Opinión Internacional

El fascismo Mockusiano

Explica Erich Fromm que “El fascismo es el punto más alto de la enajenación. Se hace al individuo sentirse impotente e insignificante, pero se le enseña a proyectar todas sus potencias humanas en la figura del jefe, en el Estado, en la ‘patria’, a quien tiene que someterse y adorar. Escapa de la libertad hacia una nueva idolatría”(1). El fascismo “resulta de la tendencia del capitalismo monopolista a ‘organizar’ toda la vida social de modo totalitario”(2). El derecho a la legítima defensa, a la protesta, a disentir, a la actitud crítica, en síntesis, a la libertad individual, son considerados como “indicios de descomposición del cuerpo social que el poder debe combatir, puesto que son contra natura… Todo lo que el individuo quiere ser, únicamente el Estado lo realiza, … únicamente el Estado es moral”(3).

Hay que reconocer que sin saberlo millones de personas en Colombia están entregando su libertad; que en lugar de luchar por acrecentar la libertad individual han encontrado el camino de la esclavitud: el fascismo. Incapaces de un actuar moralmente libre y apasionadamente combativo sientan así pasiva protesta contra el sistema sinárquico de privilegios e injusticias atroces que rige en Colombia. Sistema “legal” diseñado para favorecer la corrupción, la expoliación, la opresión y el cinismo. Así, estos millones de colombianos se suscriben a un nuevo movimiento fascista el Partido Verde, la Ola Verde, los camisas verdes, una liturgia política en cuyo altar se sacrificará la libertad individual con la obediencia a la autoridad irracional de El Líder, en este caso el “honesto” profesor Antanas Mockus, su candidato presidencial. De paso satisfacen el arribismo que existe en muchos sectores de la sociedad colombiana con el intelectual. Ignorando lo que dijera Octavio Paz: “Nuestros intelectuales son el gran fracaso de América Latina”.

Nos cuenta Jean Francois Revel que “si por ejemplo, entre las dos guerras mundiales, se suprime a los intelectuales que cedieron a la tentación fascista, o bien a la tentación estalinista, no queda mucha gente. La mayor parte de las glorias de la literatura y del arte italianos propugnaron el advenimiento y la consolidación del Estado fascista, en nombre de un ideal ‘revolucionario’: D’Annunzio, Pirandello, Papini, Marinetti con los futuristas, etc.”(4).

En general la educación que se imparte en Colombia producto de ese intelectualismo fracasado al que se refiere Octavio Paz, está fundamentada en una visión mecanicista, newtoniana y darwinista del mundo, que se mantiene con la repetición eterna de esas falsas creencias y muchas más derivadas de las mismas que anquilosan la mente, jibarizan la conciencia y abonan el terreno de la mansedumbre de espíritu necesaria para mantener una esclavitud voluntaria generalizada.

El fascismo siempre busca un apoyo indiferenciado de la población, se niega a ubicarse en el espectro político. Esto es lo que explica la presencia en el movimiento de Antanas Mockus del izquierdista “Lucho” Garzón, del liberal Enrique Peñalosa y de la socialista Alianza Social Indígena promotora del ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, fórmula vicepresidencial de Mockus, etc.

Como se sabe “Lucho” Garzón tuvo (¿tiene?) una vieja militancia en el Partido Comunista Colombiano (PCC), el cual lo nombró miembro de su Comité Ejecutivo Central en el XVI Congreso realizado en 1991 (5). Afirma su compañero Alfredo Molano, que “’Lucho’ ha logrado abrirse camino sin renunciar a sus principios”(6). Sergio Fajardo tiene fuertes vínculos con la izquierdista Alianza Social Indígena (ASI) –hoy respaldando al Partido Verde- fundada por Marcos Avirama, quien en 1980 fue capturado “por vinculación con el Movimiento M-19” (7). Durante la alcaldía de Fajardo, quien salió electo por la ASI, se conoció la infiltración subversiva de Freddy Escobar alias ‘Mateo’, representante personal del alcalde Fajardo en las Empresas Públicas de Medellín. Alias ‘Mateo’ “confesó ser miembro de las FARC”(8). En el computador de alias ‘Mateo’ se encontraron “correos enviados por el jefe guerrillero ‘Alfonso Cano’, en los que le da lineamientos sobre el trabajo de masas con el PC3 (Partido Comunista Colombiano Clandestino) y el Movimiento Bolivariano (9). Lo que explicaría que a la pregunta de si tenía temor de Chávez, Mockus respondiera: “No, tengo admiración en algunos aspectos”(10).

Una de las consignas del fascismo mockusiano es “la unión hace la fuerza”. Señala Ludovico Incisa que “la unidad es el dato prioritario y esencial del fascismo. La apelación a la unidad atrae de manera particular a la juventud y a las clases medias que se consideran, dentro de la escala social, en una posición de equidistancia de los extremos … Bajo este aspecto, el fascismo se adapta a las clases medias de tal manera que se puede definir tendencialmente como la ideología típica de las clases medias y sobre todo como la ideología de las élites juveniles de la clase media. Esto no excluye que el fascismo adquiera un consenso masivo aun dentro del proletariado y en ciertos sectores del stablishment”(11).

Con el eventual advenimiento de Mockus a la presidencia de Colombia se consolidaría definitivamente el proceso de fascistización del país desarrollado con rigor durante ocho años por los gobiernos de Uribe Vélez, proceso planeado y avalado, como hoy, por la sinarquía* dueña del Estado colombiano.

* Sinarquía : Conjunto de personas dueño del capital financiero, de las corporaciones, de los monopolios, de los grandes negocios y del Estado, que deciden los asuntos políticos y económicos de un país a través de ese Estado y por tanto controlan la vida humana misma.

NOTAS:

1. Erich Fromm, Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica, México, 1963, págs. 196 y 197; 2. Tom Bottomore, Diccionario del Pensamiento Marxista. Editorial Tecnus, Madrid, 1984, pág. 312; 3. María Antonieta Macciocchi, Elementos para un análisis del fascismo I. Editorial El Viejo Topo, España, 1978, pág. 60.;4. Jean-Francois Revel, El conocimiento inútil. Editorial Planeta, Barcelona, 1989, pág. 288; 5. Semanario Voz, agosto 15 de 1991; 6. El Tiempo, 19 de octubre de 2003, pág. 2-7; 7. www.cidh.oas.org/countryrep/colombia81sp/Capitulo3.htm ; 8. www.miami.com “Ejecutivo estatal colombiano era de las FARC”, 9 de agosto de 2006; 9. www.eltiempo.com , “Las barras del fútbol, otro objetivo del PC3, ‘máquina de infiltración de las FARC”, septiembre 24 de 2006; 10. www.eluniversal.com , 26 de abril de 2010; 11. Norberto Bobbio y Nicola Matteucci, Diccionario de Política. Siglo Veintiuno Editores, España, pág. 677 y 678.

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