, el país puede normalizar sus relaciones con el mundo desarrollado.

Naturalmente, más allá de la imagen internacional, el problema paramilitar debe abocarse, en forma seria y abierta, por razones de conveniencia nacional. Porque se trata de un tema candente que por lo general está rodeado de silencios. ¿Hasta qué punto existe un consenso sólido para combatirlo?

A la institución militar se le acusa de tolerar a las autodefensas. Pero se habla poco de la presión permanente que ella recibe de sectores de la población civil para que dejen operar a los paras, de quienes reciben seguridad frente al boleteo o las amenazas de secuestro. El propio Carlos Castaño decía hace poco que está cansado del tratamiento vergonzante que le otorgan personas de mucha alcurnia que lo apoyan en privado y se callan en público.

Y que el propio jefe de las autodefensas decida ahora descubrir su rostro, como lo hizo anoche en entrevista con Darío Arizmendi, no puede entenderse sino como parte de una estrategia para alcanzar un reconocimiento político. Objetivo al que le ha apuntado desde tiempo atrás, y que seguramente considera más factible ante la generosidad con que a la guerrilla se le ha concedido lo que el ex presidente López llama una beligerancia a la colombiana.

Pero que, en el caso de los paras, acusados de masacres y asesinatos indiscriminados, resulta mucho más difícil. El gobierno ha dado muestras de no estar dispuesto a utilizar la ley 418 para darles un status político, y tiene muchas razones para hacerlo, pues ese no es el espíritu de una norma que busca facilitar la negociación de la paz con la guerrilla. Para no mencionar la intolerancia que habría en la comunidad internacional frente a semejante hipótesis.

Más bien, como afirmó el lunes en este diario el Fiscal Alfonso Gómez Méndez: “No podemos permitir que se siga engendrando este monstruo del paramilitarismo” . Que es la única posición posible, si se trata de fortalecer el Estado de derecho. Lo grave es que algo tan evidente y elemental para los extranjeros resulte tan borroso para algunos colombianos.

(%=Link(«http://analitica.com/buscar/default.asp?q=Colombia»,»Colombia en Venezuela Analítica»)%)

Fundado hace 28 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba