Opinión Internacional

El dinero del pueblo

Asunción (AIPE)- La ley de Presupuesto 2005 hecha por tierra toda esperanza de un año mejor para el Paraguay. Esta ley no solo es una inmoralidad y un desatino para un país con 22 años de estancamiento, sino también una evidencia del populismo de los gobernantes y el creciente predominio de las ideas socialistas. Los mayores gastos del presupuesto por la creación de nuevos cargos, aumento salarial y múltiples derroches en el sector público significarán un déficit fiscal de hasta 3% del PIB.

El gobierno pretende cubrir el déficit con la mayor recaudación que obtendrá con el “impuestazo” y mediante la emisión de bonos del Tesoro que nadie quiere, pero que obligará a la seguridad social (IPS) a comprarlos. También emitirá bonos en dólares que endeudarán aún más al país. No obstante, gran parte del déficit no podrá ser financiado sino con nuevos impuestos, inflación y atrasando el pago de la deuda externa. Por eso nuestro país necesita de la niñera del FMI.

El debate en el Congreso fue un verdadero carnaval, con los legisladores populistas aumentando irrealmente los montos a recaudar en tributos. La economía sigue estancada, pero el gobierno continúa abultando el gasto público. No queda vestigio alguno de las promesas de achicamiento o reforma del clientelista y prebendario aparato estatal. Más de un millón de personas vive con menos de 6 mil guaraníes por día, mientras el gobierno gasta diariamente 60.000 millones de guaraníes. La gente se empobrece, pero el gobierno sigue creciendo.

La ley del presupuesto no es un chiste. Por el contrario, es la ley más importante de la República. En ella se decide el presupuesto, no del gobierno, sino de la gente. Cada guaraní que gasta el gobierno es un guaraní menos que dispone la gente para gastar en sus propias necesidades. Los impuestos, además, afectan a los más pobres en forma desproporcionada en relación a sus ingresos. Los contribuyentes más pudientes siempre encuentran la forma de trasladar sus impuestos a los consumidores.

¿Podría funcionar un gobierno con menos gasto? ¡Claro! Un buen gobierno solo tiene algunas funciones esenciales como la seguridad, la justicia, la salud y educación. Pero suministrar petróleo, teléfonos, luz, agua son actividades del sector privado. Al gobierno todo le cuesta el doble debido a la ineficiencia, clientelismo y corrupción. Los funcionarios deben reducirse a una cuarta parte. Y existe un inmenso derroche en subsidios y privilegios. El gasto gubernamental no debería ser superior al 20% del PIB para impulsar un crecimiento acelerado.

Es un error suponer que el gasto público promueve la demanda, la producción y el empleo. Por cada cargo público que se crea se pierden dos empleos en la producción. Pero a los políticos solo les preocupa el “costo político” de la racionalización: perder los votos y apoyo de los funcionarios, educadores y empresarios que dependen del gasto público. El costo del despilfarro, en cambio, les tiene sin cuidado, dado que rara vez la gente comprende que todo lo que gasta el gobierno lo debe antes sacar al que trabaja, mediante impuestos que son casi invisibles.

No menos desastroso es el avance al socialismo. El gasto en el presupuesto 2005 llega a 63% del PIB, que sumado a las regulaciones, supera el 70%. El Paraguay es hoy 70% socialista a causa de la gran expansión del gobierno y la excesiva injerencia estatal. Algunos países detrás de la antigua “cortina de hierro” eran menos socialistas. A lo largo de la historia prosperaron los países que tenían un gobierno reducido, incluso los EEUU que hoy gasta el 40%. Al igual que otros, el milagro de Hong Kong se debe a que su gobierno gasta menos del 15% del PIB.

El Paraguay tiene pobreza para rato. En todas partes, sin excepción, la expansión del gobierno frenó el crecimiento y condenó a los pueblos al atraso. ¿Cómo podría el sector privado atraer inversiones, promover el crecimiento, crear empleos y mejorar el nivel de vida, con solo el 30% de los recursos? ¿Cómo puede haber crecimiento cuando cada persona tiene que contribuir con más de 5.500 guaraníes por día solo para sostener una parte del gobierno?
La única forma de acabar con el carnaval del presupuesto es haciendo ver a los electores que todo lo que derrocha el gobierno es dinero del pueblo.

(*):Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario.

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