Opinión Internacional

El dilema de los países pequeños entre países grandes

Cualquiera puede tomar un atlas mundial y revisar los mapas. Se conseguirá con unos países cuya geografía los favorece más que a otros. Pero los más desfavorecidos son los países pequeños ubicados entre grandes potencias. Tenemos ejemplos a granel. Y no son nada agradables. Es más, no me gustaría ser ciudadano ni habitante de ninguno de esos países, porque tanto la sociedad que me rodea como mi persona misma estarían siempre en peligro de desaparecer de una u otra forma.

Mencionemos los ejemplos: Nepal y Bhután, entre India y China; Mongolia, entre China y Rusia; Corea del Norte, entre Corea del Sur (o sea, USA), China, Rusia y Japón; Armenia y Georgia, entre Turquía, Rusia e Irán; Afganistán, entre Irán, el Imperio Ruso y el Imperio Británico (hoy, Pakistán); Polonia, borrada del mapa por siglos, y repartida entre Alemania, Rusia y Austria; Albania, entre Grecia, Italia y Yugoslavia. Y podemos seguir agrandando la lista. Incluso, podríamos aliñarla con el caso de países y pueblos que ya desaparecieron, y otros, que ya son tan pequeños, que las cuentas actuales son sobre cuándo desaparecerán completamente (posiblemente sean asimilados por otros, o sean exterminados, como los charrúas).

¡Los grandes, cuando pelean, no se tocan!

Para las guerras de pequeña y mediana intensidad entre las potencias mayores, cuando deciden darla, nunca la hacen directamente, sino que utilizan otros territorios para hacerla. Son pocas las veces que los países grandes se enfrentan directamente, pero igualmente, siempre enfrentan (por acompañamiento) a los países pequeños. Después de la Segunda Guerra Mundial, casi no hay ejemplos de países de potencia equivalente que se hayan enfrentado directamente en sus propios territorios. En el medio oriente, la última vez fue en 1973 (y hasta ese ejemplo pudiera interpretarse como un enfrentamiento indirecto entre las superpotencias de la Guerra Fría de entonces). Desde 1975 hasta 1991, fueron numerosos los países que eligieron al Líbano para dirimir sus diferencias. Había las facciones de Siria, Francia, USA-Israel, Irán, Arabia Saudita, Iraq, Libia, URSS, etc.

Israel tiene una fuerza militar abrumadoramente mayor que la palestina, así que no hay ninguna equivalencia entre las partes enfrentadas. Iraq era mucho mayor que Kuwait, que tuvo que apelar a una potencia mayor (USA) que su invasor.

La URSS y USA se lanzaron guerras mutuas de desgaste, y como ejemplo tenemos a Vietnam y Afganistán, por cada lado. Pero la zona limítrofe de verdad, entre Alaska y Siberia, siempre contó con una paz que aburría de lo silenciosa que era. Lo mismo pasó en el campo de enfrentamiento entre la OTAN y el Pacto de Varsovia: parece que fue el remedio para que en Europa hubiera el mayor período de paz ininterrumpida en los últimos dos mil años.

La URSS y USA también se enfrentaron agriamente en América Central, con tristes resultados que todavía los habitantes de esa región siguen viviendo. Igual lo hicieron en África, continente que sigue sufriendo las consecuencias de la Guerra Fría, finalizada hace 15 años.

Pero repetimos, en el Pacífico norte o en Europa nunca se dispararon un tiro. Reinó la calma.

¿Y el Líbano?

Todos sabemos la historia del Medio Oriente, y no pretendemos dictar cátedra ni lo vamos a hacer aquí. Ya sabemos que después de la Primera Guerra Mundial, se aplicó el Acuerdo Sykes-Picot y se repartieron los restos del Imperio Otomano. El Creciente Fértil (Gran Siria y Mesopotamia) fue dividido y sub-dividido. Así nacieron Iraq, Siria, Líbano, Palestina y Jordania. La Gran Siria, además la repartieron en una pedazo francés y otro inglés. El pedazo francés, a su vez, lo partieron en dos (Siria y Líbano), y cedieron un trozo a Turquía (Antioquía y Alejandreta). En el lado inglés, trajeron unos emigrantes de religión judía a uno de los trozos (Palestina), y en el otro, donde nunca había existido un estado, crearon uno títere, que les garantiza cumplir todos sus designios (Jordania).

Los judíos que se instalaron en Palestina, mediante el manejo de las relaciones de poder, se convirtieron en una potencia regional. Y todavía quedó uno de los pedazos, suficientemente grande, que si bien no es potencia mundial ni regional, tiene suficiente poder como para enfrentarse y no someterse a otros países, además de que sus sucesivos gobiernos han mantenido una política exterior coherente (Siria).

Queda el Líbano en el medio, muy pequeña, y con una forma de gobierno que mantiene más de régimen feudal que de forma republicana; a su vez, cada feudo con intereses propios, pero con una sola estrategia en común a los otros feudos libaneses: usar un aliado extranjero para que los ayude a dominar a los otros rivales internos.

Los “considerandos”

Pero lejos de los intereses feudales, hay una realidad: desde el punto de vista familiar, social, económico, cultural, lingüístico, musical, histórico, etc., Líbano y Siria son un solo ente. Son hermanos completos.

Ahora bien, los libaneses deben darse cuenta que en los últimos 50 años han sufrido más guerras y más violencia que ningún otro pueblo de la región con excepción del palestino, y más que el iraquí. También deben haberse dado cuenta que a los países más grandes no los tocan, y que a su hermano mayor (Siria), desde 1973, no sufre directamente de ninguna guerra (porque las guerras en las que ha participado Siria han sido en en Líbano e Iraq-Kuwait).

Igualmente, deben haber notado que han sido invadidos 3 veces por Israel, que nunca han dejado de ser un campo de práctica para los aviones israelíes, ni siquiera cuando estuvieron sin soldados judíos (2000-2006).

En cambio, deben haberse dado cuenta que en el Golán, no ha habido disparos desde 1974, ni de un lado ni del otro.

¡Ahora va la propuesta!

Dados todos esos argumentos, pues lo mejor que le puede pasar a los libaneses es anexarse, o mejor dicho, unirse, completamente a Siria, y pasar a ser un solo país. Recuerden que a los países más grandes nadie los toca, y cuando lo van a hacer (caso Iraq, y posiblemente, Irán), lo piensan mucho, lo planifican mucho, y nunca lo agarran a uno por sorpresa. Si se unifican, pasarán a ser, de estado colchón, a parte de un país principal (mini-potencia regional) con todas las de la ley.

Israel ya no atacará diariamente con sus aviones a la población libanesa (que pasaría a ser siria), porque pasaría a involucrar a Siria directamente, la cual puede acarrear una respuesta militar mayor, así que lo pensará muy bien antes de hacerlo. Sabemos que el dominio militar israelo-estadounidense es muy grande y superior, pero la pelea será un poco más equilibrada.

¡Ah! Y a los que piensan en mantener una supuesta independencia, les pregunto: ¿es el Líbano realmente un país soberano e independiente? Los países realmente soberanos son los grandes, los pequeños no cuentan al momento de le verdad. La supuesta soberanía actual, ¿les sirvió de algo para frenar los bombardeos o responderlos adecuadamente?

¿Y las ventajas económicas de ser pequeños? Pues siempre son ventajas temporales (la bonanza apenas le duró al Líbano 6 años, que no es nada).

Es más, no se sientan disminuidos. Seguramente, casi de inmediato, en un futuro gobierno sirio unido, habrá libaneses ejerciendo como ministros, banqueros centrales, generales, embajadores, etc. Hay muchos que tienen suficiente talento que pueden llegar a serlo.

¿Esperanzas de esta propuesta?

Esta alternativa la estamos formulando desde Venezuela. Muy pocos libaneses y sirios la leerán. De paso, la estamos expresando en español, no en árabe. La única esperanza que se concrete es que la hagan llegar a sus familiares que viven allá, y animarlos a que la difundan entre Siria y Líbano. Que se la hagan llegar a sus líderes, gobernantes, etc.

No hay que mirarlo como una anexión ni como una invasión, sino como una verdadera y completa “reunificación”. Es “reunificación” porque ya estuvieron unidos por miles de años en el pasado.

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